*Narra Lila*
── ¿En qué puedo ayudar? -los tres apartaron la vista de los ordenadores y me miraron.-
── me alegro de que quieras ayudar -dijo papá.-
── que esté llorando no traerá a Alex de vuelta. ¿Qué hago?
── toma mi ordenador, pediré otro -dijo Alba.-
── gracias.
Me senté.
Mientras ella me explicaba, entró Teresa.
── queda confirmado, Mónica no ha salido del país.
── lo sabía -dijo Alba.-
── ¿entonces qué buscamos?
── no será tan tonta como para registrarse en un hotel y dar sus datos -dijo papá.-
── lo más probable es que esté viviendo en otra casa -habló Teresa.-
── ¿y cómo sabremos esa información? -me miraron. Creo que no tenían respuesta a esa pregunta.-
*Narra Mónica*
Antes de bajar, suspiré y cogí el plato.
Bajé, abrí la puerta y entré.
── hola amor.
No dijo nada.
Me acerqué. Cogí comida con el tenedor y lo acerqué a su boca, apartó la cara hacia un lado.
── está bien, tú mismo, he decidido darte algo de comer porque desde que estás aquí no has probado nada, pero si no quieres, es tu problema.
Dejé el plato encima de la mesa. Me senté y lo miré.
Aún sigue atado de pié, y así seguirá hasta que cambie de opinión y quiera estar conmigo.
── no les importas -me miró.- aún no han publicado nada sobre que estás desaparecido. Creo que Lila no quiere volver a verte de verdad, y que por eso no han empezado a buscarte.
Negó con la cabeza varias veces.
── Lila...Lila me ama, como yo la amo a ella.
── tú te lo has buscado.
Me paré y cogí el látigo.
Le dí varios latigazos repetidos. Paré cuando dejó caer su cabeza hacia delante.
── yo no quería, tú me obligaste.
No respondió.
Dejé el látigo encima de la mesa y me acerqué a él. Lo tomé de la barbilla y levanté su cara.
Estaba pálido. Sus ojos, los cuales estaban rodeados por unas inmensas ojeras, estaban cerrados, y sus labios estaban agrietados y con un tono morado.
Lo solté haciendo que su cabeza volviese a caer.
── mientras más digas que la amas, más tiempo te tendré atado de pié. Espero que esta vez lo hayas entendido.
Fuí hacia la puerta, la abrí. Antes de salir, hablé.
── por cierto, la próxima vez trata de no hacerte pis encima -dije sonriendo y salí.-
Cerré la puerta con llave y fuí al salón.
Me senté en el sofá con una copa de vino.
FLASHBACK
── hola cariño.
── hola preciosa.
Me dió un beso pequeño y pasó. Lo seguí hasta el salón. Me senté a su lado.
── ¿aún sigues preocupada?
── sí, quiero que se lleven bien los dos.
── lo dudo mucho Mónica, si ya contigo que eres su madre se lleva mal, imagínate conmigo.
── pero Alex -me interrumpió.-
── está bien, haré lo que sea para que nos llevemos bien.
── vale -dije sonriendo.-
FIN FLASHBACK
── haré lo que sea para que nos llevemos bien -imité su voz. Me bebí la copa de vino de un trago.- pues mira que sí se terminaron llevando bien, demasiado bien.
En cuanto me enteré de que me habían visto la cara de estúpida, me enojé bastante. Sobre todo porque Alex empezó a ir a casa cuando él y Lila empezaron a llevarse bien, desde ese momento debí empezar a sospechar, pero no, como soy una pendeja creí en dos miserables que me apuñalaron por la espalda.
Cogí la botella de vino y volví a llenar mi copa.
── salud por tu venganza Mónica -me dije a mí misma y volví a beber todo el contenido de la copa de un trago.- y salud por la nueva familia que formarás junto a Alex -esta vez bebí directamente de la botella.-
*Narra Alex*
El cuerpo me pesaba. Mis muñecas, las cuales estaban atadas con unas cuerdas, que a su vez estas estaban atadas a la pared, logrando mantenerme de pié, estaban lastimadas debido a toda la fuerza que había hecho para intentar zafarme, pero obviamente fué inútil.
Mi pecho, el cual se encontraba al desnudo, estaba lleno de latigazos. En algunas partes, estaba sangrando.
Siento que muero cada vez que ella me da con el látigo, lo único que me hace aguantar es pensar en Lila, en nuestro hijo, en mi familia...