Han pasado dos semanas, aún sigo pensando en cómo me curé tan rápido, ni si quiera sé cómo chucha llegué a mi cama, le pregunté a Rex como me trajo y solo me dice: “De la misma forma que saliste de aquí.” ¡Maricón! Estoy casi seguro de que algo le echó a mi copete para que se me apagara la tele tan rápido, pero eso ya no importa, ya pasó la hueá.
Me acabo de dar cuenta de que están adornando el colegio, se me había olvidado de que estamos comenzando diciembre y se acercan las fiestas de fin de año, no me emociona saber que este año no lo pasaré con las personas que quiero, pero mi hermano se ha esforzado mucho por mantenerme contento, tanto así que, ya me pasó el pasaje para ir a Italia, cuando me lo entregó él tenía una sonrisa amena, pero ¿es eso lo que siente? Rex es muy bueno cuando se trata de ocultar sus sentimientos, es raro verlo alterado por algo, incluso cuando su mujer quedó hospitalizada, Rex seguía tan impávido como siempre. He aprendido a leerlo y cada vez que pasa algo que derrumbaría a cualquiera, mi hermano parece ido, pensativo, pero me imagino que Rex se está quebrando por dentro, aguantando el dolor, es muy diferente a mí, que necesito algo para controlarme.
De repente recibo un gran manotazo en mi espalda, el puto culiao que me pegó lo hizo con ganas, así que me di vuelta para echarle la choriá, cuando me doy cuenta de que es el Lalo.
- ¡Maricón culiao! ¡Tení la mano pesá!
- ¡Rob! ¡Mis viejos conocieron a mi polola! ¡Y la quieren, hueón! ¡La encuentran la raja!
- ¡Buena, compa! Tu mina debe estar saltando en una pata.
- Yo cacho que, sí, ¡Ay, Rob! la flaca me gusta, ella me tiene loco. Oye, te quería preguntar ¿Qué onda con tu polola? ¿Se pelearon? – Este tema para mí es una hueá que ya está cerrada, no hay vuelta que darle.
- No pasa nada, solo terminé con ella, lo nuestro ya no daba pa más.
- ¡No! ¡Mentira, huevón! ¡Si estaban tan bien! ¿Qué huevá les pasó?
- Mira Lalo, no te voy a decir ni una hueá porque voh soy bien hocicón y sé que le vay a contar a tu polola y ella es igual que voh, no se queda callada nunca.
- ¡Oye! ¡No te metas con mi polola! Ya sé que no es muy callada, pero no tienes que ofenderla.
- Ok, disculpa, pero si te digo el por qué ya no estoy con ella, todos me van a estar preguntando hueás y no quiero esa mierda, por ahora.
- Bueno, pero dame una pista para saber por qué terminaste. – No quiero decirle nada, lo iba a ignorar, hasta que me dice: – por la forma que Carmen te mira, creo que la dejaste por otra.
Miré hacia donde estaba Carmen y ella parecía mutilarme con la mirada, ¡Qué hueá este hueón! ¿Por qué el papá del Lalo lo quiere de empresario? ¡El hueón debería estudiar sicología o alguna mierda de esas! Es increíble como identifica lo que siente una persona con solo echarle un ojo.
- ¿Solo con verla supones eso?
- Bueno, si mi polola me dejara por otro hueón, creo que actuaría de la misma forma. – Por lo general, aquí la gente no es muy empática, pero el Lalo es muy bueno poniéndose en el lugar de otros.
- Da igual cual es la razón de por qué terminé con ella, lo importante es que si se quedaba conmigo la iba a pasar como las hueas. - No necesito verla para saber que, Carmen debe estar desmembrándome como vaca en matadero, todavía recuerdo como quedaron las cosas esa noche:
‹‹- ¿Qué rayos te pasa con Andrea? – Sé que me pasé con Andrea, el saber que me voy a otro país me hace desearla más que la chucha, apretar ese culo redondito, rico y acariciar su espalda descubierta echó a volar mi imaginación, con solo saber que sus exquisitas tetas están cubiertas por un simple pedazo de tela me incitó a ir más lejos de lo que debía y Carmen lo notó, por eso me confronta, así que, ahora solo me queda hacerme el hueón.
- ¡Nada! ¿Qué hueá puede pasar?
- ¡¿Crees que no me di cuenta, Roberto?! ¡¿Crees que soy estúpida?! ¡Te vi! ¡Vi como la tocabas! ¡Como coqueteabas con ella! – Inhalé mucho aire y lo boté con fuerza por la nariz, Rex me dijo varias veces que dejara a Carmen, me lo repetía cada vez que encontraba algo de Andrea en mi pieza.
- Carmen, mira…
- ¡No! ¡Nada de mira! ¡Yo soy tu polola! ¡a mí me tienes que tocar! ¡me debes coquetear a mí! ¡¿Es por ella que dejaste de hacerlo conmigo?! ¡Solo lo hemos hecho tres veces desde que estamos pololeando! ¡Tres! ¡De la nada me dejaste de tocar! – Me sigue gritando, pero ya no voy a continuar con esta hueá, la dura, me tiene cansado esta hueaita.
- ¡Carmen, para tu show! ¿Quieres que te diga la verdad? – No quería ser cruel, pero no había forma de que no lo fuera. – ¡Esta hueá se acabó! ¡Ya no quiero estar contigo!
- ¿Qué? ¿Cómo qué se acabó? Yo…
- ¡A qué ya no quiero ser tú pololo! ¡No siento nada por ti!
- No es cierto, Roberto, dime que solo lo dices porque estás enojado, dime que es un arrebato del momento ¡por favor dime que estas mintiendo! – ella empezó a llorar ¡Mierda! Si ya la cosa se ve color de hormiga, con ella llorando me va a costar más que la cresta finiquitar está hueá.
- Carmen, eres una mina bakan, rica y muy buena onda, pero yo no siento lo que tu sientes por mí, te juro que intenté de todas las formas enganchar contigo, pero no funcionó, ya no quiero estar contigo.
- No puedes hacerme esto ¡Yo te entregué todo! ¡mi cuerpo y mi alma! ¡Yo te amo! – Me siento mal por ella, porque se lo buena que fue conmigo, pero Andrea me tiene tomado de las bolas y no creo que se me pase luego el enamoramiento por ella.
- De verdad, discúlpame, pero yo no te quiero. – me giré para volver al gimnasio y despedirme del Lalo, también para ver a Andrea, necesito decirle que me iré a Italia.
- Es por Andrea ¿Verdad? – No me sorprendieron sus palabras, esta noche solo me dediqué a ser obvio con mi cuica hermosa, tanto así que esperaba llevarla en el Ferrari a un hotel, iba a gastar la plata para comprar los repuestos del auto que estoy arreglando para darle a mi princesa la noche de su vida. – ¡Me juraste que no sentías nada por ella! ¡Me dijiste que ella no era para ti! ¡Me mentiste!
La dejé gritar, no tenía caso que le siguiera dando vueltas al asunto, para mí se acabó, así que seguí mi camino sin mirar atrás, era la única forma de que ella no tratara de convencerme de lo contrario. ››
Bueno, no me había puesto a pensar, hasta ahora, que le di el filo bien feo, pero ya lo hice y sé que ella no dejará de mirarme con ojos de asesina serial. Tampoco voy a olvidar cuando llegaron los Pacos y entraron al gimnasio del colegio, seguirlos fue un error, ver las imágenes de Andrea con ese hijo de puta tocándola… me siento culpable porque no fui capaz de protegerla, no fui capaz de cumplir mi promesa de que mientras yo estuviera cerca, nadie le haría nada malo, ¡Ahg! es mejor que me olvide de esta hueá, me iré a Italia, comenzaré de nuevo y lo más importante, por fin veré a mi mamá, después de estar separado de ella por trece años.
En el último recreo estaba jugando basquetbol con algunos amigos, cuando veo a Andrea pasar con unas compañeras, todas estaban vestidas con el uniforme de voleibol, por un momento me distraje porque mi cuica hermosa se ve más rica que la cresta, mientras las cabras caminaban y se reían, una de las minas se adelanta y tira la pelota que llevaba en las manos, Andrea fue una de las que se agachó para atraparla y diosito me da el placer de ver ese culito bien levantado, me imaginé como veinte formas de culearla, llegaba a salivar de las puras ganas que le tengo, me faltaba poco y empezaba a babear por ella, hasta que no sé cómo chucha la pelota de básquet llegó directo a mi cara.
- ¡POR LA RECHUCHA! – quedé un poco mareado por el golpe, la hueá pega fuerte.
- ¡Rob! ¿En qué mierda estabas pensando? Te grité para que atinaras y tú, ahí, como pendejo mirando no sé qué. –
- Si, estaba como pendejo pensando en tu hermana, hueón ¡Mejor, sigamos jugando! – El Juanca es uno de mis amigos y sé que el culiao lo hizo a propósito, cuando juguemos un partido de fútbol la próxima semana, le voy a volar la raja a pelotazos.
Apenas terminaron las clases, me fui rápido a la casa, me metí a la ducha y me bañé con agua fría, quería que se me pasaran las ganas de darle como caja a esa cuica rica, pero me está costando bastante sacármela de la cabeza, su culo se me aparece por la mente y me pongo duro, no importa cuánta agua helada me eche encima, recuerdo el exquisito cuerpo de Andrea y eso me excita cada vez más, tengo tan dura la tula que me duele, solo me queda una alternativa: pajearme. Me tomé el pico y comencé a pensar en Andrea, me la imagino desnuda en mi cama, abriendo las piernas para que se la meta hasta el fondo, con bolas y todo, imagino que le toco las tetas, se las aprieto y ella pidiéndome más y… y… ¡Mierda! me fui cortado. Después de una lavada rápida, salí de la ducha y me eché en la cama, me puse a meditar que cada vez me cuesta más aguantar, solo con ver a mi cuica hermosa, me pongo duro, desearía no tenerle tantas ganas a esta mina ¡Me bajó el hambre!
Bajé a la cocina y me preparé un sándwich, después de llenar el buche, me puse a lavar las cosas que usé, justo en ese momento se me ocurre mirar por la ventana solo para darme cuenta que Andrea está afuera en el patio, ella está haciendo posiciones muy extrañas encima de una alfombra, también me di cuenta de que lleva ropa muy ajustada, sus tetas se ven enormes y su culo está tan redondito que dan ganas de apretarlo con fuerza, de pronto, ella junta sus pies, dobla su cuerpo y toma sus tobillos, exponiendo su culito hacia mí, casi podría pensar que lo hace a propósito, pero ella no sabe que estoy aquí.
Después ella se acostó en el suelo y levantó una de sus piernas, la tomó con sus manos hasta llevarla a su frente, me imaginé estando encima de ella, afirmando su pierna para culearla, sintiendo como se pone caliente y se moja con cada penetración, mientras grita que quiere más, de forma calentona se toca las tetas con fuerza ¡Qué mierda! ¡Se me paró de nuevo! ¡Con Andrea cerca no me puedo aguantar ni una puta hora!
Para bajar mis ganas, abrí la llave del agua fría del lavaplatos, me mojé la cabeza, eso me calmó un poco, con urgencia saqué una botella de agua helada, me tomé un litro de agua al seco, me llegó a doler la cabeza de lo fría que estaba.
- Ahm… Te tomaste mi agua. – no me di cuenta de que Andrea había entrado, la calma se me fue a la chucha, volví a levantar carpa muy rápido, solo pasa por mi cabeza como sacarle la ropa y darle como caja en la encimera.
Andrea, no me mira directamente, tiene la cabeza gacha y de vez en cuando me mira de reojo ¡Debo irme! empezando porque no sé qué decirle, después de la fiesta no dejamos nada claro, no sé cuál es nuestra relación ahora y, además, tengo el pico duro y no quiero que ella se dé cuenta.
- Disculpa, tenía sed. – dejé la botella en la encimera y salí casi corriendo de la cocina.
Estoy casi seguro de que me voy a volver pajero profesional si sigo así, pero como me aguanto si Andrea está tan rica, pa más remate falta poco para que sea verano y ella ya está usando esa ropa corta que la hace ver más culona y tetona, ¡Ahg! Ni a los catorce estuve tan picao de la araña como ahora, ¿Qué hago? ¿Con quién chucha hablo para que me ayude con esta hueá?
Glosario
*La raja: para dar énfasis, es lo máximo, para insultar es trasero
* echarle la choriá: espantar, confrontar
* Tení la mano pesa: golpeas muy fuerte
* saltando en una pata: saltar de felicidad
*Color de hormiga: La situación está mala
*Bakan: en chile es lo máximo, genial
* tomado de las bolas: básicamente que lo tiene en sus manos
* filo: terminar o cortar con algo
*Pacos: manera vulgar de tratar a los carabineros/policía de chile
* Hay muchas palabras que en chile se usan como grosería pero también para dar énfasis, ejemplo: Más rica que la cresta
* Pajearme: masturbarse
*Irse cortado: eyacular
*picao de la araña: es una dicho del campo chileno, hay una araña que al picar deja una erección en los hombres