Capítulo 9

2214 Words
Ale se sorprendió mucho al escuchar mis palabras, creo que no se esperaba una pregunta así, pero mis dudas crecen cuando recuerdo las cosas que he escuchado por accidente, como que ellos son extranjeros o sobre el tumor de Roberto, me siento muy acongojada. Antes de contestarme Ale se tocó la guatita, la acarició, sonrió llena de paz y me dijo: - Confío en él. – me miró a los ojos y dijo. – Puede que no sepa muchas cosas de mi esposo, no sé cuál es su descendencia o de dónde viene, pero Ann, no soy tonta como el Gabito cree, sé que Rex oculta algo de su pasado, por eso es muy cuidadoso al hablar y muy asertivo, no deja cabos sueltos y aunque no sé mucho de él, hay cosas que mi marido no puede ocultar, en especial cuando está conmigo, porque baja la guardia y se muestra tal cual es, con virtudes y defectos, del mismo modo está muy pendiente de todos, protege a cada uno de esta casa, quiere mucho a su hermano, siempre habla de lo mucho que quiere cuidar de Roberto, ama a nuestro hijo, es paciente al enseñarle y por muy agotado que esté, siempre saca fuerzas para él y sé que también lo hará con nuestra hija, te cuida mucho a ti, como si fueras su hermana. Una risa entre dientes de mi hermana me desconcertó, pero ella continuo hablando: - La mamá me contó lo que pasó el día de la fiesta, la reacción de Rex fue muy repentina, sacó su celular, llamó a alguien, casi salió corriendo de la casa para subir a su auto y solo para buscarte, por lo que sé, no te encontró, pero cuando él volvió a la casa y te vio ahí, le dijo a la mamá que nada de lo que pasó en la fiesta saldría a flote, que relaciones públicas se había encargado de que nada de esto saliera a la luz, mi marido piensa en todo y en todos, por eso confío mucho él. – Ale dice esto teniendo mucha fe en mi cuñado, pero aun así, tengo dudas, Rex siempre actúa de una forma relajada, sin preocupaciones, se podría decir que es imperturbable, tiene varias maneras de actuar ante situaciones que no le gustan, si se le menosprecia, toma todas las debilidades que conoce de una persona y las utiliza en su contra, sin titubear, cuando amenazan a cualquiera de su familia su mirada se vuelve asesina, toma su celular, manda un mensaje y cuando recibe respuesta a este, una sonrisa llena de maldad lo gobierna, cuando sabe que lo han escuchado o lo han descubierto en algo, no se enoja, al contrario, se muestra muy pasivo, casi como haciéndose el loco, pero Rex no baja la guardia, aunque muestre una gran sonrisa, él ya está ideando un plan para protegerse. Un escalofrío recorrió mi espalda, me da miedo pensar que Gabito tenga razón, ¿qué tal si Rex es un criminal? ¿qué tal si mi cuñado es un mafioso internacional que mata gente y nos tiene a nosotros de fachada? ¡Ay, no! Entonces ¿Quién es Roberto es este juego? ¿Es un delincuente? ¡Oh, Por dios! ¿De quién me enamoré? De pronto se abre la puerta, me quedé paralizada, mi mente pensó en miles de cosas malas que me podían pasar en ese momento, la tensión me oprime el pecho, mis nervios me carcomen y… - ¡Mamá! ¡Llegaste! – Mi tensión bajó al ver a mi sobrino correr por mi lado, subió a la cama y se acostó al lado de mi hermana. - ¡Hola, mi niño! ¿Cómo te portaste en la casa de Benjamín? - Me porte bien, la mamá del Benja nos dio helado con galletas y también encontramos dinosaurios, se ocultan en las plantas del patio del Benja, tienen miedo de salir porque son guagüitas y tienen que pasar muchos años para que sean tan grandes como sus papás. – A pesar de que se nota el cansancio de Ale, ella se esfuerza para estar con mi sobrino. - ¿Ah, sí? ¿Y cuantos años deben tener los dinosaurios para que sean grandes? - No sé, muchos años, como el tata. – me causó gracia las palabras de Ricky, ve a mi papá como un dinosaurio, de repente escucho la voz de Rex, me asusté porque apareció al lado mío de la nada preguntando. - ¿Y tu hermano? - sus forma de hablar suena tranquila. - Aaah… salió a dar una vuelta. - ¡Qué raro! Pensé que lo encontraría aquí, convenciendo a Ale de que me deje. – Lo que dice suena a algo que haría Gabriel, cuantas veces le habrá pedido lo mismo a Ale. – Bueno supongo que debo aprovechar que no está, quiero regalonear a mi mujer antes que alguien más, a parte de mi hijo, quiera quitármela. Rex se acercó a ella, se sentó en la silla que estaba al lado de la cama y comenzó a contemplar a su hijo y a Ale, la imagen es conmovedora, Ricky contando las graciosas anécdotas de su día mientras que mi cuñado posa con cuidado su mano en la guatita de mi hermana, ella entrelaza los dedos con él y con gran sorpresa veo que mi cuñado se ríe, pero no de la forma que suele hacerlo siempre, es una risa enérgica, real, jamás me imaginé que Rex se comportara de una forma tan común, tan normal y autentica, por mucho que dude de su pasado, en su presente es una persona amorosa, donde no duda en besar a su mujer si se le antoja o juega con mi sobrino como si él también tuviera seis años, ver tanta naturalidad en mi cuñado me crea una pregunta ¿Rex puede ser un delincuente? Creo que se como averiguarlo, pero me llevará algo de tiempo. - ¿Andrea? – La suave voz de mi cuñado me trajo a la tierra, lo miré algo confundida. - ¿Qué pasa? – Rex volvió a poner la sonrisa de antes, ese gesto que solo demuestra amabilidad a las personas. - Te decía que, si necesitas que me vaya de la pieza, a lo mejor tú y Ale estaban hablando algo importante antes que llegáramos. – no puede haber alguien tan considerado, es imposible que alguien sea tan correcto, ni Roberto que es su hermano tiene tantos modales como él. - ¡Uy! ¡No! Yo ya me iba a mi pieza, ustedes dos están tan empalagosos que me aburren. – me di la media vuelta y me fui a mi pieza, me quedó dando vuelta en la cabeza una pregunta ¿Alguien puede fingir tanto tiempo algo que no es? Tal vez solo el tiempo lo dirá. Pasaron un par de días, navidad esta a la vuelta de la esquina y todavía no le compro nada a Roberto, no se me ocurre que darle, he recorrido todas las tiendas que hay tanto en el Parque Arauco como en el Apumanque y todas las cosas que le quiero regalar son muy notorias, se vera muy extraño que le de algo tan grande si se supone que Roberto no me agrada, bueno, es lo que piensan mis papás. En esta ocasión me acompaña Gabriel y una amiga de él, ella se llama Scarleth, mi hermano nos presentó como si se tratara de cualquier cosa, pero a ella no parece molestarle, aunque no quise darle importancia, su aspecto me sorprendió un poco, es una mujer muy morena, es colorina natural y tiene muchas pecas, me es un poco incomoda su presencia, es más alta que yo y muy delgada, su busto es pequeño y sus caderas apenas resaltan, va muy callada al lado nuestro, más bien es Gabito el que no se queda callado. - Andita ¿Podemos ir a comer algo? Hemos pasado horas caminando, buscando no sé qué. - Gabito, yo no te invité, si no fuera porque cuando dije que iba a salir, me tomaste del brazo y me arrastraste hasta el auto, hubiera ido con la Panchi. – mi hermano se hizo el ofendido y empezó a quejarse. - ¡Así me tratas! ¡Después de que no nos vemos hace seis años! - Gabito, desde que llegaste no te separas de mí, hemos hablado de todo, hasta me haces pensar que no quieres que se acerquen a mí. – de verdad está muy obsesivo, no deja que ni Rex ni Roberto se me acerquen. - ¡Claro que no, angelito! – De repente Gabito me abraza y pasa su cara rasposa por la mía diciéndome de manera infantil. – Solo quiero pasar tiempo con mi hermanita chica, que es hermosa, tierna e inocente. - ¡Ay! ¡Gabriel! ¡No te has afeitado! ¡Me duele! – de repente, mi hermano me abraza los hombros y me dice como indagando. - A ver, pequeña ¿Qué estás buscando? ¿Por qué quieres algo tan específico? – de reojo pude ver la mirada inquisidora de Gabito. - ¿Acaso es para algún parasito chupasangre? - ¿Por qué dices eso? Podría ser para Ale o para Ricky. – Gabito me miró con desconfianza y de manera burlona me dijo: - ¡Ay, sí! ¡Dos veces! Angelito, no me puedes engañar, en este momento es muy fácil conocer los gustos de la familia, los viejos se conforman con algo para su habitación, a Alecita con ropa para la bebita estará feliz, a T- Rex un hueso de vaca bastará, a mi sobrino favorito cualquier juguete bélico lo mantendrá feliz, pero hay alguien a quien no sé qué le gusta o qué pueda querer. – los ojos de Gabito me observan de manera soberbia y como si tramara algo continua hablando. – ¿No será que el huevón de Robin es a quien le quieres dar algo? No me sorprendió que sospechara de mi interés por Roberto, al contrario, más bien me molesta que se sienta con el derecho de meterse en mi vida, por muy hermano mío que sea, no tiene por qué decir con quien estoy o no, por eso le mentiré. - Gabito, lo que quiero comprar es para un compañero que me gusta, es de mi curso y es muy especial. – no sabía que Gabriel podía tener una mirada asesina, aunque no da tanto miedo como la de Rex, pero si me incomoda, al igual que sus dedos enterrándose en mi hombro - ¿Qué el tal Robin no es compañero tuyo también? – empuñó la mano libre y casi emana el fuego de su ira, pero de pronto la dulce y tierna voz de Scarleth suena. - Bebé, dijiste que iríamos a una feria artesanal ¿Crees que podamos ir ahora? quiero comprar un recuerdo de mi estadía aquí – ¿Le dijo bebé? Entonces ¿Son más que amigos? Gabito estaba muy rojo y le dijo a Scarleth. - Calita, te dije que no me dijeras así. - Entonces llámame por mi nombre y yo haré lo mismo. – Gabito se quedo callado un buen rato. Ya que desistí de encontrar algo especial para Roberto, pasamos a comer a un restaurante un poco más debajo de la comuna de Providencia, creo que estoy en un lugar que jamás había visto, el centro de Santiago; estas calles son algo deprimentes y sucias, la gente camina apurada y todas parecen enojadas, en el restaurante que estamos muchos de los asientos son de plástico y las mesas no tienen manteles, el lugar es oscuro y no tiene una carta de ensaladas apropiada, esperaba comer una ensalada Caprese, pero en vez de eso recibí un trozo de pollo asado con papas fritas. Cuando terminamos de comer, al Gabito se le ocurrió ir al baño, en ese momento a Scarleth se le ocurrió hablar: - Andrea, ¿Puedo hacerte una pregunta? -Aaah… Sí. - ¿Sabes por qué tu hermano no me quiere llevar a conocer a tus padres? – Sus palabras me impactan, al parecer Gabito le dijo algo y no sé cómo responder a esto, me acabo de enterar de que ella es su polola y me imagino porque lo oculto. - Bueno… la verdad no estoy segura, ni siquiera sé porque él no me dijo que eras su polola. - ¿Qué es polola? - Ah… Novia, no sabía que eras su novia. – de pronto veo que ella se pone algo triste. - Entiendo, no importa, él me dirá después que es lo que pasa, ahora, escuché que estas buscando un regalo para alguien especial, puedo ayudarte, dime, que le gusta. – ella es muy cambiante, de estar triste ahora se nota muy feliz. Ignorando su cambio de humor, comencé a pensar en qué le gusta a Roberto, me fijé en que Gabito no viniera y le di un resumen de sus gustos: - Bueno, él es muy sencillo, le gusta arreglar cosas, andar en patineta y le encantan los relojes, pero todo eso lo tiene, así que no sé que regalarle. – Scarleth puso una gran sonrisa y me dice. - Ya veo, yo sé dónde podemos conseguir el regalo perfecto para él.
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