Cassandra Voulgaris El aire helado del amanecer se colaba por las grietas de la ventana del departamento mientras terminaba de abrochar la cremallera de mi pequeΓ±a maleta de viaje. La idea de alejarnos del bullicio de FrΓ‘ncfort y de la presiΓ³n acumulada por los exΓ‘menes sonaba como el refugio perfecto. Sin embargo, mi verdadero alivio venΓa de otra parte: alejarme de la ciudad significaba poner kilΓ³metros de distancia entre Mathias y yo, un respiro urgente para calmar la turbaciΓ³n que sus apariciones constantes estaban provocando en mi cabeza. βLa escapada a la cabaΓ±a familiar de los SchrΓΆder en los bosques de Taunus habΓa comenzado como una idea fugaz de Karoline, pero rΓ‘pidamente se transformΓ³ en un viaje de chicas de fin de semana. βEscuchΓ© el murmullo de voces entusiasmadas en el sa

