bc

Deseo Reprimido

book_age18+
377
FOLLOW
1.2K
READ
FBI
dominant
drama
heavy
kicking
discipline
like
intro-logo
Blurb

Megan acaba de llegar a sus 21 años; vive su vida al máximo como todo joven. Sin pensarlo mucho, ella pasa sus noches en fiestas, bailes y festejos junto a sus amistades, pero un día la presión de grupo es demasiada y esto la lleva a chocar contra la ley. Ahora bien, dicen que la ley es ciega; pero en este caso no es así. De tantos oficiales que rondan las calles en todo momento y que pudieron haber intervenido con Megan, casualmente no pudo haber sido otro que Jensen. Jensen no solo es oficial de policía, sino que también es el mejor amigo del padre de Megan y la ha visto crecer desde que es una niña.

¿Le tendrá Jensen alguna piedad a Megan por violar la ley?

¿De qué manera puede la ley someter a la obediencia a alguien tan joven y tan rebelde?

chap-preview
Free preview
Deseo Reprimido
Las reglas se hicieron para romperse. Seguir un patrón determinado no es divertido; como cohibirme no es el estilo de vida que suelo llevar. Me gusta vivir la vida como si fuera el último día. Divertirme, pasarla bien, salir todas las noches con mis amigos, en fin, disfrutar plenamente de mi juventud. Bajo a la cocina para servirme un vaso de jugo, aún sabiendo que mi padre está hablando con el idiota de Jensen en la mesa del comedor. Ambos automáticamente me siguen con la mirada, al oír la forma en que resueno intencionalmente los tacones al caminar y, evidentemente, interrumpo su conversación. Antes solía visitarnos varias veces al año, pero últimamente se pasa metido aquí y su presencia es irritante. Jensen es amigo de mi padre; es un oficial de la policía, aguafiestas y un gran cretino, que solo aparece para causarme problemas. No importa dónde esté con mis amigos, ese imbécil siempre debe aparecer con la supuesta intención de disciplinarme, pero solo echa todo a perder y me avergüenza frente a los demás. He estado varias veces tras las rejas por su culpa y no soporto que se salga con la suya. Ese aire de superioridad y grandeza, más la sonrisa con evidente sarcasmo que lleva plasmada en su rostro todo el tiempo, es suficiente para odiarlo con todo mi ser. No puedo negar que, a pesar de su fastidiosa manera de ser, para tener 39 años, físicamente se mantiene en forma; tal vez debido a su oficio, pero todo eso se opaca al momento de abrir la boca. —Tal parece que no tienes nada más que hacer, que estar metido en esta casa — digo en voz alta, con toda la mala intención del mundo. —Megan, ¿dónde están tus modales y educación? — como era de esperarse, mi padre siempre se pone de su lado. —No te preocupes, Jason. Es normal que actúe de esa manera. Está en esa etapa de creer que su actitud la llevará a alguna parte, pero solo termina haciendo el ridículo. —Podré ser todo eso, pero tú no te quedas atrás. Eres un arrogante, un viejo estúpido y metiche, que no tiene nada que hacer con su vida, que estar metido en la de los demás. ¿Por qué no consigues una mujer que te atienda? Ah, porque lo más probable ninguna te soporte, así como no pudo soportarte tu ex esposa. —¡En este momento te disculpas! — mi padre se levanta molesto de la silla. —No voy a disculparme con ese cretino — suelto el vaso sobre la estufa. —Déjala, Jason — él se ve tranquilo, yo que creí que lograría el objetivo de hacerlo enojar. —Sube a la habitación. Hoy no saldrás a ninguna parte. ¡Estás castigada! —¿Castigada? —Mientras vivas en esta casa, vas a seguir mis reglas y órdenes. ¡Sube a tu habitación ahora! Veo la sonrisa que se forma en los labios de Jensen, mientras aprieto los puños de la rabia. —Algún día voy a largarme de aquí — cruzo por el lado de ambos como alma que lleva el diablo y subo a mi habitación. Ya tengo veintiuno, es tiempo de conseguir un trabajo, ahorrar y salir de esta casa. Me quedaría con alguna de mis amigas, pero todas están quedándose en la casa de sus padres. Debería hablar con ellas para conseguir un apartamento, vivir juntas y dividirnos los gastos. Estuve revisando mis r************* y viendo que se acerca la hora en la que quedé con mis amigas, cierro la puerta con seguro y abro la ventana de mi cuarto. No voy a quedarme aquí por culpa de ese imbécil. Sostengo los tacones en la mano para no hacer ruido y lograr el objetivo de bajar del techo. Antes resultaba más fácil escaparme por la ventana y saltar. Claro, cuando no estaba tan gorda como ahora. Me reúno con mis amigas en la esquina de siempre. Hoy, Richard y Manuel están con nosotras. No pensé que vendrían y por eso no me arreglé como hubiera querido. Pasamos parte de la noche dando vueltas en el auto de Keyra y tomando ron entre los cinco. Nos detuvimos por último frente a la plaza para poder estirar las piernas y bailar un poco. —Toma — Richard me pasa la botella de ron y tomo de ella. —Gracias. Desde que cursamos sexto grado juntos, he estado perdidamente enamorada de él, pero no he tenido la valentía o suficiente autoestima para declararme. Lo he visto tener varias novias y todas son esbeltas y bonitas. Tal vez, eso es lo que no me ha permitido decir lo que siento, por miedo al rechazo o a la burla. Antes solíamos pasar más tiempo en grupo, pero desde hace dos meses para acá, no habíamos tenido la oportunidad. —Megan, pon tu canción favorita — Stacy extiende su teléfono hacia mí y enciende la bocina. —No, pon una tu. —¿Qué te tiene tan pensativa? — cuestiona Keyra. —Nada — sonrío, antes de darme otro trago de ron. —¿Quieres? —Keyra muestra en su mano cinco pastillas blancas y redondas—. Son muy buenas. Mi hermano me las dio. No te vas a morir por probarla. Te aseguro que toda preocupación o estrés que tengas, se va a desvanecer — adentra una en su boca y me arrebata la botella de las manos para tomar de ella—. Vamos a divertirnos. Todos cogen una, incluyendo a Richard y Manuel, así que para no ser la rara del grupo, cojo la última que queda y me la trago de una. Subimos la música a todo volumen, compartimos, reímos, disfrutamos, como la gran parte de las veces. Mi cuerpo se va relajando, tal vez más de la cuenta y no puedo mantenerme mucho tiempo de pie; incluso siento que estoy sudando frío. Mirando el teléfono, logro darme cuenta de que son las tres de la mañana. —Chicos... — miro a mi lado, donde está Richard y Manuel, alcanzo a ver cómo los dos están muy juntos y besándose en la misma banca que me he sentado a descansar un poco. Mis amigas permanecen viéndolos, sin decir una sola palabra, pero ríen y graban lo que hacen. Algo dentro de mí se rompió. Tal vez, se trataba de la misma decepción, tras ver cómo la persona de la que he estado enamorada por tanto tiempo, está besándose con alguien más y que, para completar, es un hombre. Despierto de ese trance por el sonido de la patrulla cerca nuestro y mis amigas apagan la música. Viendo que es Jensen, me pongo de pie con dificultad para enfrentarlo. Otra vez este tipo. Lo peor es que me he escapado de casa, ahora que me ha encontrado, lo más probable le cuente a mi papá. Digo, si es que ya no lo sabe. Cualquiera diría que me está siguiendo, siempre tiene que aparecer a molestarnos. —¿Qué tal la fiesta? — coloca sus manos a la altura del arma de reglamento y todos guardan silencio. —¿Qué demonios viniste a hacer aquí? — lo enfrento, mientras que en sus labios se ensancha una sonrisa —. ¿Vienes a vengarte por lo que te dije? —¡Qué sorpresa! La niña rebelde se ha escapado de su casa, por no tolerar el castigo que le ha dado su padre por altanera y maleducada. —Lo sabía. ¿Así que vienes a burlarte de mí? Has venido al lugar equivocado, imbécil — no puedo mantenerme del todo derecha, mi cabeza da muchas vueltas y siento la boca seca. Por sentirme así, alcanzo la botella para darme otro trago, pero mi garganta arde. —Te equivocas. Vengo a llevarte de vuelta. Ya quiero ver la cara de tu papá cuando se entere de esto. —Eres un grano en el trasero. —¿Están consciente de lo que están haciendo? — pregunta en general. —¿Qué estamos haciendo, según tu, idiota? —Esto es desorden e intoxicación pública; agradezcan que es un delito menos grave, donde tendrán una pequeña estadía de solo 24 horas en un Hotel cinco estrellas, con vista al mar y comida incluida. —¡Púdrete, imbécil! — busco golpearlo, pero su mano sujeta mi muñeca. —¿Quieres sumar también una agresión, jovencita? Rechino los dientes de la impotencia y molestia, mientras que él sonríe con malicia. —Vayan a sus casas. No los quiero ver de nuevo dando problemas por aquí. De volver a verlos, no voy a ser tan considerado — advierte. Todos asienten con la cabeza y lucho con ponerme bien los tacones que, por estar tan mareada y en movimiento, se me han salido. —¿Qué esperas para subirte? — pregunta, refiriéndose a la patrulla. —Voy a irme a caminando. —El cuartel está a quince minutos en auto de aquí. ¿Piensas caminar todo eso en tacones o descalza? —¿El cuartel? ¿Me estás jodiendo? —¿Y a dónde creíste que ibas? —No voy a ir contigo a ninguna parte — lo empujo, antes de dar la vuelta y tratar de correr, pero sus manos se aferran a las mías y las lleva a mi espalda. —Quedas arrestada por intento de agresión a un oficial y resistencia al arresto — cierra las esposas y siento lo ajustada que están a mis muñecas—. Cualquier cosa que diga puede ser usada en su contra en un tribunal judicial. Tiene derecho a consultar a un abogado antes de hablar con la policía y, a tener un abogado presente durante el interrogatorio o más adelante. Si no puede pagar un abogado, el tribunal le asignará uno antes del interrogatorio, si así lo desea. —Esto es abuso de poder. Estoy segura que lo haces para vengarte por lo que te dije antes, no porque haya cometido nada. —Una mujer adulta se atiene a las consecuencias de sus actos. —¡Te odio! Baja mi cabeza, antes de obligarme a entrar a la patrulla y luego subirse a manejar. Le di varias patadas a su asiento y él acomoda el retrovisor. —¿Estás cómoda? — su pregunta viene acompañada de una sonrisa—. ¿Necesitas que encienda el aire acondicionado? —No vas a salirte con la tuya. Voy a decirle a todos que esto es una injusticia. ¡Haré que te saquen de la posición que estás! —Tu voz debe oírse muy bonita en la grabación, ¿sabías? Entre más hables, más te hundes. Deberías aprender a hacer silencio. No quiero ir de nuevo a la cárcel, ese lugar es asqueroso y desesperante. ¿Por qué siempre tiene que aparecer a fastidiarme? —¿Cuándo vas a cansarte y me dejarás en paz? —Hemos llegado. —¿Dónde mierda estamos? — miro por la ventana, pero no estamos en el cuartel, sino frente a una casa que, obviamente no es la mía. Abre la puerta, ayudándome a bajar y su mano se posa sobre las esposas para guiarme a la entrada de la casa. Lo veo abrir la puerta, algo que responde automáticamente mi pregunta. —¿Por qué me traes a tu casa? No responde, solo entramos y enciende las luces. La casa está oscura, lo que me hace pensar que no hay nadie más aquí, supongo. —¿Quieres saber? — empuja mi cuerpo contra la pared y descansa sus dos manos en ella, a ambos lados y a la altura de mis hombros. —¿Qué haces? — los nervios se centran en mi estómago. —¿Has estado consumiendo drogas? —¿A ti qué te importa? —Eso no es una respuesta — me encara y guardo silencio al tenerlo tan de cerca—. Volveré a preguntar. ¿Has estado consumiendo drogas? — su pierna separa las mías, acomoda su rodilla entre ellas y lo observo extrañada. —No tengo que responderte nada. ¿Qué demonios haces? — las palabras se atoran en mi garganta debido a su acercamiento y, porque no solo su rostro está cerca, sino su cuerpo también. —Supongo que si te llevo al cuartel, se harán cargo de realizar la prueba y, lo que arroje la misma, será entregada a tu padre. Sería muy doloroso para él enterarse de que su única hija está abusando de sustancias controladas, ¿no lo crees? —¿Por eso no me has llevado al cuartel? —Efectivamente. Deberías estar consciente del daño que le causaría a tus padres enterarse de esto. Además de que eres muy joven para dañarte la vida de esa manera. Eres una desconsiderada y una niña ignorante. —Y tu un abusador. —¡Qué desperdicio! — suspira, mirándome de arriba abajo —. Un cuerpo como este, debe cuidarse y apreciarse, no echarlo a perder consumiendo semejante porquería. —¿Ya terminaste? Ahora quítame las esposas y aléjate. —No — su mano se posa en mi cuello—. Tú actitud me tiene cansado. Llevas mucho tiempo mostrando inmadurez y rebeldía, sin contar todo lo que le has hecho pasar a tus padres con tal de llevar la vida loca como hasta ahora. No has aprendido la lección de todas las veces que te he llevado a pasar 24 horas encerrada en una celda. Lo has tenido todo, aún así, te comportas como una niña caprichosa, malcriada e ignorante. Debo estar loco para gustarme alguien como tú — roba mis labios sin previo aviso, en un apasionado y húmedo beso. Toda mi energía se ve drenada en ese brusco y descarado beso. No tengo idea de lo que está pasando por su mente, tampoco puedo entender esas palabras que dijo. Solo sé que mi cuerpo se está calentando rápidamente, no solamente por el beso, sino a sus dos manos que se han aferrado a mis dos senos. Se supone que me sienta molesta por todo lo que está ocurriendo y, a decir verdad, hace un momento lo estaba, pero ahora no puedo pensar en ello. Quisiera pensar que es debido a todo lo que he tomado o a lo que consumí. Mi cuerpo está siendo tocado por esa persona que he odiado y odio tanto. Me ha traído hasta aquí esposada, en contra de mi propia voluntad, está robando mis labios y frotando mis senos por encima del traje sin mi permiso. Se supone que sea razón suficiente para gritar por ayuda, para pedirle que se detenga o para buscar la forma de defenderme, pero no siento ganas de hacerlo. ¿Es qué acaso he enloquecido?

editor-pick
Dreame-Editor's pick

bc

Una niñera para los hijos del mafioso

read
54.2K
bc

Mafioso despiadado Esposo tierno

read
25.7K
bc

Prisionera Entre tus brazos

read
101.9K
bc

Venganza por amor: Infiltrado

read
64.7K
bc

La embarazada sacrificada

read
3.2K
bc

Eres mío, idiota.

read
3.6K
bc

Profesor Roberts

read
1.7M

Scan code to download app

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook