Capítulo 6

824 Words
*Narra Mónica* Cada día que pasa, lo torturo más con las fotos y de paso con el látigo, obviamente. Tengo que conseguir que desconfíe de ella, para que así vuelva a ser mío y formemos una familia nueva. No te quiere. Le repetía una y otra vez cada vez que bajaba a verlo. Lo que me preocupa, es que no come nada, ya ha bajado varios kilos, y tendré que resolverlo de alguna manera, porque tampoco quiero que muera. *Narra Lila* ── un mes -dije mientras daba vueltas de un lado a otro, sentía las miradas de ellos puesta en mí.- ha pasado un mes y aún no sabemos nada, me voy a volver loca. ── cálmate cielo. ── ¡no! ¡no me pidas que me calme porque eso no va a pasar! Se hizo un silencio. Solo entonces me dí cuenta de que estoy llevando esto al extremo, le he gritado a mi padre cuando él no tiene culpa de nada. Suspiré y me acerqué a él. ── lo siento papá, no quería gritarte, es solo que... ya no puedo más -y me derrumbé. Las lágrimas que he estado aguantando estos días no aguantaron más y salieron.- ── lo sé mi amor -me abrazó. Estuvimos un momento en silencio.- solo hace falta que ella de un paso en falso y sabremos donde está. ── pero es que -me interrumpió.- ── descansa, te has levantado muy temprano y últimamente te acuestas muy tarde, es necesario que duermas las horas suficientes por el embarazo. ── está bien -él limpió mis mejillas y besó mi frente.- ── te acompaño -dijo Madison.- ── yo también voy con ustedes chicas -dijo Alba.- Las tres subimos a la habitación de Alex. Yo me tumbé en medio y ellas se pusieron cada una a mi lado. ── tienes que ser fuerte por mi sobrino -dijo Alba, que acarició mi barriga.- ── lo estoy intentando, pero es que ya no puedo más, esto es mucho. ── solo piensa en que en cuanto ella dé un movimiento en falso, él estará aquí otra vez -dijo Madison. Asentí. Ella besó mi frente.- ahora trata de dormir. *Narra Madison* Cuando Lila se durmió salimos de la habitación. ── en algún momento ella tendrá que cometer un error para que demos con ella. ── y cuando eso pase, me encargaré de hacerla sufrir por todo lo que le ha hecho a mi hermano, a Lila y a todos nosotros. ── me encanta esa mirada, pareces una loca. ── cuando se trata de mi hermano, nadie imagina lo que soy capaz de hacer por él. Si ella lo está torturando, le haré lo mismo a ella. ── cuando eso pase, déjame ayudarte, Lila es como mi hermana, y odio que ella le esté haciendo esto. ── muy bien, entonces la haremos sufrir, pero que esto quede solo entre nosotras dos, porque estoy segura de si mamá y Julio se enteran, no nos dejarán hacer nada. ── vale. A todo esto, ¿a qué te dedicas? ── llevo la empresa que tenemos fuera. ── ¿y no tienes pareja? Ella sonrió y apartó la mira. ── ah -dije sonriendo.- con razón nunca vienes. ── pero tú ni media palabra, si mamá se entera empezará de cansina con que quiere conocerlo, y él y yo estamos bien así. Junté mis dedos índice y pulgar, y los llevé a mi boca haciendo un movimiento como si arrastrara una cremallera, en modo de que no diré nada. ── vamos -tiró de mi mano y bajamos.- ── ¿se durmió? -preguntó Julio.- ── sí -dijimos a la vez.- ── ya me está preocupando verla así, se está desesperando, y estoy seguro de que no aguantará más -dijo él.- ── esa mujer tiene que cometer un error para que demos con ella -dijo Teresa.- Los días fueron pasando, Lila estaba ida. Se quedaba mirando a un punto fijo sin hablar durante horas. Nos tiene a todos preocupados. *Narrador omnisciente* Cada vez que Alex la veía entrar, sabía que continuaría su pesadilla. Se ponía a negar con la cabeza, tambaleaba su cuerpo y susurraba cosas que ella no lograba entender. Cuando ella le daba con el látigo, él se volvía ajeno a ello, era como si no le estuviese pegando. No sentía dolor alguno, su mente estaba bloqueada por tantas mentiras que ella le dijo, mentiras que él había empezado a creer. Su piel estaba pegada a sus costillas, las cuales resaltaban debido al hambre que ha pasado todo este tiempo. Su pelo y su barba han crecido bastante, tanto, que es casi irreconocible. Tiene el cuerpo lleno de marcas, algunas de ellas desaparecerán, pero otras, se quedarán marcadas en su piel y en su corazón recordándole una y otra vez esta pesadilla.
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