Cuando llegó al bar más cercano, estacionó su auto y bajó con una gran velocidad. Sentía la necesidad de ahogar todo lo que estaba sintiendo por dentro y lo abrumaba de sobre manera. Caminó hacia la barra y pidió una copa con urgencia. La música electrónica y los gritos de su alrededor parecían intensificar mucho más la desesperación y la angustia que le agujereaba el cuerpo y las neuronas. En otro momento, se hubiera unido a la multitud, y gozar de la noche, pero en esa ocasión no, no cuando estaba demasiado jodido y que la cabeza estaba a un paso de explotarle. Daniel se sumergió en la penumbra del bar, dejando que el bullicio y la música estridente lo envolvieran por completo. Tomó la copa que le sirvieron con manos temblorosas y la llevó a sus labios con ansiedad, sintiendo el ar

