Capítulo 10 –“No se trata de perdonar… se trata de confiar otra vez.”

1143 Words
Día uno sin Ethan. El sol salió igual. Los autos pasaron igual. La ciudad siguió latiendo… Pero en el pecho de Lia, todo estaba en pausa. ¿Cómo se suponía que iba a olvidarlo? ¿Cómo se perdona a alguien que te miró a los ojos… y aún así te ocultó la verdad? Estaba sentada en su cama, con el documento en las manos. Ese maldito papel que lo decía todo. Que rompía todo. Que gritaba que la usaron. > “¿Y si lo que sentí fue real?” “¿Y si lo fue para él también?” “¿Importa?” “No debería…” Pero dolía. DOLÍA. Se levantó. Se miró al espejo. No podía dejar que él la destruyera. —A partir de hoy, soy otra —murmuró con rabia contenida—. No más excusas. No más debilidad. --- En otro lado de la ciudad… Ethan tenía los nudillos ensangrentados. Golpeó la pared. Golpeó el aire. Y se odiaba. —¡IDIOTA! —gritó con furia, tirando el vaso al suelo. Su teléfono vibró. Era su mejor amigo. Su confidente. Y el único que sabía lo que Ethan había hecho. —¿Lo arruinaste? —le preguntó. —No… —¿No? —Lo destruí todo. —¿Y qué piensas hacer? Ethan se quedó en silencio. Miró la ventana. El recuerdo de su piel aún enredado en sus dedos. Su voz. Su risa. —Voy a recuperarla. —¿Cómo? Ethan apretó la mandíbula. —Como sea. Con verdad, con locura… o con guerra. --- Horas después… Lia caminaba por la calle con su mejor amiga. Intentaba actuar normal. Pero sus ojos hablaban. —¿Estás bien? —le preguntó la amiga. —No. —¿Vas a decirme qué pasó? —No puedo. —¿Por qué? —Porque si empiezo a hablar de él… Voy a correr a buscarlo. --- Y justo entonces… una moto frenó frente a ella. Casco n***o. Chaqueta oscura. Ethan. NO. PUEDE. SER. —Necesitamos hablar —dijo, bajándose el casco. —¿Tú y yo? No necesitamos nada. —No quiero que me perdones. —Entonces lárgate. —Solo escúchame. Ella lo miró. Su amiga a punto de intervenir. Pero antes de que pudiera decir algo… Ethan le extendió una carpeta. —¿Qué es esto? —La verdad. Sin filtros. Sin mentiras. Mi historia. La real. Y todo lo que sentí por ti… desde el primer segundo. --- Lia lo miró. Sus dedos temblaban. Su alma también. ¿Se atrevía a abrirla? Lia sostenía la carpeta como si fuera dinamita. Porque lo era. Ahí dentro estaba el pasado que él le ocultó. La explicación que ella no pidió. Las palabras que podían romperla más… o salvarla del odio. Pero aún no la abrió. —¿Y si no me gusta lo que hay aquí dentro? —preguntó con la voz rasgada. Ethan la miró como un hombre que ya lo perdió todo. —Entonces… me habrás conocido tal como soy. Ella bajó la mirada. Su amiga dio un paso atrás, como sabiendo que esta guerra no era de tres. Lia tomó aire. Y abrió la carpeta. --- Era un informe. Fotos. Fechas. Su nombre real. Su vida antes de cambiarse el apellido. Y un expediente manchado de dolor. Pero eso no fue lo que la quebró. Fue la carta. Una hoja arrugada con su nombre escrito a mano. > *“Lia… Cuando te vi por primera vez, ya sabía tu nombre. Sabía tus miedos. Tu historia. Tu dolor. Pero lo que no sabía era que ibas a convertirte en mi condena. Y aún así, no me detuve. No te amé cuando te descubrí. Te amé cuando me descubriste tú.”* Lia sintió cómo el suelo temblaba. No por el miedo. Sino por la confesión. --- —No quiero que me ames con culpa —dijo, cerrando la carpeta—. Ni con lástima. Ni con necesidad. —No lo hago. —¿Entonces por qué me mentiste? —Porque nunca supe cómo ganarme tu verdad sin perderte antes. Ella lo miró. Sus ojos llenos de rabia, amor, y algo más… Deseo. Sí, aún estaba ahí. Ese magnetismo que dolía. Ese fuego que negaba morirse. --- —¿Sabes qué es lo peor, Ethan? —Dímelo. —Que te creo. —¿Y eso es bueno? —No. Eso me jode más. --- Y en ese instante, lo besó. Con rabia. Con amor. Con la furia de alguien que quiere olvidar pero no puede. Y él… la sostuvo como si fuera la última vez. Como si besarla fuera respirar. --- Pero apenas se separaron… —No creas que esto cambia las cosas —susurró ella—. Solo significa que aún no te he perdonado. —Entonces dame tiempo… O destrúyeme tú misma. Después del beso, el silencio lo dijo todo. Ambos estaban jadeando, atrapados en ese espacio entre el deseo y la decepción. Y aunque los labios se separaron… los ojos no. Ahí seguía la guerra. —¿Por qué estás aquí de verdad? —susurró Lia, rozándole la mandíbula—. ¿Para convencerme o para volver a tocarme? Ethan tragó saliva. Quiso decirle “para amarte”, pero sonaba tan simple que sería una mentira. —Estoy aquí porque si no te veo… me pierdo. Ella desvió la mirada. —No puedes usarme como tu brújula cuando tú mismo te saboteaste el camino. Él asintió. —Lo sé. Pero me basta con que me odies con intensidad. Prefiero tu furia a tu silencio. --- Minutos después… Lia subió sola al departamento. Necesitaba espacio. Aire. Frialdad. Pero cuando encendió su laptop, un nuevo correo apareció. Remitente: ArchivoX@privinvest.com Asunto: “Lo que él no te contó.” —¿Qué…? Lo abrió. Y ahí estaba. Una imagen. Una cámara de seguridad. Fecha: tres días antes de conocer a Ethan. Lugar: el despacho de su padre. El mismo que ella creía que él nunca conoció. Pero ahí estaba él. Ethan. Hablando con su padre. Negociando. --- Su corazón se detuvo. —¿Ethan… qué hiciste? Corrió al teléfono. Marcó. Contestó. —Dime que no… —¿Lia? —¡DIME QUE NO TE VISTE CON MI PADRE ANTES DE CONOCERME! Silencio. Ethan no respondió de inmediato. —Lia… —¡NO ME LLAMES ASÍ! ¡Respóndeme! —Sí. —¿POR QUÉ? —Porque él me contrató para vigilarte… BOOM. —¿QUÉ? —Pero no lo hice por dinero. Lo hice para protegerte. —¿Protegerme de qué? —De ti misma… Y de un secreto que aún no conoces. --- Ella se desplomó en el sillón. Ya no sabía si llorar, reír o incendiarlo todo. —¿Qué secreto? —Lia… Tú no eres quien crees que eres. Y tampoco tu padre lo es.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD