Sentir, ¿Por quién?

4365 Words
C A P Í T U L O T R E I N T A Y T R E S: Taylor. Las palabras de Hades se me repetían en la cabeza una y otra vez, cómo si fuera una melodía, escandalosa, me senté en el café de nuevo, me gustaba aquí para poder pensar un poco más, me mantenía tranquila el lugar y me recordaba a cuando era una niña. Me hacía sentir paz. Demasiada paz. Con ello, me generaba demasiada tranquilidad, Nelly me dejo el café enfrente de mí, con una sonrisa en los labios. —Todas las ganancias del café, seguro vendrán de ti—. Mencionó con burla, a lo que rodé los ojos divertida—. Nos iremos mañana a Los Ángeles, así que… Cierto, se irían en estos días, cosa que me recordaba un poco más que en cualquier momento llegaba navidad y junto con ello, vendría el caso de que tendría que darle una respuesta sobre el hecho de fingir que éramos novios. —Estábamos pensando en estar mañana los tres juntos, intercambiando regalos, pasando un momento juntos—, añadió a lo que asentí con una sonrisa—. ¿Estás emocionada? Pasaras navidad con el amor de tu vida. —Sí, el amor de mi vida—. Mencioné con sarcasmo, para después suspirar—. ¿Por qué siguen diciendo eso? —Porque se te nota en los ojos. Los ojos son la ventana del alma—, expresó con diversión, a lo que rodé los ojos—. Sólo, se nota que en realidad te gusta. —Dices una cursilería, tras cursilería—. Expresé dándole un trago a mi café—, Qué si sigues con ello, me creeré que estás demasiado enamorada. —Lo estoy, Gabriel es el amor de mi vida—, encogió los hombros, a lo que miré de reojo cómo entraba Camila al café, rodé los ojos—. ¿Qué pasa? ¿Sigue sin agradarte Camila? Camila. Esa chica era un completo desastre para mí, no lo entendía, me habría hecho sentir el desastre en la piel de manera extrema. Recordé que eso era lo que me habría hecho sentir que tenía que escapar de aquí. —No, no me agrada. Las personas que te hacen daño, no pueden agradarte—, mencioné, dejando la taza en la mesa, con una ligera mueca—. Y no me agrada, porque me hizo daño. Ella me miró con un poco de pena, pero no me dijo nada, supongo que, eso activo mis alarmas, saqué mi celular, intentando pasar desapercibida, quería aprender un poco más, de lo que hacía que la confusión de Nelly al mencionar a Camila. Les preste atención, notando que platicaban cómo si fueran mejores amigas, la cercanía que pasaban, con las palabras que intercambiaban, me resultaba curioso. “¿Has pensado en una respuesta?” El mensaje de Hades me generó un revoltijo en el vientre, quizá era eso, tenía que dejar de evitar las cosas, mordí el interior de mi mejilla, para ver cómo es que Drake entraba, sin mirar hacía las personas que se encontraban aquí, pero una sonrisa salió de sus labios apenas miró a Camila. ¿Por qué sonreía de ese modo? ¿Por qué tenía unas flores en las manos y aquella sonrisa cursi…? Ahí recaí en algo, yo no sabía quien era la novia de Drake, porque el no me lo quería decir, lo mantenía en completo silencio. —Preciosa, llegaste antes que yo—, Le dijo dejando un beso en su mejilla, a lo que fruncí las cejas—. ¿Esperaste mucho? —Drake—. Alargó Nelly mirando en mi dirección. Antes de que Drake pudiera mirarme, o decir algo, Camila se colgó de su cuello, dejando un beso en sus labios, ahí recaí, esa era la razón por la cuál Drake no me decía quien era su novia. Porque su novia era la chica que habría comenzado a torturarme en el momento en el que todo comenzó, ella habría comenzado a esparcir el rumor de que habría sido yo quien habría tenido la culpa de que Katina muriera. Solté un poco el aire de mis pulmones, para levantarme. Podía recordar que ella estaba en la estación de policías, habría escuchado que ella habría robado unos lentes en una tienda con Melanie, a lo que le estaban sancionando. Rodé los ojos, tomé mi bolsa para terminar por salir del café, ahora entendía claramente por que Drake ocultaba su noviazgo. Pude escuchar la voz de Drake llamarme, y el cómo el me tomaba del brazo, frenando mi andar. —No te miré, ¿Cuándo llegaste al café? —, dijo con tono preocupado, a lo que encogí mis hombros—. ¿Estás molesta? Le miré a los ojos, no negaría que, en realidad, la molestia si llegó a mi corazón de manera inmediatamente, no quería que el terminará su relación en realidad, me generaba ciertos toques de incertidumbre, pero… —No, tengo que hacer cosas—, Mentí para soltarme de su agarre—. Así que… suerte con tu… Novia. No le deje responder, porque me fui de ahí, no podía entender cómo es que Drake habría terminado con ella, entre todas las personas en el mundo, el habría escogido a la persona con la que habría tenido aquellos roces, aquellos problemas… Camine en dirección del parque, para suspirar. ¿Cómo es que mi hermano salía con ella? ¿Cómo podría haber escogido a la maldita de Camila para una relación? Podía decirle a Drake que no me molestaba, que no estaba enojada con ella, pero en realidad, lo estaba, estaba demasiado enojada con Drake… Más no podía reprocharle nada, eran sus decisiones, y eso era lo que él sentía, si el se habría enamorado de Camila, no haría algo para que terminaran por separarse, si eso era lo que debía de suceder… Supongo que estaba bien, no había nada que pudiera decir al respecto. Y estaba bien… Supongo, así que podría decir, que Drake se habría enamorado, y esta bien… ¿No es así? Era lo mismo que sucedía con Hades, yo no quería enamorarme de Hades, y ahora estaba más confundida que nunca, eso me generaba más dudas que nunca, y ahora con el hecho de que, él quería que fingiera que fuera su novia, no podría. ¿Cómo podría fingir ser novia de Hades? Fingir sentimientos… Es decir, esos no tenían que fingirlos, porque ya se encontraban ahí, desde hacía bastante tiempo ya se encontraban ahí… Hades. ¿Cómo es posible que me sintiera así? No podía entender que era lo que pasaba por mi cabeza, no podía entender que era lo que sentía, no podía entender absolutamente nada. —Así que, le has pedido que finja un noviazgo, no pierdes el tiempo—. Expresó con burla Miranda, guardando ropa en su maleta, a lo que miré de reojo—. Bueno, lo pierdes, porque podrías ser más directo. —Más directo, ¿Así como tú? —Estamos hablando de ti, no de mí, Hades—, expresó con desdén Miranda—, Se el porque yo estoy tomando decisiones tan estúpidas, pero, ¿Tú por qué lo haces’ —Hablando de eso, ¿Por qué sales de nuevo con James? Creí que ese tema lo habrías enterrado en lo más profundo de todo—. Le señalé, mirando hacía el techo—, Después de todo, ambos decidimos que ya no queríamos seguir con eso. —Pero, perdimos tiempo—, mencionó con desgano, a lo que rodé los ojos—, Y yo perdí la dignidad, por esperar que algo que no va a suceder. —Ajá, ¿Por qué estás ahí ahora entonces? Si en realidad, perdías el tiempo, ¿Por qué estás de nuevo con él? —, le señalé con un toque de enojo, a lo que ella suspiro con cansancio—. No lo puedo entender, simplemente no has hecho más que contradecir las palabras con tus acciones. Ella me miró para terminar por sentarse en el borde de la cama, con una mueca marcada en los labios. —Porque, hay cosas que me van a perseguir por toda la vida—, suspiró con pesadez—, no puedo hacer nada al respecto y supongo que es lo mejor que puedo hacer, tomar las acciones respecto a lo que no arruine mi carrera. —¿Es por los anónimos? —, preguntó con tranquilidad, a lo que ella asintió—, Deberías dejar de escuchar lo que los anónimos dicen… —No estamos hablando de mí, Hades, sino de ti—, Mencionó a lo que rodé los ojos—. Lo que sientes. —¿Sabes que siento por Taylor? Pena, ella no podría gustarme—, mencioné con desdén—. Yo no saldría con alguien cómo Taylor, ella es… Como mi némesis, es aquella chica nerd, pero ella, no es mi tipo. Miranda rodó los ojos pero no dijo nada. Pasados unos minutos salí de su casa, en realidad, habría estado pensando mucho en Taylor, ¿Cómo podría gustarme alguien que no sabe tomar decisiones? Se pasa la vida diciendo que es bastante lista, cuando en realidad, parece una niña pequeña perdida en el supermercado. Era tonta. Preciosa… Pero tonta. Conduje hacía un bar, pensando seriamente en lo que sería los días siguientes, habría dado por hecho demasiadas cosas y entre ellas, habría sido el hecho de que las cosas habrían sido del modo, en el que lo eran… Me terminé por sentar en la barra del bar, notando cómo habían demasiadas chicas guapas, llegó pasados unos segundos Logan, quien me miraba curioso, pero no decía nada, pidió un trago y yo pedí otro, tomé de mi trago, para sentir el ardor del tequila en mi garganta. Era cuestión de tiempo en el que las ideas se me aclararan. —¿Por qué bebes demasiado últimamente? —, Expresó en tono burlón, a lo que le miré con tranquilidad—. Estás huyendo de algo. —De Rose—, Mencioné dándole otro trago al tequila, al nuevo shot que me habrían traído, tomé un poco de aire—, ¿Puedes creerlo? Pleno siglo veintiuno y mis padres creen que aún necesitamos que nos organicen las bodas. —¿Siguen queriendo que te cases con Rose? Eso si que es una novedad—, se mofó. Era gracioso, porque Rose era guapa, alta, con curvas voluminosas y de alta sociedad cómo lo deseaba mi madre, pero, ella no era de mi interés, en lo más mínimo, ella era de aquellas chicas que con su voz chillona y sus acciones te hacían desencantarte por completo. —Sí, y con Rosie, es demasiado estúpido—, Reproché para servirme otro trago de Tequila—, ¿Cómo es que alguien querría que le organicen la boda? —Pues…—, se quedó callado por un par de segundos para sonreír de manera burlona—. Mi hermana lo quiere, dice que ha pasado ya mucho tiempo, se hace vieja y no se ha casado. —Y tu hermana es una exagerada, sólo es un año mayor que nosotros—, mencioné empinándome el otro trago, haciendo una mueca pequeña—. Así que… —Deberías de beber más lento, que terminarás por estar igual de ebrio que el otro día, donde no podías recordar absolutamente nada. Rodé los ojos, decir que no recordaba nada de ese día, no era del todo cierto, era yo quien quería fingir que en realidad no me gustaba en lo más mínimo, porque… Era extraño. —No olvidaría todo. Taylor. Lo curioso de pasar el tiempo demasiado perdida en tus pensamientos, es que no te das cuenta del tiempo que transcurre frente a ti, es curioso, demasiado curioso, cómo las cosas suceden de un momento a otro. Estaba mirando hacía el techo, pensando, ¿Cómo es que habría llegado a este momento? Al cual las dudas me carcomían de una manera irracional, estaba comenzando a creer, que no era lo justo. No podía ir enojándome con todo mundo por las cosas que sucedían en mi entorno, comenzaba a darme cuenta de lo ridículo que se escuchaba, las personas tomaban sus decisiones y tenía que respetar, que no siempre iba a ser tomada en cuenta. Además de que mis hermanos ya habrían tomado demasiadas cosas a hacer a mi favor, habrían dejado en muchas ocasiones cosas por hacerme sentir tranquila, creía que era una de las cosas más egoístas, querer que siguieran frenando su vida y sus cosas, solo para que yo pudiera tener un poco de paz. No me agradaba la idea que su novia fuera una persona con la cual habría sufrido, pero supongo que debía dejar el pasado atrás, dejar aquello que me afectaba, porque no llegaría a ninguna parte creyendo, que la vida cambiaría por mí. Escuché como tocaban a la puerta, segundos después pude notar a Drake, con un pequeño pastelito en las manos, y una sonrisa más parecida a una mueca. —¿Estás enojada Tay? —, Preguntó a lo que negué con una mueca—. Sí, lo estás, puedo notarlo. —No, Drake, no estoy molesta—. Expresé con una mueca, para encoger mis hombros—. No puedo estar molesta contigo, por las personas a las que te enamores, sería un acto egoísta de mi parte. —Sucedió de un de repente, Tay—, Me prometió dejando el pastelito a un costado de mí—. Es decir, créeme que no sabía cuando comenzamos a conocernos. —No te estoy crucificando por absolutamente nada, Drake, lo entiendo perfectamente—, asentí, para hacer una ligera mueca segundos después—. Es decir, el corazón es de aquellas cosas en las cuales no se manda. —¿Tu éstas enamorada Taylor? Me quedé callada, no podía estar enamorada, o mínimo, si lo estaba, no podría decirlo en voz alta, porque sabía que ellos se terminarían por burlar de mí, me harían sentir que siempre tuvieron razón y la única ciega en esta situación, habría sido yo. —No, Drake, no estoy enamorada—. Mencioné con desdén, para mirar hacía el techo nuevamente—. Enamorarme, ¿Cómo podría? Estoy enfocada en otras cosas, mejor dime, ¿Desde cuando salen tu y Camila? No lo habrías mencionado antes. El soltó una risa entre dientes, para sentarse en el borde de mi cama. Sabía que el no hacía las cosas con intenciones de herirme, nunca había hecho cosas con intenciones de herirme, por ello lo quería, porque siempre habría sido un buen hermano. —Este año, a inicios en realidad—, confesó a lo que le miré con atención—. Comencé a toparla en cualquier lugar que iba, siempre se encontraba ella ahí. —¿Ah sí? —, pregunté con ligero toque de confusión, ladeando ligeramente la cabeza, esperando que prosiguiera—. ¿Cómo es eso? —Sí, era cómo si el destino me la pusiera enfrente todo el tiempo, cada lugar que iba, ella estaba—, prosiguió, lo que él decía logró captar mi atención por completo—. Eso fue lo que más llamó la atención de ambos, supongo que es lo lindo, cuando se trata de una serendipia. —Si, eso puedo imaginar—, mencioné con una sonrisa pequeña—. ¿Quién le hablo primero a quién? Se quedó callado por un par de segundos, cómo si estuviera pensando seriamente en que contestarme al respecto, eso hizo. —Ella, me dijo que era curioso que nos viéramos siempre, así que comenzamos a salir, un par de citas, una cosa llevo a la otra. —Eso es lindo—, le dije con una sonrisa de lado, pensando—. Me alegra que por fin tengas una relación seria, te estabas volviendo viejo. Él soltó una risa, para terminar, acostándose aún lado de mí, pensando. Quizá era cuestión de que, nosotros habríamos estado tanto tiempo teniéndonos sólo uno al otro, desde hacía ya bastante tiempo. No podía ir haciendo guerras con mis hermanos, porque sólo nos teníamos a nosotros… —¿Nelly en donde esta? —, pregunté pasados unos segundos. —Como siempre, comprando a ultima hora regalos—, Se mofó a lo que miró la bolsa que cubría el vestido tan costoso que se encontraba ahí—. ¿Tu irás a una cena de navidad? ¿O desfilarás? Solté una risa, girándome, apoyándome sobre mis hombros para verle directamente. —Voy a una cena de navidad en casa de Hades, lo que significa, que prácticamente, iré a desfilar—, Me mofé, para terminar, girándome en su dirección—. Lo he estado pensando mucho, y no parece ser la mejor idea del mundo. —¿Por qué lo dices? El me miraba atento, es decir, ¿Cómo podría ir a pasar las fiestas en casa de la familia de Hades? Su familia, a ella no le agradaba del todo, escuché muchas veces a su madre decir, que le gustaba la amistad que tenía con Miranda, pero, ¿Conmigo? Se alegraba que fuéramos una especie de enemigos, porque así las probabilidades de que termináramos saliendo eran muy pocas. Yo era de clase social media, nunca me habría hecho falta absolutamente nada, pero a diferencia de Hades, Miranda y Logan, yo no habría nacido en cuna de oro. Por lo cual, la mayor parte de las cosas que yo quería, y las que tenía, habrían sido a bases de esfuerzos mayores a los que ellos podrían tener. —Porque no le agrado a su familia, lo sabes—, Expresé para suspirar—. No soy Miranda, así que… —Pero eres especial, además, prontamente serás tu quien nos mantenga a todos nosotros al ser modelo—. Se mofó, rodé los ojos—. Las cosas suceden a su tiempo, Tay. No necesitas ser del mismo nivel económico que alguien para enamorarte. —Y yo lo sé—, Me pause apenas lo dije—, no es cómo si estuviera enamorada de él, ajá. Pero se que no necesito ser algo para ser especial, nunca me he avergonzado de nada de mí. —Y eso es lo que te hace especial—, Me dijo, a lo que sonreí de lado—, Las personas no deberían de ser medidas por el dinero que tengan. Si no por la clase de persona que son. Sabía que habríamos pasado el tiempo intentando alcanzar los pasos de ciertas personas, no sólo habría sido yo, Drake también. Ambos éramos del tipo de personas que se terminaban esforzando más por algo, que nos habríamos esforzado de todo, dentro de la escuela, en el aspecto social, en todos los aspectos, habríamos hecho todo, para no quedar atrapados en ciertos aspectos. Pero, al final, ¿Eso valía la pena? Es decir, dudaba, que en cierto tiempo las personas fueran a recordarme, habría pasado tiempo, quizá en dos años los rumores de mí desaparecerían, o no lo harían jamás. Habría hecho ya bastantes cosas buenas a lo largo de la vida, día con día, me habría esforzado en ser la mejor, pero, todas aquellas cosas positivas que alguna vez hice, ahora, ni siquiera alguien podría recordarlas, habrían olvidado todo lo que habría hecho ya. Porque, las personas solían mirar hacía las cosas en las que habríamos errado, que en las cosas que habríamos hecho bien. Es difícil, muy difícil creer, que, en algún punto, todo lo que deseamos, podría haber sido llevado entre rumores. —Lo sé, hemos hecho tantas cosas por sobresalir a lo largo del tiempo, los tres—, mencioné, a lo que una sonrisa salió de manera pequeña de sus labios—. No queríamos ser señalados cómo los niños que quedaron huérfanos, ni los que no tenían algo especial, así que lo intentamos. —Y lo logramos, no somos un rumor. No somos lo que las personas dicen de ti. Además, de que las personas con el tiempo cambiaban, todas y cada una, habríamos cambiado día con día, hasta llegar a lo que éramos ahora, y eso estaba bien. Por eso, no me animaba a crucificar a Camila. Éramos adolescentes cuando todo eso paso, quizá lo que dijo en ese momento ya no lo sentía, quizá se habrían tratado de meros rumores. —¿Así que…? ¿Estamos bien? —, preguntó a lo que asentí. —Estamos bien. Hades. Alcohol, habría bebido esta vez más de la cuenta, demasiado rápido, con demasiadas cosas pasando por mi cabeza, me sentía confundido, y eso me jodía. Logan tenía razón, durante este tiempo habría estado bebiendo más de la cuenta, porque, por mucho que lo intentará, no podía sentir que algo dentro de mi cabeza se sintiera en paz, pero no podía. No podía calmar lo que sentía, no podía calmar lo que pensaba, no podía calmar absolutamente nada, porque todo, ya se sentía cómo un desastre. —Tengo que irme—. Expresé dejando los billetes sobre la barra—. Nos vemos después—, mencioné arrastrando las palabras. —No conducirás así—, Me dijo Logan, con cansancio—. Éstas demasiado ebrio. —Claro que no—, Rodé los ojos—, Además, tengo cosas que hacer. —Sí, chocar, no te irás así Hades. No podía frenar las cosas que pasaban por mi cabeza, ni detener los pensamientos que cruzaban mi interior, supongo que era el momento de poder hacer un poco más. De poder regresar al punto de realidad, necesitaba saber, que las cosas no sólo eran cómo yo las pensaba. —No te irás así. —Bien, iré al baño, y te veo aquí en unos minutos—, Le dije cansado. El asintió, caminé en dirección del baño, para suspirar, era curioso, pero comenzaba a creer que todas las cosas que pasaban por mi mente comenzaban a ser un desastre, uno tras otro, ¿Cuándo fue? Es decir, no creía que un día, simplemente, me hubiera despertado, y todo, de un de repente, hubiera cambiado. Quizá las cosas siempre habrían sido de un modo, quizá todo siempre estuvo ahí y no quise notarlo. Salí del bar, con un poco de lentitud, ¿En qué momento es que la vida cambia de este modo? No lo sabía. Subí a mi auto, para terminar, encendiendo este y colocándole en marcha, tenía las cosas claras, por primera vez, tenía todo claro. Y lo haría. Taylor. —Siempre compras todo al final, ¿No te cansas de ver a tanta gente hecha una multitud? —, mencioné sacando un poco de jugo del refrigerador—. Todos los años son las mismas cosas, y siempre terminas nefasteada, diciendo que no lo volverás a hacer. —Pero lo hace—, Señaló Drake—. Además, tus regalos son pésimos. —Drake—. Se quejó Nelly—. No seas grosero. —El año pasado me diste unos cupones, para el restaurante de comida rápida. —Sí, porque no encontré nada abierto, hoy no fui el último día—, Se defendió. No culpaba del todo su estrés en las compras navideñas, siempre habría sido demasiado ocupada, que ese tipo de cosas terminaban por irse de su cabeza, siempre. —Esta bien, a mí me gusto mi cupón en la nevería de Los Ángeles, vendían rico helado—, Expresé tranquilamente, sentándome en el comedor—, ¿Cuándo se irán? —Mañana en la noche—, Mencionó Nelly—. De verdad, ahora que sabes que Camila es la novia secreta, podrías acompañarnos… —¿Esa era la razón por la cuál me excluyeron del plan? —, pregunté ofendida—, Idiotas. ¿Cómo es que creyeron que podría reaccionar? Son mis hermanos, siempre voy a respetar sus decisiones. Ellos se miraron entre sí, misma razón que me daba por hecho que ellos conocían todas las cosas que habría hecho Camila hacía mi persona, no negaría que la idea de que salieran juntos no me terminaba de agradar, pero no podría quejarme respecto a ello. Estaba bien, no importaba el tiempo que pasará, tenía consiente, que el corazón no escuchaba a la razón. Así que, a nueva cuenta, no podría juzgarlo. —Esta bien, sólo, queríamos que no pasarás una incómoda navidad, es todo—, Finalizó Nelly—, Puedes venir con nosotros. Pensé en Hades, en aquel hermoso vestido que me habría comprado y lo que me habría pedido, Hades habría estado en los momentos más amargos para mí, en los cuáles sentía que ya no podría más, el no me dejo. No sabía con exactitud cual era la razón por la cuál quería que fingiera que era su novia, pero, de igual modo, no me interesaba mucho. Estaba bien. Es decir, ¿Qué es lo peor que podría pasar? No sabía las razones exactas por las cuales Hades quería que lo hiciera, pero no tenía porque divagar. —No, esta bien. Quedé de ir con Hades, seguro la pasaré increíble—, Mencioné bebiendo de mi jugo. No sabía en realidad que sería lo que me depararía la noche con él, pero no estaba del todo interesada en indagar ahora, sorprenderme. Quería a Hades, cómo amigo, cómo lo que fuera, y estaba bien. Quería estar con Hades en navidad. Y no sé, si el pensamiento hacía el fue demasiado fuerte, pero lo que sucedió después, marco un antes y un después en mi cabeza. Lo cambió todo. Escuché un coche derrapar, Nelly se levantó, con un poco de confusión, para caminar hacía la ventana. —¿Sucede algo Nelly? —, le preguntó Drake. Y la música que retumbaba de las bocinas de dicho coche, llamó mi atención, esa canción… —¡Taylor! —, gritó Hades. Y eso, fue lo que, entre una línea, fue lo que causo la perdida de mi cordura, un antes, y un después… —¡Taylor tengo que decirte algo…!
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