Victoria Si Alexander piensa que le voy a facilitar el mantenerme aquí, está muy equivocado. No tengo intenciones de cooperar. Seré un verdadero problema. Con suerte, se cansará o se frustrará lo suficiente como para no tener más remedio que pedirme que haga mis maletas y le ruegue a mi papá que venga a buscarme. Vuelvo a sentarme y miro por la ventana. A pesar de estar atrapada en esta habitación, no puedo negar la belleza de la vista que tengo frente a mí. El océano se extiende hasta donde alcanza la vista, y, por un breve momento, me siento en paz. Su casa, que más bien parece una mansión, está justo al lado del agua. Ver la puesta de sol me ha dado cierto consuelo durante este encierro. No hay mucho que hacer aquí, confinada en este dormitorio. Estoy a punto de acostarme e intentar

