Ése día, 5 máquinas dieron premio a los clientes.
Y Valeria, fue la encargada de los pagos de los premios. Posó para la foto con los clientes ganadores con una gran sonrisa... dejando a todos muy felices...
Su sola presencia en la sala de tragamonedas hace que todos sean más felices al parecer.
Hasta Ángela, ahora le sonríe a Miguel cada que "casualmente" pasa por frente de él camino a un cliente con una bebida o cuando está de regreso con su azafate vacio.
Miguel reconoce que Valeria es muy linda. Aunque le ha sorprendido un poco saber que tiene enamorado.
Muchos clientes varones se acercan a la rubia supervisora a hacerle preguntas sobre lo que sea, incluso a Miguel le parece ver que hacen fila. La joven sonríe amablemente y responde a todos.
Como son días previos a las navidades, han repartido gorritos navideños al personal que trabaja en el casino. Todos llevan uno en la cabeza. Valeria se ve espectacular.
Cuando va hacia la caja, literalmente, una fila de clientes varones entre jóvenes y mayores la siguen, a donde vaya, una fila de clientes varones la sigue.
Andrés y Miguel ríen al ver esto.
- ¡Jajaja mierda mira como la siguen! - dice Andrés.
- ¡Jajajaja que exagerados! - comenta Miguel.
- Yo la voy a invitar a salir. - le dice Andrés - Ya verás flaco.
- Tiene enamorado. - le dice Miguel.
- ¿Y eso qué? - dice Andrés.
- Bueno... - dice Miguel - no creo te haga caso.
- ¿Cómo sabes que tiene? - le pregunta Andrés. Miguel mejor decide ser discreto.
- Obvio. Una chica como ella...
- Ah, verdad. Tienes razón... ¡Carajo! - comenta mirando hacia el frente Andrés.
Así pasó una semana.
Todo parecía estar bien.
Hasta ese fin de semana. Valeria descansaba domingo, así es que no estaba. Daniel llega y habla con Miguel.
- ¿Y qué tal con Valeria?
- Bueno, me parece que muy bien. - le dice Miguel - Estuvo atendiendo a los clientes. Ella es muy amable.
- Sí Miguel. - le dice Daniel - Lo malo es que, es bonita pero no sabe nada.
- ¿Por qué lo dices? - pregunta Miguel.
- Se ha equivocado al pagar los premios. Contó mal las fichas y ha pagado de más. Y a mí me ha perjudicado. A mí me van a descontar por lo que ella hizo.
Miguel se sorprende. No había notado eso.
- Bueno, como comprenderás, eso no pude notarlo.
- Sí, ya lo sé. Es solo que yo confié en ella, creí que lo haría bien. Como es recomendada del gerente, pues ya sabes.
- ¿Y qué va pasar ahora? - pregunta Miguel.
- Pues... no lo sé. Solo sé que no la pueden botar. Tiene contrato de 12 meses. Pero no vamos a poder los demás supervisores seguir contando con ella. Desde la otra semana no sé como va ser, lo estoy coordinando con Javier.
Miguel no puede evitar entristecerse... Valeria se le ocurre muy linda.