Capítulo 2

2210 Words
Ya queda poco para que terminen las clases, el diecisiete de diciembre se cierra el año, por lo que caché, tengo buenas notas, puede ser porque Rex me sacó cascando de Puente Alto para que no me mandara cagás o, porque esta es la tercera vez que curso tercero medio, quien sabe, alguna hueá de esas funcionó. Ahora que no tengo nada que ocultar, llego temprano a la casa, tal vez un par de minutos después que Andrea, ya que ella se va en auto, justo cruzaba la puerta cuando escucho a una mina y un hueón hablar en el living. - …Y por eso vine, jamás me imaginé que Javier fuera alguien tan ruin, ahora necesitas apoyo de un hombre que te proteja… – ¿Qué mierda? Me quedé donde estaba, no me veían desde ahí. - Sí, sabes, no es un tema del que quiera hablar en este momento. – eché un ojo para ver que hueá pasa con este. - Entiendo, es un proceso difícil, pero yo estoy aquí para ayudarte a superar este trauma. – el maricón le está tocando la pierna a Andrea y veo que la acaricia sin su permiso. - Aaah… ¿gracias? pero por ahora solo quiero estar sola. – ¡este mierda no la suelta! Ese hueón trata de acercarse más a Andrea, mientras que ella busca alejarse de él. - No tienes que darme las gracias, solo tienes que confiar en mí. – ¡Este culiao quiere besar a mi mina! ¡Le quiero reventar la cara a este culiao! Pero no puedo, la última vez que hablé con Andrea fue después de la fiesta y no hemos tenido ninguna otra interacción desde ese día ¿Qué puedo hacer para alejarla de ese mierda? - Sabes, Jean, de verdad, quiero estar sola, no necesito que nadie me consuele. – Andrea sigue intentando alejarse del saco de huéa. - ¡Ay! ¡Andi! No seas tontita, estoy siendo bueno contigo. – ¡Hueón de mierda! No aguanté más estar escondido y ver como Andrea se tiene que tragar el acoso de ese maricón, así que improvisé, como siempre lo hago, me acerqué con la mierda hirviendo, cuando vi más de cerca, el culiao la tiene arrinconada en la esquina del sillón y, prácticamente, este mierda está encima de ella. - Andrea. – ella y ese hijo de puta me miraron con asombro, al parecer Andrea no esperaba que yo apareciera y, ese maricón, debió pensar que nadie los molestaría. - Ah… Hola…- tomé una posición amenazante metiéndome las manos a los bolsillos, mientras que este puto culiao se paró frente a mí con una risa hueona y me dice: – Soy Jean Carlo Subercaseaux, amigo de Andi. El hueón me estiró la mano, ¿Qué mierda quiere que haga con ella? ¿Qué se la rompa? En ese momento se me ocurrió algo, le di una sonrisa desafiante, le tomé la mano y se la apreté, el niño bonito tiene manos de mina, mi sonrisa se hacía más grande con cada segundo que pasaba, ya que le apretaba la mano cada vez más fuerte, ¡Ahueonao! Llega a sudar la gota gorda el saco de huéa, un poco más y seguro le destrozaba un dedo. - Sa… Sabes, no es necesario ser tan formales, aquí todos somos amigos ¿verdad? – Que titubee es solo una señal de que me tiene miedo, al parecer nunca nadie se le ha tirado a choro. - Yo no soy tu amigo, hueón, con cuea te conozco. – miré a este culiao con desprecio, no le voy a dar la pasá para que se tome el codo el gil culeco. De repente con una risa nerviosa trata de bajar la tensión - Sí, cierto, pero soy un gran amigo de Andi y tú eres… eres… ¿Andi que cosa tuya es él? – Andrea parece confundida, me imagino que este hueón la tiene así, ella tomó aire para contestar, pero no quería escuchar cual es mi lugar en su vida. - Andrea, la mina del Lalo dijo que la llames, es urgente. – Andrea estaba como ensimismada, moví mi cabeza hacia un lado y ella solo me miraba fijo, a veces se queda así, mirándome sin decir nada, tenía que traerla de vuelta a la tierra. - ¿Me escuchaste? - ¡Ah! ¡Sí! Jean, tengo cosas que hacer, así que, es mejor que te vayas. – Andrea se paró enfrente de este hueón, dándome la espalda. - Sí, así veo, pero creo que podremos seguir viéndonos a futuro, puedo ir a buscarte al colegio mañana. – Ojalá pudiera derretirle a este mierda el cerebro con la mirada ¡ya me tiene chato que esté aquí! – o tal vez puedes llamarme y nos juntamos cuando tú quieras. El hueón se despidió muy rápido, salió corriendo de la casa, no esperaba esa reacción, pensé que insistiría un poco más antes de mandarse a cambiar ¡Mejor! ¡qué se vaya! que sepa desde ya donde anda pisando. - ¿Qué le hiciste a Jean? - ¿Ese mierda le importa? - Nada. - Andrea me quedó mirando con ojos de sospecha. – Llama a tu amiga, me insistió que te avisara que era urgente. Me dirigía hacía el estudio, Andrea me tomó del brazo y me dice: - Roberto, Sabes qué tenemos que hablar, ¿verdad? -Ah jam. – ¡Mierda! ¡Soy bien ahueonao! Yo solito me metí en esta hueá, ¿quién chucha me manda a meterme en donde no me llaman? - Entonces… - No me la deja fácil, que se ponga toda coquetona, tocándose el pelo y mostrando las tetas a través de su escote, solo me calienta, ¿de verdad quiere que la tome como un bárbaro y me la lleve a cuestas a mi cama? – si tú te vas a ir, ¿Qué somos en este momento? ¿Por qué mierda quiere saber eso? ¡Es obvio! ¡No somos nada! Con cuea somos dos cabros calientes que les encanta darse como caja, pero aparte de eso, nada, nunca fuimos algo, la verdad, por más que lo quiero, ella no es mi mina. No alcancé a decir ni pio cuando Rex llegó; mi hermano me miró con cara de que yo había hecho algo malo, como si el problema de que Andrea me acose fuera mi culpa. - Rob ¿No tienes nada qué hacer? - ¡Ya puso esa mirada hueona de asesino! - No ¿Y tú? – Este hueón cree que, por ser mi tutor tengo que seguirle el amén. - Bien. – ¡Chucha! Ya puso esa sonrisa hueona de sicario mal parío. - Supongo que puedo atrasar algunos planes o romper algunos contratos. ¡Hueón maricón! ¿Por qué chucha le volví a firmar un contrato a este enfermo de mierda? Ese día estaba muy confundido, la verdad me convenció de que todo lo que estaba haciendo era por un bien mayor, recordar lo que pasó me duele más: ‹‹- Encontré a la mamá y al papá. – la noticia me dejó con muchos sentimientos encontrados, pero mi emoción por saber que volvería a ver a mi mamá me llenó de alegría. - ¿Dónde están? ¡Quiero ir a verlos! ¿Cómo los encontraste? – Rex no parecía muy contento. - Pensé que estaban en España, pero quise descartar todas las opciones, así qué, mandé una carta al pueblo donde está la familia de la mamá y me respondieron. – Estaba muy feliz, voy a volver a ver a mi mamá. - ¡Entonces, están en Italia! – no estoy muy seguro, pero la mirada de mi hermano es distante, yo todavía estoy muy emocionado y por esa razón le pregunto cómo hueón. - ¿Y cómo los vas a traer? La expresión de Rex fue de confusión y sorpresa, al parecer, ese no es su plan. - Rob, yo no puedo hacer eso. – Me emputecieron sus palabras. - ¿Por qué no? – Claro, debí suponerlo, ¡El maricón insiste en mantenerme lejos de las personas que quiero! - Es… - Rex suspiró y continuó hablando. – Es porque los papás tienen prohibido viajar a cualquier lugar. - ¿Qué? – Eso si me llegó como patá en la guata. - ¿Por qué no pueden ir dónde quieren? - Bueno, el Gobierno de este país los echó al ser declarados convictos en España, se supone que estaban con arraigo nacional, no sé qué pasó que los dejaron ir a otro país, todavía estoy averiguando sobre eso. - ¿Cómo qué convictos? – trato de entender por qué mis papás fueron culpables de un delito, ¿Qué hicieron mal? Rex se quedó callado, el silencio se siente triste y vacío, ¡Mierda! ¡No me gusta está sensación! iba a decir algo, pero Rex se me adelantó, me puso un contrato enfrente y me dijo: - Tengo una propuesta para ti. – ¡Me apestan sus propuestas hueonas! - ¡No volveré a firmar ni un puto contrato! - Este contrato te beneficia mucho. – Rex no parece muy feliz, incluso parece decepcionado, pero yo no hice nada, hasta me “he portado bien”, por decir algo. - ¿Qué mierda se te ocurrió, ahora? La propuesta de Rex era perfecta, me daba un pasaje de avión a Italia solo de ida, con un pasaje abierto por si quería volver ¡el cual me importa una mierda! Veré a mi mamá de nuevo, no sé nada de ella desde los cinco años y esto me hace sentir como cuando Chile fue al mundial ¡Esto es la raja! ¡estoy más feliz que perro con dos colas! - Eso sí, tienes que terminar con tu relación. - ¿Terminar con Carmen? - Bueno, creo que ya cumplí un ciclo con Carmen, la cuidé hasta donde pude, me da pena dejarla, pero solo porque ella estaba super agarrada de mí. - Yo no hablo de ella. - ¿Qué? Yo no tengo ninguna otra… Andrea - Rex, yo no… - no me dejo hablar. - Mi condición es que te alejes de ella, ya no le hables más, es mejor que termines con todo antes de irte. - ¡No puedo hacer eso! ¡No puedo alejarme de ella! - ¡Pídeme cualquier otra cosa! ¡dejar de trabajar! ¡no ir más a la vulca! ¡no ir jamás a Puente Alto! ¡Pero no me obligues a hacerla sufrir! - Es eso o, nunca podrás salir de Chile, ni siquiera de manera ilegal. - ¿Por qué rechucha me hace esto? ¡En vez de mi hermano parece mi torturador! Esto es muy difícil, tengo que cambiar a la mina que me gusta por un viaje para ver a mi mamá, esta ha sido una de las decisiones más complicadas de mi vida, mi ceño fruncido me llega a doler, ver la fría mirada de Rex ante esta situación me tiene con la mierda hirviendo, de pronto él dice: - Piénsalo de este modo, si no terminas las cosas con Andrea, ella te esperará con ilusión y la destrozará saber que no volverás, dile la verdad, cierra este ciclo con ella y no mires atrás. – Esta es la cosa más maricona que Rex me ha hecho y a pesar de que luché mucho por encontrar otra manera de hacer las cosas, terminé firmando el contrato, ahora me siento el hueón más mierda del mundo por aceptar esta hueá. ›› Me arrepiento de mi hueonaje de ese día, ahora estoy aquí sufriendo las penas del infierno solo porque Rex me quiere al otro lado del mundo para que no esté cerca de mi cuica hermosa, el gallito de miradas no lo ganaré, así que, le dije golpeado. - Tengo un juego de básquet a las cuatro ¿Eso te deja contento? – la rabia no se me va. La sonrisa cínica de Rex me saca de quicio, si no fuera porque es mi hermano ya le hubiera sacado la chucha. - Es bueno saber que tienes planes, me gusta saber exactamente lo que haces. - ¡Ahg! ¡Concha su madre! Me gustaría que dejara de mandar gente a seguirme, todo el tiempo siento que me observan y que no tengo ni una mierda de privacidad. Sin decir nada me separé de Andrea y comencé a subir las escaleras, mi hermano me seguía de cerca y antes de entrar a mi pieza le susurré a Rex. - Si estuvieras en cualquier otra parte del mundo te llevarían preso por extorsión. - En cualquier otro lugar del planeta estarías preso por estupro. – él, siguió su camino como si le respondiera a la nada, pero sus palabras estaban destinadas a dar un golpe certero a mis valores, sé que si el papá de Andrea supiera que me acosté con ella me mandaría preso por tener sexo con una menor de edad, aunque la diferencia de edad con Andrea solo sean dos años, soy yo el adulto, mi deber era parar cualquier cosa con ella ¡Mierda! ¡Me apesta ser hermano de este hueón!
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD