*Narra Mónica*
Estaba sentada delante de él.
Tenía las muñecas atadas a unas cuerdas que tiraban de él para tenerlo de pié.
Aún seguía dormido.
Suspiré y me paré. Cogí un cubo con agua y se lo eché con fuerza.
Trató de respirar, pero como no podía empezó a toser.
Volví a sentarme delante suyo.
Cuando logró respirar bien sacudió su cabeza varias veces.
── Mónica -dijo cuando me vió.-
── hola amor -dije sonriendo.-
── tú te habías ido.
── dije eso para que no sospecharan nada cuando te secuestrase. Todo este tiempo os he estado observando, pensé que esto nunca pasaría ya que ustedes nunca discuten, así que ví la discusión como una oportunidad, así Lila creerá que no quieres volver a verla. Ví todo el show que armó delante de tu hermana, y es normal, si yo te hubiese encontrado así, hubiese hecho lo mismo. Es culpa tuya, debiste enseñarle fotos recientes de tu hermana.
── ¿qué diablos quieres?
── te quiero a ti.
── estás loca. Mi vida entera son mi hijo y Lila -sonreí.-
── por cierto, gracias por el bebé, estoy segura de que seremos una familia envidiable.
── ¿de qué diablos hablas?
── ¿no sabías?, entonces te explicaré. En cuanto nazca el bebé, me lo robaré y nos iremos los tres de aquí para formar una familia.
── ¡estás loca! ¡nunca te quise! ¡solo quería probar cosas nuevas! ¡amo a Lila!
Me paré, le dí en el pecho mojado y desnudo con mi látigo de cuero haciéndolo gritar.
── ¡tú no la amas! -volví a pegarle.- ¡me amas a mí! -le pegué varias veces seguidas.-
Mi respiración estaba agitada. Me acerqué, lo tomé por la barbilla para que me mirase.
── esto es lo que pasará cuando me hagas enojar. Así que mi amor, no me hagas enojar porque no quiero lastimarte -intenté besarlo pero apartó la cara.-
── la única que puede besarme es Lila -habló con dolor.-
── ¡maldita sea, Alex! -me alejé y volví a pegarle.- ¡te lo advertí!
Cuando me tranquilicé dejé el látigo encima de la mesa que tenía al lado.
── me voy, espero que la próxima vez que vuelva, no se te ocurra mencionar a esa. Te quiero cariño.
Le lancé un beso.
Salí y cerré la puerta del sótano con llave.
Subí y fuí a la cocina, llené una copa de vino rojo y subí a mi habitación. Me quité la ropa y llené la bañera de agua tibia con espuma. Puse una música relajante y me metí.
Le dí un trago a la copa y la dejé a un lado.
── esto es vida -dije sonriendo.- ya verás que seremos una familia feliz.
Tuve que vender la otra casa, por si se les ocurre ir ahí.
Me compré una casa a varias calles de donde vivía, y por supuesto cambié de coche.
── mira que dejarla por mí y aún encima embarazarla, está loco. Sé que simplemente está confundido -hablé mientras jugaba con la espuma.-
*Narra Lila*
Pasó un día, y aún seguían buscando información.
Yo me quedé a dormir en casa de Teresa, mi padre y ella creían que era lo mejor, así que no me puse.
Acaricié las sábanas de la cama de Alex.
Me fijé que en un mueble había una camiseta suya. Me paré y la cogí.
Nada más olerla, bajaron las lágrimas que estaba conteniendo hace rato.
Aún huele a él.
── mi amor, ¿dónde estás? ¿estarás bien?
*Narra Alex*
Lila. Mi hijo. Lila. Mi hijo.
No salen de mi cabeza, puedo imaginarme como debe estar, y no soporto pensar en ello.
Y ya no digo mi mamá y mi hermana. Acabábamos de vernos, y ahora ésta loca me ha arrebatado la oportunidad de estar con mi familia, con mi mamá, con mi hermana -a la que hace años no veía- y con la mujer de mi vida.
── maldita sea -tiré de las cuerdas, lo único que conseguí fué hacerme daño.-
Aún me duele el cuerpo por los latigazos, y por algunas partes estoy sangrando.
Pero lo que más me duele es el corazón al pensar en mi familia.
── Lila, mi amor, aguanta -susurré.-
*Narra Teresa*
── hola -dijo Julio entrando a mi oficina.-
── hola -sonreí como pude. Se acercó y me dió un beso corto.-
── ¿aún no han encontrado nada?
── ya sé donde vive Matthew, pero por lo visto él no tiene nada que ver, le he pedido a uno de mis hombres que lo vigile durante varios días.
── Mónica vendió su casa a unas personas, me dijeron que no saben nada de ella desde que la compraron -dijo.-
── mis hombres están averiguando todos los vuelos que salieron hacia Los Ángeles en estas fechas, de momento no han dado con su vuelo.
── está bien -suspiró.-
── habla con Lila, no está comiendo bien. Tiene que entender que el bebé necesita comer.
── hablaré con ella, nos vemos luego -besé su frente y salí.-
Subí y fuí a la habitación de Alex. Lila estaba tumbada en su cama. Cuando me acerqué me fijé en que estaba abrazada a una camiseta de Alex.
── mi amor -me miró.- sé que estás mal, todos lo estamos, pero tienes que comer bien, el bebé necesita comer, de lo contrario... -froté mi frente nervioso por lo que iba a decir.- de lo contrario morirá.
En seguida limpió sus mejillas y acarició su barriga.
── no, mi bebé no.
── ¿comerás?
── sí.
── bajemos, pediré que te hagan de comer.
Le ofrecí mi mano. La aceptó.
Bajamos y pedí que le hicieran algo de comer. Aún tenía la camiseta en sus manos.
Me acerqué a Alba, que estaba haciendo algo en el ordenador.
── ¿has encontrado algo?
── no. Solo me queda revisar los vuelos de estos tres últimos días, si no aparece su nombre en ninguno de ellos, es que no salió del país.
── ¿cómo haces para averiguar eso?
── nuestra empresa creó una aplicación, se usa para los vuelos que tienen que hacer nuestros trabajadores, así comprobamos que hayan ido y regresado en la fecha indicada. Pero también se puede usar con personas que no trabajan en la empresa, lo malo es que, como Mónica no ha trabajado con nosotros, es más difícil de averiguar, por eso hay que ir día por día. Cuando es un trabajador de la empresa, solo pongo el nombre y en seguida me aparece todo sobre su vuelo.
── entiendo. Si necesitas ayuda, no dudes en pedirla.
── está bien. Madison vendrá a echar una mano. Pediré un ordenador para tí y otro para ella.
── vale.