Mathias SchrΓΆder HabΓa recorrido el trayecto desde el campus hasta la sede con la mente completamente fija en un solo pensamiento: la forma en que Cassandra me habΓa mirado esta maΓ±ana. βAquella chica era un enigma frustrante. TenΓa un control absoluto sobre sΓ misma, una compostura que no se agrietaba ni ante mis disculpas ni ante mi intento de ser cercano. Y, sin embargo, en lugar de dar un paso atrΓ‘s y enfocarme en los negocios, estar cerca de ella se habΓa convertido en una necesidad absurda. Me sentΓa absurdamente bien con solo verla caminar, con escuchar el matiz suave de su voz o medir el peligro silencioso en sus ojos grises. QuerΓa conquistarla. QuerΓa desarmar esa coraza que llevaba puesta y ser el ΓΊnico hombre al que le permitiera ver lo que ocultaba. βPero no tenΓa la menor

