Al bajar del avión, Theresa pensó en Steven. Lo extrañaba. Sintió un nudo en el pecho al pensar que lo vería en cualquier momento. Contuvo un sollozo y una lágrima de alegría. Esperaba que le gustara el vestido que le había prestado su hermana Elizabeth. Theresa se tomó su tiempo buscando las señales de recogida de equipaje, porque había mucha gente en la terminal. Siguió las señales con atención para no perderse. Lo que no notó fue que tanto hombres como mujeres la observaban. Estaba demasiado atenta, buscando y siguiendo las señales. Al salir de la zona de seguridad y entrar en la pasarela de recogida de equipaje, vio a Steven. Su corazón se llenó de alegría al verlo a lo lejos. "¡Steven!" chilló ella. Aceleró el paso, zigzagueando entre los pasajeros al pasarlos. Al acercarse, vio

