BRIANNA Mis manos temblaban a medida que tenía el algodón y el alcohol sobre los dedos manchados de sangre. Estaba concentrada tratando de limpiar los restos de la agresión que había sufrido. Tenía el estómago revuelto por el temor que me causó solo pensar que pudo haber pasado a mayores sino fuera por Bastian. El silencio dentro del penthouse era extraño. Se podía respirar el nerviosismo en el aire. Inna caminaba de un lado a otro hablando por teléfono con alguien, su voz baja pero firme mientras daba órdenes como si estuviera dirigiendo una guerra. Mencionaba nombres, ubicaciones, cámaras de seguridad, contactos que yo ni siquiera sabía que tenía, pero todo eso sonaba lejano. Como si estuviera ocurriendo en otra habitación. En otro mundo. Porque el mío estaba reducido a la distancia e

