La Lealtad Más Allá del Compromiso

1000 Words
Una chispa de esperanza que había mantenido apagada durante años comenzó a avivarse dentro de mí. Tú sabes que lo que digo es verdad - continuó Axel, su voz bajando a un tono más íntimo - Lo has sentido también en esos momentos fugaces, en esas pequeñeces que solo ustedes dos comparten, lo que su voz se niega a demostrar, su cuerpo lo delata. Había captado esos destellos fugaces que me llenaban de esperanza, el modo en que a veces su respiración se entrecortaba cuando me acercaba, cómo sus dedos temblaban ligeramente al pasar una taza de café, o esa forma en que su mirada se suavizaba por un instante antes de endurecerse de nuevo, pero siempre, siempre, me convencí a mí mismo de que eran solo mis propias ilusiones, deseos proyectados en actos inocentes. Yo...- intenté hablar, intenté negar lo que durante años había tratado de ocultar incluso ante mí mismo, pero Axel alzó una mano, deteniéndome. Te necesito con ella en La Esmeralda - la voz de Axel tenía una urgencia que no admitía discusión - Mandar a mi hija allá significa obligarla a revivir sentimientos que ella misma enterró, ese... imbécil no merece ni un suspiro de Athenea.- Sus palabras cargadas de desprecio resonaron en el silencio del estacionamiento. - Por eso el compromiso es crucial aunque sus emociones se agiten al verlo, el anillo en su dedo la hará recordar su lealtad hacia ti, se alejará de él. La certeza en mi voz surgió de años de conocer el orgullo herido de Athenea Su hija no perdonará a ese imbécil, Axel, lo detesta con la misma intensidad con que alguna vez lo amó - Recordé la frialdad glacial con que ella mencionaba ese capítulo de su vida - Ese hombre es para ella una página quemada, y ni el fuego del infierno podría hacerla volver a leerla Axel asintió lentamente, una mezcla de orgullo y dolor cruzándole el rostro. Y tienes razón, esa es mi niña, pero hasta las páginas quemadas dejan cenizas que pueden avivarse con el viento equivocado, tú serás el muro contra ese viento - reconoció Axel serio - Mi hija jamás lo perdonaría en su mente consciente, pero somos hombres, Matheo, sabemos cómo endulzar el oído de una dama, conocemos las cartas que se pueden jugar cuando hay algo en juego - Sus ojos se oscurecieron - ¿Crees que ese cretino no sería capaz de volver a jugar con mi niña? Si lo hizo cuando ella solo tenía su corazón para ofrecer, cuando era solo Athenea sin un centavo a su nombre... - La voz le quebró de rabia. - ¿Qué no hará ahora que están en juego millones? ahora no solo quiere su corazón va a querer su herencia. Axel apretó los puños con tanta fuerza que sus nudillos palidecieron. Mi hija vale más que todo el dinero del mundo, pero ese hombre solo ve el precio de su apellido, y yo... yo no dejaré que la destruya por segunda vez. Claro, - asentí, comprendiendo cada capa de la situación - ella salió siendo la hija de una ama de casa dedicada a sus hijas y de un contador, Rodolfo, que se ha dedicado los últimos años a La Esmeralda, la hacienda más grande de la región - Las palabras sabían a verdad amarga - Pero ahora ella regresa siendo la dueña de la hacienda más importante La Esmeralda. La verdad se clavó en mi pecho como un cuchillo frío, Athenea aún guarda algo por ese imbécil, lo sé en el alma, y con todo el dinero en juego, respiré hondo, sintiendo el peso de lo que podría pasar, no le importará jugar sucio otra vez, aunque ella sea de hierro, no se le hará fácil, lo único que la detendrá... la única cadena que respetará... será su lealtad. Así es - confirmó Axel, como si me leyera el pensamiento - si ella regresa a ese pueblo siendo tu prometida, tendrá que serte leal, su mirada no dejaba espacio para dudas - y sabemos que Athenea puede ser todo lo que quieras, fría, terca, independiente, herida, orgullosa... pero hay una cosa que mi hija nunca será, y es desleal y menos contigo, que le has mostrado tu lealtad y tu apoyo. Comprendo, pero... - logré decir, la palabra cargada de todas mis dudas sin voz, era el último vestigio de resistencia, un intento de proteger tanto a Athenea como a mí de un error que podría costarnos la relación que tanto había cuidado. Nada de peros - Axel cortó el aire con un gesto firme de su mano, su voz era tranquila pero con una autoridad que no admitía réplica - ya lo hablamos en la oficina, ahora están comprometidos, y es un hecho - su tono se suavizó ligeramente, adoptando el de un hombre que ve más allá del momento presente - y no será raro para nadie, tú no tienes pareja, y ella tampoco, llevan ocho años trabajando hombro con hombro, construyendo un imperio juntos, se complementan de una forma que pocos logran. Una sonrisa segura, paternal, se dibujó en los labios de Axel Tienen esa chispa, Matheo, esa conexión que no se puede forzar, ustedes tienen mas que una conexión, se comprenden sin siquiera hablar, solo basta una mirada, el amor crecerá en ustedes, lo sé, sé que estás enamorado de ella. - Sus ojos me miraron con una intensidad que parecía ver directamente en mi alma. - este es tu momento, es tu oportunidad de enamorarla hijo ya tienes la semilla plantada en su corazón, ha echado raíces pequeñas pero firmes... ahora tienes que seguir cultivándola, con paciencia, con constancia, con el mismo cuidado con el que has estado a su lado todos estos años. Su fe era tan absoluta que, por un instante logró silenciar el temor que retumbaba en mi pecho, no era una orden, sino una seguridad en la que Axel creía con toda su alma, y yo le creí
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