Un Compromiso Inesperado

1005 Words
Pero aún tenía una duda, la última que se aferraba a mí Este plan... ¿de quién ha sido? - pregunté, mirándolo fijamente a los ojos. Sería un plan familiar - respondió Axel sin pestañear - tus padres están de acuerdo, yo también, los únicos tercos eran ustedes - su tono era implacable - pero este movimiento es para garantizar la felicidad de ustedes, mi hija te necesitará ahí con ella, eres su ancla a la realidad, y ese imbécil no podrá ponerle una mano encima a mi niña, aquí todos ganamos. Aunque ya me habían explicado sus razones y para ser sinceros tenían una lógica perfecta, Axel, Athenea va a odiarme - dije serio, dejando que mi mayor temor saliera a la luz por segunda vez. Nada que ver, hijo - negó con firmeza - ella te amará - su mirada se volvió intensa, cargada de advertencia y confianza - la única forma que mi hija te odie es que la traiciones. En ese momento comprendí el peso completo de sus palabras, no solo estaba aprobando nuestro compromiso, estaba entregándome a su hija por completo, y aunque su advertencia final resonó en el aire, yo sabía, con toda certeza, que ni yo mismo sería capaz de lastimarla. Tienes razón, jamás la lastimaría y de eso puedes estar seguro, bueno, ¿cuándo nos vamos y cuándo será la cena de compromiso? - dije con seguridad, ahora tengo otra preocupación Tendré que buscar un anillo para Athenea, pensé de inmediato, sintiendo el peso de esa nueva misión, no puede ser cualquier anillo, tiene que ser un anillo que a ella le guste de verdad, que no lleve solo el peso de una imposición, sino un atisbo de que la conozco, de que la he visto. Así me gusta, muchacho, y te aseguro que jamás la lastimarás, y respondiendo tus preguntas, va a ser el fin de semana la cena de compromiso y en un mes se van a la hacienda, ahora Matheo ¿te quedas a cenar con nosotros? - dijo Axel con seguridad No, gracias, Axel, creo que tendré que pensar en buscar un anillo para Athenea - dije suspirando, debe ser un anillo que la represente, algo elegante pero fuerte, único, como ella, nada ostentoso ni vulgar... algo que hable de su esencia, de esa mezcla de fragilidad y fortaleza que la define, tal vez con un diseño geométrico, líneas puras... o con un toque orgánico, como una enredadera, símbolo de cómo se aferra a la vida, tiene que ser perfecto, para alguien tan especial como lo es ella, o al menos para mi. Está bien, hijo, saludos a tus padres, y no te olvides de notificarles lo de la cena de compromiso y, Matheo, un anillo a la altura de una Lennox - dijo Axel sonriendo como un Lennox solo podía hacer con orgullo Yo solo asentí, a la altura de una Lennox... sí Axel tiene razón debe ser un anillo que valga tanto como el corazón al que pretende custodiar, salí de la oficina dirigiéndome hacia la salida de su casa, y solo ahí, en la soledad del patio de su casa, pude respirar con tranquilidad, llegué a mi auto con la mente ya inmersa en joyerías y catálogos, rumbo a mi apartamento... o a casa de mis padres, aún no lo decidía. Hoy ha sido un día de locos. La frase resonó en mi mente mientras cerraba la puerta del auto, encapsulando el torbellino de emociones que había vivido desde que entré en la oficina de Axel en su empresa y en su casa, pero Axel tiene razón, me reafirmé, sintiendo cómo la certeza se abría paso entre el caos inicial. Voy a cuidar de Athenea y, sobre todo, voy a enamorarla, no era una carga, sino un propósito que daba sentido a todo, la quiero feliz a mi lado, verla sonreír de verdad, no esas sonrisas corteses que ofrece al mundo... esa será mi mayor recompensa. Encendí el motor, y el rugido familiar me envolvió, ahogando parte del zumbido de mis pensamientos, mientras conducía, la ciudad se desdibujaba tras el cristal, sin darme cuenta me dirigí a la casa .., o más bien, a la que siempre había considerado el hogar familiar, al tomar la curva final, la imponente mansión de mis padres se alzó ante mí, un recordatorio silencioso del legado y las expectativas que ahora cargaban sobre mis hombros de una manera completamente nueva. Un pensamiento nuevo me atravesó al pensar en mi nueva realidad, tendré que comprar una casa para que vivamos Athenea y yo, la idea era tan vasta como repentina, Dios, vamos paso a paso Matheo me contuve, abrumado por la magnitud de los cambio. Hoy me comprometí con Athenea sin saberlo y mañana buscaré un anillo acorde para la ocasión y sobretodo para ella, ese era el primer escalón, el más inmediato y crucial en nuestra vida, y luego pensaremos en una casa... para formar nuestro hogar o familia, porque, en este momento, era evidente que ni mi apartamento funcional ni el apartamento minimalista de ella estarían acordes con el comienzo de una vida compartida, y mucho menos vivir con alguno de nuestros padres, necesitábamos un espacio que fuera nuestro, un verdadero hogar que naciera de este compromiso inesperado pero irrevocable. Dejé el auto en el estacionamiento de mis padres, respiré hondo, sintiendo cómo el aire limpiaba un poco mis pensamientos, saqué las llaves del bolsillo de mi saco y entré a la casa de mis padres, me dirigí directamente a mi habitación, necesitando desconectar de todo, después de un baño relajante que me ayudó a liberar la tensión del día, por fin pude descansar de todas esas emociones encontradas que me habían acompañado desde la oficina de Axel en su empresa y luego en su oficina en su casa, mañana sería otro día, con nuevos desafíos, con cosas nuevas en mente, ejemplo un anillo acorde a una Lennox y sobretodo para Athenea, pero por ahora, el descanso era lo único que importaba.
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