Ya habían pasado tres horas desde nuestra llegada a la casa y yo tenía dos horas metida en la tina. Me sentía por momentos tan estúpida. Se supone que la Energía… «¡Aún no logro entenderte! ¿Cómo voy a defender un planeta si ni siquiera logro descifrar tu mensaje?, ¿qué quieres de mí?» —¡Yelena! Llamó la abuela, salí del agua y me puse una sudadera, al mirarme al espejo… esto… ¡Carajos! —bajé las escaleras, en el comedor se encontraba sentada Sharon, ella había ido a visitar a la señora Liz. » La cena está lista. —¡Por fin proteína terrícola! Por más tristes que estuviéramos, las expresiones o comentario de mi hermana siempre nos sacaba una sonrisa. Yo aún tenía el corazón a mil por... Primero debía de cerciorarme. —Bueno, a comer niñas. —Filete de pollo abuela y con lo rico que

