Cassandra Voulgaris Las luces de la ciudad comenzaban a encenderse bajo el cielo plomizo del atardecer. Tras el regreso de la cabaรฑa, la rutina nos absorbiรณ de nuevo con una rutina aplastante: las clases matutinas en la universidad, la biblioteca, los apuntes acumulados y las largas horas de estudio. Era un ritmo agotador, pero me servรญa como un escudo perfecto para mantener mi cabeza ocupada y no pensar demasiado en Mathias, en sus miradas ni en la abrumadora cercanรญa de aquella รบltima noche junto a la fogata. โDaban las seis de la tarde cuando salรญ de la heladerรญa. El aire de la noche era helado, asรญ que me subรญ el cuello del abrigo y apurรฉ el paso por la acera, dirigiรฉndome hacia la parada para tomar el transporte que me llevarรญa de vuelta a la residencia estudiantil. โJusto cuando d

