Jemima. —El señor Rizzo no se encuentra, —miro al portero que me tiende la llave del departamento—. Pero dejó la llave para que entre. —Aaa genial. —en el departamento dejo las cosas en las habitaciones, reviso que falta para cocinar y ahí salimos con mi hija a hacer compras, tengo ganas de comer canelones así que eso voy a hacer. —¿A onde valmos?. —estamos esperando el ascensor. —Vamos a ir a comprar unas cositas así cocinamos. —¿A quel vamos a comel?. —Unos canelones de espinaca. —Mmmm que lico mami. —subimos las dos solas donde estamos en lo mas alto del edificio. —Siii, muy riquísimo. —sonrío cuando sube la mujer con la que siempre hablo. —Hola hermoso. —Oooh que molzo bebé mamiiiii. —la chica se inclina así mi hija le da un beso, el bebé se ríe tentado—. Muy molzo eles bebé.

