**RITA** La música nos envolvió como terciopelo líquido, y sentí todas las miradas gravitando hacia nosotros. Conversaciones se pausaron, copas se detuvieron a medio camino hacia los labios. Era exactamente el efecto que buscaba. En este juego, la percepción lo era todo. No tardó en aparecer. Camila emergió de entre la multitud como una mariposa atraída por la luz, su vestido rosa pálido ondeando alrededor de sus piernas. Su rostro se iluminó con esa alegría pura y transparente que me resultaba tan… predecible. —¡Sergio, qué bueno que viniste! —exclamó, y luego sus ojos se posaron en mí con curiosidad genuina—. no se queden ahí, pasen y tomen asiento. Su voz tenía esa cadencia musical de alguien que nunca había tenido que pelear por nada importante. Todo en ella gritaba privilegio prot

