bc

Amores Emblemáticos: Otro libro de la Saga La Profecía

book_age16+
51
FOLLOW
1K
READ
HE
fated
opposites attract
sweet
bxg
kicking
brilliant
vampire
city
pack
superpower
like
intro-logo
Blurb

La predestinación es un don entregado por la divinidad a los sobrenaturales que les permite, con tan solo oler un aroma particular o ver el color inusual de un aura, encontrar a aquel que nació para ser su compañero eterno. Por esta gracias, que no distingue especie, tiempo habitando La Tierra ni nivel jerárquico dentro de la organización de cada pueblo sobrenatural, se juntaron las más inesperadas parejas que han llamado nuestra atención durante la lectura de los libros que conforman la Saga La Profecía. En Amores Emblemáticos profundizaremos en las historias de Laura y Lucian; Killari y Helmut; Ileana y Kiram, ahondando en el pasado y futuro de estos personajes, enterándonos de aquellos detalles que escaparon de nuestro conocimiento. Asimismo, leeremos sobre las vicisitudes que se darán en el encuentro como predestinados de Lena y Darius, relato que quedó pendiente. Y no olvidemos a Belial, Príncipe del Inframundo, que dejó su rango y poder en los dominios de su padre para encontrar entre los humanos a la elegida para que sea su luz. Sin más, demos inicio a esta novela que recopila los extras de la Saga La Profecía.

Obra registrada en SAFE CREATIVE

Bajo el código 2412250458223

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS ©

chap-preview
Free preview
Laura y Lucian: Empezando a soltar la verdad
Una semana después de haber sido sometida a la histerectomía para salvaguardar su vida, la de la familia de su gemela y su relación predestinada, Laura cepillaba su cabello mientras se miraba en el espejo enmarcado en oro que formaba parte del tocador finamente tallado en ébano que Lucian envió a preparar exclusivamente para ella. Verse sonreír mientras prodigaba del debido cuidado a su larga castaña cabellera era una señal más de lo feliz que se encontraba en ese momento de su vida. Después de pasar por muchos avatares, se topó con aquel a quien tanto esperó, aquel que nació solo para ella, aunque lo haya hecho entre las tinieblas. El Príncipe Dracul era todo aquello que siempre quiso: amor puro e incondicional que sea tan fuerte que pueda romper cualquier obstáculo. Y, aunque fue ella quien tuvo que sacrificar mucho para terminar destruyendo las barreras que la tradición vampírica alzó entre ella y su amado vampiro, la imagen de Lucian poniendo por encima de todo a su relación predestinada enfrente de La Corte del Clan Dracul, la hacía sonreír como una adolescente al experimentar el amor de pareja por primera vez. «Es increíble que la simple existencia de alguien pueda causar que la alegría sea permanente en mí», pensaba Laura mientras dejaba la escobilla sobre el tocador y se quedó segundos observando la perfecta curva que se dibujaba en su cara al subir los extremos de sus labios junto con sus pómulos. En eso, la luna llena se dejó ver sobre el horizonte, y la perfecta redondez del satélite natural se reflejó en una de las esquinas del espejo que captaba las imágenes cercanas a una de las ventanas de la habitación. La licántropa caminó hacia esa ventana para contemplar la enorme luna llena que apareció en el firmamento, inundando con una hermosa luz plateada la oscura noche en el poblado de Bran. «Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que oré a la Madre Luna mientras miraba el astro que la representa en este mundo material», se dijo a sí misma, y el recuerdo de su bisabuela paterna explicándole el por qué su opinión no era tomada en cuenta ni bien recibida durante las reuniones del Alfa y el Séquito cuando era una pequeña cachorra de cinco años llegó tan claro como si lo hubiera vivido apenas unas semanas atrás: «La luna, al igual que todos los seres encarnados, cambiamos durante el paso del tiempo. A veces nadie nos nota o no podemos participar de las conversaciones importantes porque somos invisibles al ser muy jóvenes o inexpertos, como la luna nueva, que se esconde, generando noches llenas de oscuridad. Sin embargo, el conocimiento no es ajeno a los encarnados, y al aprender por estudio y análisis, o práctica y experiencia, empezamos a hacernos notar, como las fases crecientes; hasta que, al estar llenos de conocimiento, todos nos pueden ver como una enorme luna llena, majestuosa y brillante. No obstante, esa buena impresión que dimos por un tiempo pasa de a poco al olvido porque aparecen nuevos temas de interés, cambiando la vida, y empezamos las fases menguantes que nos llevan a desaparecer una vez más. Y así nos pasamos la existencia entre fases crecientes y menguantes, luz y oscuridad, siendo notados y pasando desapercibidos. No reniegues de tus días de oscuridad, menguando y siendo invisible, ya que ese es el momento que se te concede para alejarte de todo para profundizar en tu desarrollo personal, ya que es tiempo para ti, mas, cuando lleguen los días de luz, creciendo y luciendo ante todos, es el momento para demostrar lo que sabes, enseñárselo a otros, y, de alguna manera, ese es el tiempo que entregas a los demás. Aprecia cada fase de tu vida y gózala intensamente que nunca una es igual a la siguiente». Laura empezó a llorar amargamente. Su bisabuela era una de esas personas a las que ella amaba con una devoción casi divina al encontrarla inteligentemente comprensiva, alguien que era capaz de llegar a ella sin crítica ni reproche, sino con un profundo amor que asertivamente encontraba el camino para hacerle ver los errores que cometía y debía enmendar, pero ese ser mágico tuvo que alejarse de ella para sanar las graves heridas que le propinaron de la manera más cobarde y vil, por una traición de aquel que se acercó a ellos aparentando ser amigo, por lo que Laura perdió a su guía y cambió al sumergirse en el miedo y la desesperanza, lo que la llevó a manifestar maldad, una que todo ser encarnado mantiene en su interior, por lo que, si así lo decide, puede dejarse corromper por ella. - ¿Por qué lloras, amada mía? -escuchó decir a Lucian, quien había dejado sus obligaciones con los suyos al sentir la tristeza despertar en su predestinada a un nivel que nunca había percibido, lo que lo llevó a correr a velocidad sobrenatural hacia los aposentos que compartía con aquella hembra que encarnó para ser su compañera durante esa vida terrenal. El cálido abrazo que le propinó ese frío cuerpo que no emitía sonido alguno fue tan consolador que tras un profundo suspiro dejaron de caer lágrimas de esos enormes ojos color miel que a él le encantaba observar al sentir que de esa manera podía contemplar el sol sin ser exterminado por sus candentes rayos. - Recuerdos del pasado que creí haber sepultado -la respuesta de Laura hizo que la curiosidad del príncipe vampiro empezara a carcomerle el alma, por lo que se vio obligado a comentar su interés por conocer sobre aquello que la entristecía. - Si los compartes conmigo, yo terminaré enterrándolos en lo más profundo de la existencia terrenal -comentó Lucian dejando el abrazo. La curiosidad no había llegado por morbo, sino por preocupación, emoción que lo empujaba a buscar los medios necesarios para que su amada no vuelva a experimentar tan amarga tristeza que lo perturbó en demasía. Laura desvió la mirada, se soltó del suave agarre de Lucian sobre su cintura y empezó a caminar por la habitación. La licántropa no sabía si hacía bien o no en narrar a su compañero eterno esa parte de su vida que era un secreto muy doloroso y humillante a la vez, uno que le hizo conocer la maldad humana a temprana edad y a darse cuenta que ser licántropa no le salvaría del sufrimiento. Lucian inspiró el aire en la habitación, descubriendo que su compañera predestinada dudaba. Había pasado poco más de una semana desde que percibió su aroma por primera vez, aquella esencia llena del olor del muérdago y la hierba seca por el ardiente sol de verano, uno que lo enamoró sin opción a reprochar la especie de la que provenía la elegida para ser su otra mitad, por lo que era capaz de creer en el poder del don de la predestinación, y entendía que no había nada ni nadie que pudiera separarlo de ella, así que insistió una vez más para que ella se decida a hablar: «Confía en mí. No te juzgaré, solo te ayudaré a sentirte completamente feliz, sin hechos pasados que apañen tu alegría». La sinceridad derramándose por la mirada de Lucian hizo que Laura confíe, y por primera vez narraría lo que le sucedió cuando apenas era una niña de nueve años. … La Manada Barone se desarrolló en lo que ahora se conoce como la Provincia de Teramo, en la Región Abruzos de la Italia Meridional. A menos de doscientos kilómetros de Roma y bañada por el Mar Adriático, la ciudad de Teramo ha sido el hogar de este grupo de licántropos cuya presencia evitó por milenios el paso de vampiros desde África hacia el continente europeo. Al haberse desarrollado en un área históricamente rica, la estabilidad financiera llegó al dedicarse a negocios relacionados con el Arte y la Historia, por lo que Los Barone son los propietarios de varios museos y centros culturales a lo largo de la península itálica, así como una de las familias promotoras de la investigación arqueológica e histórica al solventar este trabajo en varias universidades italianas. Entre Los Barone había humanos que conocían su especial origen por la predestinación de ciertos miembros de la manada o por la relación de amistad que creció entre licántropos y humanos durante los milenios que se desarrollaron juntos en esa zona mediterránea, por lo que los pocos humanos que trabajaban en los museos y centros culturales eran aquellos que se unieron a la manada por amor o eran provenientes de la familia que generación tras generación juró mantener en secreto la verdad de aquellos que consideraban sus protectores y cuidadores. Sin embargo, con mentiras llegó un humano a formar parte de la familia amiga de Los Barone, causando en silencio mucho dolor tanto a licántropos como a los de su misma especie. Durante el mandato del Alfa Santino, padre de Gianluca y las gemelas Laura y Paula, el auge y crecimiento comercial fueron bendiciones que la Madre Luna compartió con esta manada. Los centros culturales ampliaron los cursos y talleres que ofrecían al promover el estudio de la lengua italiana para extranjeros, lo que hizo que el aumento de visitantes se reflejara en los ingresos de capital y mejora en la calidad de vida de los miembros de la manada. Santino disfrutaba al lado de su Luna Silvana y Séquito el perderse por horas analizando nuevos rubros en los que podían incursionar con los centros culturales y museos, llegando a invertir en producciones cinematográficas y televisivas de corte cultural que aumentaron aún más la fortuna de la manada. Cuando nació Gianluca, la noticia de haber sido bendecidos con un heredero al Mando Alfa alegró profundamente a Los Barone, y el nacimiento de las gemelas, cuatro años después que el del primogénito, significó que las bendiciones llegaban nuevamente, pero por partida doble. El nacimiento de Laura y Paula hizo que Silvana necesitara apoyo para cuidar a dos hijas que crecían al mismo tiempo, recibiendo ayuda de la abuela de Santino, la ex Luna Pierina, ya que los padres del Alfa y los de su Luna, quienes habían sido los Betas anteriores, se encontraban realizando una importante misión para la manada en la zona de Cerdeña, donde varios licántropos y sus pares vampiros habían sido exterminados por un grupo vampírico sin clan al haberse manifestado la conexión predestinada que los hijos de las tinieblas detestaban cuando esta implicaba el deseo de la deidad de unirlos con representantes de otra especie. El ex Alfa Francesco dejó el cómodo retiro que había empezado con su compañera eterna en los Pirineos de la zona de Andorra para que su amada ayude a la querida nieta política en la labor de madre de dos pequeñas cachorras que lucían adorables mientras dormían, pero que eran una revolución al despertar, ya que, desde que fueron unas bebés, las gemelas eran demasiado curiosas y muy osadas en su proceso de descubrir el mundo a su alrededor. Por motivos desconocidos, Pierina se mantuvo más cercana de Laura que de Paula. La licántropa encontraba algo especial en esa bisnieta que no podía explicar con lógica, ya que, al ser ambas cachorras hijas de su nieto y ser genéticamente idénticas, no había duda que ambas crías tenían su sangre, pero la conexión con Laura era más íntima y fuerte, por lo que dedicó su tiempo en cuidar más a la primera hija, dejando a la madre el cuidado exclusivo de la segunda. Así fue como Laura y Pierina se hicieron inseparables, y nadie vio inadecuada la relación entre ambas, ya que eran bisabuela y bisnieta. Silvana agradecía la ayuda de su abuela política porque encontró un gran apoyo para cuidar y criar a sus hijas a la par, pero el cruel ataque que sufrió la ex Luna Barone, uno que no esperaban que dañara significativamente la salud de la licántropa porque la enfermedad es algo que no afecta con facilidad a los de su especie, causó que Laura pierda a su guía, y al sentir que no conocía a su hija, Silvana no pudo hacer mucho para evitar que termine siendo la malcriada prepotente y egoísta que llegó a Lima con el propósito de matar a la Luna del nuevo Alfa Höller. Sin embargo, ¿cómo alcanzó el infortunio a Pierina? Y la pregunta más importante, ¿fue la falta de la bisabuela lo que haría que Laura dejara de ser una dulce niña y se convierta en un ser oscuro? Para responder ambos cuestionamientos debemos conocer a Los Fabrizi, familia humana muy cercana a Los Barone. Francesco y Pierina habían mantenido un contacto muy estrecho con la generación Fabrizi contemporánea a ellos, y cuando regresaron de su retiro, no dudaron en comunicarse con aquellos que vieron nacer y desarrollarse cuando ellos eran los líderes de la manada. Los nietos de los amigos eran los nuevos encargados del museo y centro cultural que Los Barone tenían en la ciudad de Roma. Vicenzo, el nieto varón, había estudiado Historia y tenía un Doctorado en Museología, lo que hizo que con el tiempo fuera elegido como el director del museo. Alondra, la nieta mujer, había puesto todos sus sueños en convertirse en una afamada bailarina clásica, pero un accidento hizo que cambiara su sueño, convirtiéndose en una gran instructora de ballet. El centro cultural de Roma era reconocido por sus clases de danza, tanto clásica como contemporánea, siendo ahí donde Alondra perfeccionó su técnica educativa al ser parte del plantel de instructores. Los estudios que posteriormente realizó sobre administración de centros culturales hicieron posible que fuera tomada en cuenta para encargarse de la dirección del centro cultural siendo aún muy joven, y así una generación más de Fabrizi dirigía los negocios de Los Barone en Roma. Para el correcto desarrollo de la narración de esta historia, profundizaremos en la vida de Alondra. Un año antes del accidente que la alejó de los escenarios como ballerina, ella conoció a Lorenzo Ferrini, un joven romano que mostró un enorme interés en la jovencita llena de sueños y aspiraciones. A un mes de conocerse, Lorenzo manifestó su amor por ella y le pidió ser su enamorado, cosa que la joven aceptó. Al año de mantener una respetuosa y bonita relación, él le ofreció matrimonio, pero a ella se le había presentado la opción de ser parte de un reconocido ballet austriaco, por lo que decidió rechazar la propuesta de matrimonio y terminar la relación que sostenían, ya que, aunque quería a Lorenzo, era consciente que eso que sentía por él no era amor, y no sacrificaría sus sueños por quien ella no consideraba el adecuado para ser su compañero de vida. Era cuestión de días para tomar el avión que la llevaría a Austria cuando sucedió el accidente que rompió todos sus sueños de ser una ballerina profesional de renombre. Ella cruzaba una concurrida avenida en Roma cuando de la nada salió un desorientado motociclista que la embistió, causándole una ruptura de fémur y daño irreparable en la rodilla derecha. Aunque la cirugía fue un éxito y la terapia física hizo que Alondra vuelva a caminar sin problemas, su pierna derecha no había quedado en óptimas condiciones, por lo que la idea de volver a bailar profesionalmente debía descartarse. La esperanza que había guardado durante los meses que duró su recuperación se desvaneció por completo, y tras tener que informar oficialmente a su agente que debía dejar el ballet, la oportunidad de brillar sobre los escenarios como una prima ballerina desapareció. Lorenzo se enteró de todo lo ocurrido tras regresar a Roma un año después de que Alondra rompiera con la relación y rechazara su ofrecimiento de matrimonio, ya que el joven decidió alejarse de todo lo que le recordaba a aquella mujer que amaba con locura, aceptando trabajar con su tío en el astillero que tenía en Nápoles. Aunque la encontró repuesta, caminando, el pobre lloró amargamente ante ella y la familia de la joven al enterarse que sus sueños se habían destruido por culpa de un imprudente que no supo controlar el vehículo menor que conducía. Esa sincera expresión de sus sentimientos que Lorenzo hizo ante Alondra y su familia, causó que el joven vuelva a ser considerado cercano a la familia, y no tomó mucho tiempo para que la relación entre ellos renaciera, ya que Alondra llegó a pensar que de seguro ella se había equivocado y Lorenzo era aquel que nació para ella, aquel que estaría a su lado en las buenas y en las malas, convirtiéndose en el apoyo emocional de la exbailarina, aquel que la incentive a estudiar y buscar un nuevo rumbo para su vida. Tras culminar su preparación para convertirse en instructora de ballet, gracias al apoyo y ánimo que le prodigó Lorenzo, Alondra se unió al plantel de instructores del centro cultural de Los Barone en Roma, trabajo que Santino y Silvana personalmente le ofrecieron al visitar a Los Fabrizi durante un viaje que hicieron a la capital. La majestuosidad de la pareja llamó la atención de Lorenzo, que se encontraba al lado de la familia cuando el Alfa y la Luna llegaron, y no podía creer que personas tan bellas, adineradas y bien relacionadas eran amigos de la familia de su novia, que pertenecía a la clase media. «Los Barone y Los Fabrizi somos familias amigas desde siempre -decía Santino sonriendo ante el asombro de Lorenzo-, por lo que ayudar a Alondra a encontrar su sitio en la vida es lo mínimo que podemos hacer. Si un día llegas a ser parte de Los Fabrizi, no dudes que te convertirás en un amigo de Los Barone». Dos años después, Alondra y Lorenzo contrajeron nupcias, y como regalo de bodas, Los Barones le dieron a Lorenzo un trabajo en el museo para que Alondra no tenga que mudarse a Nápoles con él, ya que un año después que retomaron la relación, el joven novio se la pasó viajando constantemente para mantener su trabajo en el astillero de su tío, así como su relación con su amada. La nueva labor de Lorenzo era de encargado de mantenimiento, convirtiéndose en el jefe de un grupo de cinco personas que se dedicaban a solucionar los problemas que presentaba el inmueble donde se ubicaba el museo y el centro cultural. Cinco años después de las nupcias, nació Vittorio, el único hijo que Alondra pudo parir, ya que presentó problemas durante el embarazo, y tras una mala praxis médica, tuvo que ser sometida a una histerectomía. A partir de ese momento, la tristeza era la emoción que predominaba en Alondra por más ocupada que pudiera encontrarse entre la labor en el centro cultural y las domésticas. Aunque amaba a Vittorio, ella no lograba superar que no volvería a ser madre. Los médicos atribuyeron su condición al inesperado adelanto de la etapa de menopausia por la pérdida del útero y ovarios, diagnóstico que todos aceptaron como el motivo del cambio en Alondra. El nacimiento de Laura y Paula seis meses después del de Vittorio llenó de alegría a Los Barone. La ayuda de la bisabuela Pierina en el cuidado de las gemelas hizo posible que esas niñas crecieran cercanas a Vittorio, en especial Laura, que tras cumplir el primer año de edad empezó a viajar todas las semanas al lado de sus bisabuelos para visitar a la triste Alondra, que sonreía y se notaba feliz cuando veía llegar a Francesco y Pierina junto a su pequeña bisnieta, a quien la exbailarina empezó a querer y cuidar como si fuera una hija más, aquella que no tendría. Al ir constantemente a Roma, Laura creció recorriendo el museo y centro cultural que su familia tenían en esa ciudad. A Pierina le encantaba las artes plásticas, siendo la pintura la rama que más deleitaba ejecutar, por lo que no dudó en introducir a su bisnieta a ese mundo. Al ser Los Fabrizi los únicos humanos que trabajaban en el museo y centro cultural desde antes de tener una relación predestinada con algún m*****o de la manada, Pierina no debía ocultar su juvenil apariencia para ser una mujer que rodeaba los ochenta años, por lo que, ante los ojos humanos de los visitantes del museo y centro cultural, ella y Laura eran madre e hija que frecuentaban el lugar. Vicenzo encontró el amor de su vida en un hada de tierra que dejó su campamento para unirse a la manada, lo que hizo que la familia que construyó con su predestinada se insertara sin problemas entre Los Barone. En el caso de Alondra, debían ser más cuidadosos porque Lorenzo no era un sobrenatural ni descendiente directo de aquella familia de humanos que creció al lado de la manada de licántropos, pero al demostrar amor sincero por Alondra, fue aceptado y la verdad de Los Barone se le reveló cuando Vittorio nació. Al principio no tomó en serio lo que Santino y Silvana compartieron con él acompañados por Vicenzo y su predestinada, pero al ver al Alfa transformarse en su versión animal, hizo que la duda desaparezca por completo. La cercanía de Pierina y Laura hicieron que en Alondra regresara de a pocos la alegría, pero cuando Vittorio cumplió cinco años enfermó de gravedad, obligando a sus padres a tener que aceptar su hospitalización por más de dos meses. Los médicos desconocían lo que afectaba la salud del pequeño, y por más exámenes médicos que le practicaron, no dieron con el padecimiento, solo pudieron diagnosticarlo con una enfermedad autoinmune desconocida, la cual hizo que las articulaciones de manos y pies se vean afectadas a tal nivel que caminar y manipular objetos con las manos se volvió imposible para Vittorio. Ante la desgracia, Alondra recayó considerablemente. La idea de quitarse la vida se manifestó varias veces al abusar de la ingesta de antidepresivos o somníferos. Ante esta situación, Pierina y Laura empezaron a hacer sus estadías más largas en Roma para ser el soporte anímico de Alondra y de Vittorio, más aún cuando este último manifestó que sufría al sentir que era el causante del deseo s*****a de su madre. Ese pequeño de cinco años no podía entender lo que había ocurrido con él, las ideas que inundaban la cabeza de su madre, y la presencia de Laura en su vida le ayudó muchísimo para poder sonreír en una etapa que todo era oscuridad. Lorenzo, aunque lucía muy afectado por lo que sucedía con su familia, no dejaba de esforzarse y de trabajar a diario. Aunque Santino le ofreció una licencia de labores con goce de haberes para que se dedique a Alondra y Vittorio, el amigo humano no aceptó. «No es el orgullo lo que me mueve a rechazar la oferta, es la idea de aportar de alguna forma para que mi familia salga adelante lo que me lleva a no permitir que mi vida cambie por completo. Debemos superar esto, y trabajar a diario es parte de existir, así que, quiero que mi hijo y esposa me vean seguir hacia adelante por más difícil que se presente la situación. Sé que un día ellos seguirán mi ejemplo, dejarán de sufrir por lo que se nos quita y se adaptarán a lo nuevo que se nos ofrece», se excusó así Lorenzo ante Santino cuando se negó a aceptar el beneficio que el Alfa ofreció, y eso hizo que el líder de la manada decida mudarse con su familia a Roma para apoyar de cerca al amigo necesitado de ayuda. Cuando las gemelas cumplieron cinco años, habían pasado seis meses desde que la terrible desconocida enfermedad de Vittorio se manifestara, tres desde que recibió el desalentador diagnóstico y uno del último intento s*****a de Alondra. Aunque todos sentían que celebrar el cumpleaños de las gemelas no era apropiado, Laura insistió tanto que Santino y Silvana tuvieron que acceder a los caprichos de su hija para que se tranquilizara. Sin embargo, lo que en un principio creyeron que era motivado por el egocentrismo de Laura, resultó ser una manifestación de su amor por su amigo Vittorio, ya que los juegos que propuso la niña para celebrar su cumpleaños integraban perfectamente al pequeño con extremidades que empezaban a lucir deformes por la enfermedad. Esa tarde de fiesta, Vittorio se divirtió y no se sintió cohibido por su condición, sino que volvieron a escuchar su risa, algo que hizo que Alondra despertara de su depresión, y entre lágrimas abrazara a su hijo mientras le pedía perdón por haberse dejado arrastrar por la desdicha: «…cuando lo que debí hacer fue luchar con más fuerza y determinación que nunca para sacarte adelante», terminó diciendo Alondra a su pequeño. Al ser Laura más cercana a Vittorio que Paula, tanto Santino como Silvana no tuvieron problema en permitir que su hija pasara más tiempo en casa de Los Ferrini que en la suya. Confianza había entre ambas familias amigas, dudas de que pudieran causarle daño a su hija, ninguna, así que Laura continuó creciendo jugando a ser la hija y la hermana que Alondra y Vittorio no tendrían, hasta que cumplió nueve años y la desgracia llegó a su vida. Cabe resaltar que entre Los Barone no había hijos de los aquelarres que formaran parte de la manada en ese entonces. En la mayoría de los casos, los predestinados que no eran licántropos provenían de los pueblos de las hadas o humanos, por lo que no contaban con poderosos brujos que pudieran detectar la magia oscura creciendo entre ellos. Si bien es cierto que los licántropos pueden percibir a los magos oscuros con facilidad, el enemigo que ingresó a la Manada Barone no era directamente un seguidor de Satanás, sino alguien que fue manipulado con engaños para participar de un vil plan.

editor-pick
Dreame-Editor's pick

bc

Wolf Academy. Y la maldición de los Alfas

read
3.2K
bc

El Rey Alfa es mi segunda oportunidad como compañero

read
156.2K
bc

La Esclava Del Lobo Alfa

read
11.7K
bc

Una Luna Alfa solitaria.

read
9.6K
bc

La verdadera mate del Alfa

read
32.9K
bc

La Compañera Rechazada

read
64.5K
bc

Embarazada después de una noche con el rey Lycan

read
6.4K

Scan code to download app

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook