Poco fue lo que logró dormir Esteban, y su sueño no había sido para nada reparador, pues estuvo constantemente perturbado por los traicioneros ojos de Olivia. Su humor no había mejorado al descubrir que sus hombres habían logrado conseguir imágenes de Jarvis y Olivia en el centro comercial donde fueron abandonadas las joyas, pero que aparte de eso, no habían logrado nada más. No avanzaba en su objetivo y aquello no era nada agradable. —No puedo creer lo agotador que ha sido esto —dijo Olivia sentándose a la mesa para comer unas galletas saladas con un poco de atún enlatado, además de algunos trozos de fruta. —Te dije que no sería tarea fácil —sonrió Jarvis—. Pero lo logramos. —Así es —todo quedó mejor de lo que hubiese esperado —dijo con una sonrisa—. La casa quedó muy limpia, libre de

