Ámbar Aquella noche en que todo pasó había cambiado completamente mi vida. Ya no la miraba de la misma manera. Tenía tanto miedo de que en cualquier momento llegara un loco y quisiera hacernos daño. No, no podía permitirlo. Había pasado más de un mes y aquella noche tomé una decisión. Así que, un día después de que los niños llegaron del colegio, hice toda mi rutina normal, comí con ellos. Les ayudé en sus tareas y, por último, los llevé a su cuarto sin perder a ninguno de vista. Creo que me había obsesionado, pero no me importaba; necesitaba sentir que, si algo como lo que había pasado volvía a suceder, podía defenderme. Esa noche, Asher estaba dormido y yo bajé hacia la cocina sin que se diera cuenta. Cuando entró Esteban, estaba con una taza de café en sus manos. Me mira confundido

