—Yajaht no te voy a acusar, tienes libertad de hacer lo que tú desees, mi deber es decirte lo que veo, siento y espero que lo tengas presente ante una decisión. Llegaste vulnerable a Az porque le mentiste a la Energía, a Sharon, a Dyphda. —Sus ojos lo delataron—. A tus padres, a tus amigos, a tus subalternos, a los ancianos y a tus reyes. A todo el planeta Alma. Tenías tanta pena contigo mismo por cometer tal acto por causa de los celos y la impotencia. —Siempre has sido directa Yelena. —continuaba con las manos en su espalda. —Yajaht, compórtate como el ser íntegro, el cual siempre has sido. —Amo a Sharon. —Las infinitas veces que entraste a la montaña y diste su nombre, —sus ojos se humedecieron—. Se te fue negada. En la última fase, donde descubres si tú puedes hacerla feliz cuando

