Lexter llegó al departamento con el rostro sombrío, cargando el peso de una noticia devastadora. Iván y Valeria lo esperaban ansiosos, pero la preocupación de ambos se transformó en alarma cuando lo vieron entrar. —¿Dónde está mi hermana, señor Rinier? —preguntó Valeria con un temblor en la voz. Lexter intentó responder, pero las palabras se atragantaron en su garganta. Su mirada vagó hacia Valeria y luego hacia Iván, quien, al captar su expresión, supo que algo horrible había sucedido. —¡Lexter, habla! ¿Qué pasó? —exigó Iván. —Davina… —empezó Lexter, con voz ronca—. Davina fue secuestrada. Junto con mi hermana. El grito de Valeria resonó como un eco desgarrador en la habitación. Su cuerpo se tambaleó y, antes de que cayera al suelo, Iván la sujetó en sus brazos. —¡No, no puede ser!

