C A P Í T U L O T R E I N T A Y D O S:
Samara.
—Espiar a las personas es algo grosero—. Dije con una mueca, sentada en el coche—. ¿No lo crees?
—Sí, pero, no me creo el cuento de que Miranda no esté pasando un mal momento—. Dijo Logan—. Esta demasiado extraña, ya lo mencionaste ya, ¿No es así?
Lo habría hecho, en realidad, creía que estaba pasando un mal momento, era extraño, pero el modo en el que se estaba comportando era muy raro, miraba el celular constantemente, y con ello su mano comenzaba a temblar con cierto recelo, estaba enojada.
—Pero, cuando se dé cuenta que la hemos estado siguiendo, nos matará, a ambos—. Le dije, a lo que él rodo los ojos—. Además, ¿Qué es esto? —. Indagué, agitando ligeramente los binoculares.
—Unos binoculares, Einstein—. Rodó los ojos, para mirar hacía ellos—. Es para poderle ver mejor.
—Mejor, sí. Podrías ir también por una lupa, un sombrero y ser Sherlock Holmes—, Bufé, dejando caer mi cabeza hacía atrás, mirando hacía el techo—. Estás exagerando las cosas.
—Parece ser que no, porque, Miranda no es de las personas que accedan fácilmente a las cosas, ¿O sí? Es escorpio, es vengativa—. Canturreo, a lo que suspire—. Y las personas vengativas, lo hacen de buena manera.
—Sí, estás sobre exagerando las cosas Logan.
Sabía que Miranda estaba pasando por algo, pero, ¿Seguirla? De por sí, ya era bastante acoso tener que recibir los mensajes del anónimo que no tenía vida social, ahora, ¿Nos seguiríamos entre nosotros? Era absurdo, en realidad, si yo fuera Miranda, estaría furiosa.
—Si sobre exagero las cosas, dime tú, ¿Qué hace con James? En la tienda favorita de Taylor—, expresó a lo que fruncí las cejas—. Comprando algo que seguramente, sólo usaría Taylor.
Me enderecé, para quitarle los binoculares de las manos, enfocando el lugar donde ellos decían, y era cierto, podía ver la mirada de incomodidad en el rostro de Miranda, mientras le señalaba ciertas cosas, que seguro, sólo le gustarían a Taylor, ¿Cómo era posible que se encontraran en ese lugar? ¿Comprando ese tipo de cosas?
—A menos de que este intentando comprarle Miranda un regalo a Taylor, podría jurar, que está intentando ayudar a James a encontrar algo para Taylor—, Resopló Logan—, ¿No lo crees?
También lo pensé, fruncí las cejas, ¿Cómo era posible que él le estaría comprando algo a Taylor? Y lo más importante, ¿Por qué Miranda le ayudaba? Parecía ser cómo una bala, justamente directo al corazón.
Me sobresalté cuando golpearon tres veces la ventana, a lo que miré, era un guardia de seguridad, los ojos de Logan se abrieron a par, pero terminamos por bajar el vidrio.
—¿Qué es lo que están haciendo? —, preguntó de manera retadora—. ¿Están espiando a alguien? ¿Qué diablos…?
—Es que, aquí a mi pobre amiga, le están poniendo el cuerno—, expresó Logan de manera veloz, a lo que le miré—. Esta devastada, pero no quería aceptarlo hasta verlo por sus propios ojos.
Me quedé callada por un par de segundos, para después mirar hacía el guardia de seguridad de nuevo.
—¡Estoy tan devastada! —, Jadee con tristeza—. ¡Le di los mejores años de mi vida! ¡Y se fue con la primera suripanta que encontró! —, Chillé de manera dramática.
Logan se aguantaba la risa, intentaba mantenerse en tranquilidad, pero era una escena bastante cómica para ser sinceros.
—Señorita…
—¡Estábamos planeando nuestra boda! ¡Había escogido el vestido ya! —, Seguí con mi drama—, ¿Acaso no soy bonita? ¿Qué le vio a esa mujer? —, grité.
—Eh… Deberías, de tranquilizar a tu amiga, aquí a unas cuadras venden té…
—Éramos la pareja perfecta, ¿Puede creerlo? —, Rompí en llanto—, Tenía todo mi futuro planeado, ¡Ahora no tengo nada!
—Creo que lo mejor será que nos retiremos, una disculpa señor—, dijo Logan encendiendo el coche.
El guardia de seguridad me miro con pena, pero asintió.
—Habrá más hombres, seguro es un patán—, fue lo último que dijo aquel hombre.
Logan arrancó, saliendo del campo de visión de dicho señor, apenas estuvimos un poco lejos, Logan soltó una carcajada, burlándose del acto tan raro que habría terminado por hacer hacía un par de segundos.
—Se nota que tomaste teatro en la preparatoria, hasta sentí feo, hasta que recordé que tu novio era yo.
Sonreí, limpiando mis mejillas.
Ninguno de los demás, sabían que nosotros salíamos, suponía que no era el momento adecuado para que nosotros habláramos de eso, al final, estaban pasando cosas un poco más intensas, por lo que decidimos guardarlo en secreto por un tiempo, hasta que pareciera llegar el momento oportuno, si es que lo habría.
—Lo sé, soy fabulosa—. Alargué para después mirar hacia atrás—, Ahora, ¿Por qué Miranda ayudaría a James para salir con Taylor? Hasta donde yo tenía entendido, Miranda aún sentía algo por James.
Y todos teníamos el conocimiento de que en realidad, Hades y Taylor se habrían amado casi toda la vida, así que…
¿Por qué terminaría por ayudarle?
Condujo a casa de Miranda, dejándome afuera, le pedí que me dejará ahí por un rato, por lo él accedió, ¿Qué era lo que habría sucedido en realidad? Había un trasfondo sobre esta historia, y lo sabía.
No era que un día, Miranda despertará y le dijera al corazón que dejará de sentir, las cosas no habrían sido demasiado sencillas de un día para otro.
Terminé por escribirle a Miranda, esperando que llegará pronto, porque, seguramente, terminaría con el trasero entumido de esperarla, así que, no parecía ser de las ideas más brillantes.
“Estoy afuera de tu casa. Tengo algo urgente que hablar contigo”.
Tardo un poco más en llegar de lo que esperé, miraba hacía en frente, pensativa, ¿Por qué es que hacía todo esto? Si las personas ayudaban a la persona que amaban a salir con otras… ¿Era amor?
Miranda llego caminando, con la mirada ligeramente perdida, para sonreírme de lado, sin embargo, no dije absolutamente nada al respecto, no inicialmente.
—Creí que te cansarías de esperar—, confesó rebuscando en su bolso—. Lamentó por tardar, estaba un poco lejos.
Mentira.
Estaba cerca, lo suficiente para poder dar la vuelta y llegar en cinco minutos, pero tardó una hora y un poco más en llegar, aunque no podía reprocharle absolutamente nada al respecto de.
Yo habría llegado mucho antes, sin avisar en primer lugar, para decir verdad.
—No te preocupes, no sabrías que vendría—, dije con desdén levantándome—. A todo esto, ¿En dónde estabas?
Ella se quedó estática por un par de segundos, para terminar por introducir las llaves en la puerta con las manos ligeramente temblorosas.
—Haciendo compras—, mintió, para abrir la puerta—. Pasa.
—Ajá, pero vienes con las manos vacías—, señale curiosa para pasar detrás de ella—. Sabes, has estado actuando rara, ¿Qué es lo que está sucediendo? Que parece que te estás volviendo loca.
—No seas mentirosa, que estoy exactamente igual que siempre—, Dejó sus cosas sobre la mesa—. Ve directo al grano, porque dudo que esperaras tanto tiempo fuera de mi casa con intenciones de decirme que estoy loca.
—Pues, sí. Tiene un poco más de seriedad en realidad—. Me senté en el sofá, mirándole—. Tienes el cabello hecho un asco.
—Por eso me encanta que seamos amigas, me dices los cumplidos que quiero escuchar—, mencionó con burla—. Tú si sabes cómo elogiar a las personas—. Se mofó sin gracia.
—No lo digo como un cumplido—, confesé para suspirar—. Nunca has dejado que eso suceda, ¿Qué es lo que te está atormentando del modo en el que no pareces ser tu?
Ella se quedó callada por unos segundos, para sentarse frente a mí, en sus ojos había mucha incertidumbre, estaba llena de dudas y podía notarlo.
—¿Cómo se supone que ayude a la persona que más amo en el mundo a salir con mi mejor amiga? —, susurró en un jadeo—, ¿Cómo puedo estar parada ahí? Diciéndole que debería de comprarle, que es lo que le gusta, ¿Cómo?
No lo entendí al inicio—a pesar de que a Logan y a mí y nos habría pasado esa idea por la cabeza—mis labios formaron una mueca para suspirar.
—¿Aún amas a James?
Los ojos de ella se llenaron de lágrimas, de un modo en el que, en verdad, verla me rompía.
NARRADOR OMNISCIENTE
Y era tan fácil de decir, pero en realidad era algo que parecía que le calaría el alma en un millón de formas posibles.
—Eso no importa ya, no importa si quiero estar con él o si me rompió el corazón Sami—, murmuró entre cortada mente—. El ama a mi mejor amiga, siempre fue Taylor.
Y eso podría decirse que jodía.
Miranda le estaba dando el arma en las manos a James para que él fuera quien disparara, sin importarle ni un solo segundo lo que pasaba por su interior; por lo que sentía dentro de su corazón.
No podía.
—Miri…
Miranda cerró los ojos conteniendo la respiración intentando que su corazón se detuviera, por si quiera un solo segundo, pero no fue el caso, no se detuvo.
—Solo, quisiera ya no amarlo más—, susurró en un jadeo, tallándose el rostro frustradamente, mientras que las lágrimas empapaban sus mejillas—. No sabes cuantas veces le he pedido al cielo dejarlo de amar, pero no puedo, el amor no se va—. Chilló.
—Pero… si aún lo amas, ¿Por qué lo evitas?
Habría sido que Miranda habría llegado a su punto de quiebre, no podía ser posible ni por un solo segundo, que el dolor quebrará su interior.
Miranda lo sentía de más de un modo, y eso afectaba su interior.
—Por dignidad Sami—. Susurro encogiéndose de hombros—. Él fue quien me dejó, por quererse acostar con más chicas, él fue quien se acercó a mí por querer estar con Taylor.
Dicen que cuando llegan los puntos de quiebre, cuando el vaso se llena por completo, que el diluvio, que el vaso se desbordará.
Suelen decir que no lloramos en el momento por algo en específico, sino por todo lo que nos va consumiendo lentamente. Hasta que todo se junta, quizá no siempre lloramos por lo que pasa en el momento…
—Misma dignidad que ya no tengo desde hace mucho tiempo—, susurró para limpiarse los ojos—. No lo entiendo, ¿Por qué duele?
Samara se quedó callada por un par de segundos, limpiando sus lágrimas que caían por sus mejillas de una manera irracional, era extraño.
El verla tan rota en realidad le causaba demasiadas cosas, Samara se levantó para terminar por sentarse a un lado de ella, abrazándole por los hombros. Si habláramos del porque dolía… Samara no sabía cómo definirlo.
Solo era un quiebre, el corazón se le habría roto en miles de pedazos.
Más que doloroso, ella se recargó en Miranda, para suspirar con pesadez.
—Porque te rompió el corazón—, le dijo por lo bajo Sam—, porque te decepcionó, pero… dejara de doler.
A pesar de que se lo decía con seguridad, no sabía si eso podría ser posible, ¿En algún punto en realidad dejaría de doler? No quería decirlo de dientes hacia afuera, pero en realidad no había mucho que pudiera decirle.
—Si aún lo amas, ¿Por qué le quieres ayudar a enamorar a Taylor?
Miranda se quedó callada por un par de segundos, no se imaginó recelando todo esto, habría sido el quiebre que tuvo el que hizo que todo terminara por salir de sus labios como si se tratase de mero vómito verbal.
—Porque el anónimo en realidad, sabe un secreto de mi—, susurró limpiando sus mejillas, esperando no denotar que le dolía más de lo que decía—. Sabe dos puntos de quiebre, que podrían joder por completo la vida.
—¿Te está chantajeando?
Miranda se quedó callada por un par de segundos para terminar por asentir; era justo lo que estaba pasando y eso en cierta parte le avergonzaba, no quería admitir que habría caído lo suficientemente bajo como para acceder a ello, pero lo habría hecho, se encontraba en una neblina de dudas que nadie podía resolverle, haciendo que ella se sintiera patética. Ella se limitó a asentir, a lo que Sam le miró con un poco de pena; para terminar por abrazarle por los hombros, esperando poder calmarla.
Y si, dicen que las cosas pasan de maneras misteriosas, formas del destino que no somos capaces de entender por completo en el segundo que suceden, quizá, causalidades.
Y una causalidad habría llevado a James a la puerta de la casa de Miranda, estaba por tocar, cuando la voz de Miranda resonó por el lugar, deteniéndole.
—Puedo soportar que le guste mi mejor amiga, Samara—, Prometió para cerrar los ojos, haciendo que el mar de lágrimas se intensificará—, Pero, no puedo seguir ayudándolo, aun lo amo, en verdad lo amo…
James se quedó estático, con la mano apunto de golpear la puerta, con la mirada un poco culpable, estaba escuchando a la persona que quería, rota… Siempre, terminaba rompiendo a Miranda…
—Ya no quiero amarlo más—. Sollozó ella—. Me duele, me rompe el corazón… Estar cerca de él me hace tanto daño…
James terminó por bajar la guardia, dio un paso hacía atrás para suspirar, en realidad, él venía con una noticia que estaba ansioso por darle, ahora, no estaba tan seguro.
¿Por qué si siente eso pasa tiempo conmigo?, fue lo primero que pensó.
Pero no tenía respuesta alguna, solo dudas.
James terminó de salir de ahí, culpable, con las emociones recorriendo su espina dorsal y haciéndole sentir culpable.
Taylor.
—No le habías dicho a tu familia que pasarías la navidad conmigo—. Mencionó Hades adentrándose al gimnasio, rodé los ojos—. ¿Por qué Taylor?
—No es de su incumbencia, ¿Les dijiste tu que no lo pasaría con Miranda? —, le reproche.
En realidad, no le miré directamente, me di cuenta, que entre más tiempo pasaba mirándole, más dudas crecían dentro de mí cuerpo, no me gustaba sentir dudas, aunque, dudaba que hubiera algo, que las solucionará.
—Ajá, chica valiente, navidad es en unos días, ¿Tienes lo que te pedí? —, preguntó a lo que le miré de reojo—, Es importante.
—¿Vas a coquetear conmigo en la cena o por que el interés? —, mencioné por lo bajo, con una risa, sin embargo…
Sin embargo, su silencio fue ensordecedor, quizá demostrándome, que podría ser así. Me giré a verlo por completo, esperando una respuesta de él, cosa que no obtuve inmediatamente.
—¿Qué pasa Hades? —, pregunté, sin embargo, no me respondió—. ¿Por qué te quedas callado?
—Te lo cuento cuando termines de cambiarte, ¿Bien? —, expresó con tranquilidad, sentándose en una banca—. Aquí te esperaré.
Rodé los ojos, pero no rechisté, ¿Cómo es que podría estar sentado ahí y esperar que mágicamente las respuestas llegaran solas a mi cuerpo? No lo hacían.
Estaba más confundida que el segundo anterior, cosa que no terminaba por ayudar en lo más mínimo.
Caminé hacía los vestidores, para ducharme, ¿Por qué siempre Hades terminaba por confundirme más de la cuenta? No lo sabía, hacía demasiado por hacer que todo fuera tan inexacto y que yo terminará siendo, un completo desastre, era extraño. Bastante extraño, para ser honesta.
Tarde un poco, la ducha me ayudaba un poco—demasiado poco—a aclarar mi mente, no sabía si la idea se me habría metido muy de repente, pero no quería tenerla, de un segundo a otro, estaba más confundida que el día anterior.
Y entre esas confusiones se encontraba aquello de…
Aquello de la reunión en la casa de Miranda, donde las ganas de besarlo habrían sido demasiado grandes, ¿Desde cuándo habría sido así?
Por un momento, pensé en el que habría algo que pudiera calmarme, no fue así.
Apenas salí de los vestidores me di cuenta que Hades seguía ahí, tal cómo habría dicho, me espero. Tomé un poco de aire, para caminar hacía el quedando frente a frente.
—¿Por qué me esperaste? Creí que te cansarías de esperar y te terminarías yendo—. Señalé con burla, a lo que él termino por rodar los ojos—. No me lo tomes a mal, pero no eres de las personas que les gusta esperar, de aquellas que tienen paciencia.
—¿Por qué te sorprende? —, se levantó—. Vámonos, que hay muchas cosas que hacer aún, porque me doy cuenta, que aún tienes las cosas que te pedí para la noche de navidad.
—Es que tu petición es ridícula
Aun no tenía mucho dinero, cómo para estarlo gastando en un vestido demasiado elegante, tenía algunos en casa, podía usarlo, además, era una cena en casa de Hades, no con la reina de España, dudaba que su familia fuera a analizar mi vestimenta al punto de saber, si era nuevo, usado o rentado…
—Anda, no seas llorona.
No reproché, caminamos hacía afuera, para terminar por subir a su auto, estaba demasiado cansada, habría tenido que hacer más ejercicio de la cuenta por todo lo que habría bebido y comido en estos últimos días, aunque también, habría tenido que estar comiendo un poco más de la cuenta, por los días que pase sin comer, habría sido un desastre por completo.
Condujo en silencio hacía un rumbo que yo no conocía, hasta que se terminó por estacionar en un lugar donde se miraba un poco más caro de lo que yo podría pagar. Quizá debí haber escuchado su petición por mi propia cuenta, pudiendo pagar un vestido un poco más… Económico, no era que fuera una persona tacaña, pero no tenía el dinero para estar pagando este tipo de cosas.
—Hades…—, Alargué, girando en su dirección, recostada ligeramente en el asiento del coche—. Ya, iré a comprarlo… No tienes que llevarme.
—No, estamos ya aquí, no seas llorona—, repitió bajando del auto, apenas bajé, sentí la vibración de mi celular, hice una mueca.
“Tienes que ver Twitter, hay algo que circula sobre ti”
Era un mensaje de Samara, fruncí las cejas ligeramente, para bajar del coche, abriendo la aplicación, lo primero que miré fue que era que las especulaciones estaban un poco más altas de lo que habría sido una vez.
“Podría ser que los rumores son ciertos. La modelo que fue catapultada por la agencia Morgan, ahora se encuentra en la agencia Times, donde se encuentra como especulación, que entro por salir con el gran Hades Grey, se les ha capturado en los últimos días saliendo con él”.
Junto con ello se encontraba una fotografía, de la noche en la cual estábamos en casa de Miranda, donde habríamos fingido que íbamos a besarnos, con intenciones de burlarnos de los demás, mordí mi labio inferior.
—¿Sucede algo? —, preguntó Hades, a lo que le miré de reojo—. ¿Taylor?
—Nada. Siguen las especulaciones de que salimos, ajá—, mencioné con una sonrisa torcida—. Parece que los medios no han perdido el tiempo, aunque… Me sorprende esta fotografía, ¿No duermen?
—Déjalo pasar, tu demostraras por tu propia cuenta que es por tu talento lo que te trajo aquí—. Encogió sus hombros, pasando su mano por mi cintura, comenzando a caminar—. Además, solo son rumores, hemos tenido peores.
En eso, tenía cierta parte de razón, habríamos estado demasiado tiempo ahogados en el hecho de los rumores, habríamos estado tan ahogados en ellos… Así que no me sorprendía, en lo más mínimo, que las cosas fueran así.
Entramos a aquella tienda, era bastante elegante, de aquellas en las que te adentrabas y la fragancia cara se adentraba por las fosas nasales, solté un suspiro lleno de pesadez, la parte positiva era que vivía en la casa de la abuela, pero…
Este parecía ser un gasto, que me terminaría por costar mi riñón.
—¿Sobre lo que me dirías? —, Le pregunté, esperando poder cambiar un poco el tema de conversación—. Anda, ya estamos fuera del gimnasio.
El se quedó pensativo por un par de segundos, para seguir caminando, hasta que nos detuvimos en cierta sección, donde sus ojos se iluminaron por un par de segundos, al darse cuenta de algo. Al ver un vestido, en particular.
—Te queda el color blanco, por ejemplo—, Mencionó, a lo que le miré de reojo—. Aunque, al ser largo, podría parecer de boda.
—Ajá, ¿Por qué me cambias el tema? —, le dije con cierto toque de recelo—. ¿Es acaso que no me quieres decir?
—Te lo diré—, mencionó con tono tenue—. Solo, que dale tiempo al tiempo.
—Bien—, Alargué mirando hacía los vestidos, a lo que el suspiro—. Bien, esta bien…Tiempo al tiempo.
No estaba segura de eso de darle tiempo al tiempo, pero estaba segura de que igual, al reprocharle, no me diría absolutamente nada, de igual modo.
—Ten pruébate estos tres—. Mencionó con tranquilidad, dándome estos—. Veremos cual te queda más.
Le di una sonrisa de lado, pero no dije nada. ¿Por qué era que le interesaba tanto cómo me viera? Es decir, sabía que no le agradaba en lo más mínimo a su madre, pero, dudaba que un buen vestido, un buen peinado o algo parecido, hiciera que el odio que sentía su madre hacía mí, se disipará, no rechiste sobre ello, me mantuve callada.
Tomé los vestidos para terminar caminando hacía los vestidores, con una mujer detrás de mí, quien tomó los vestidos y me dijo que me llevaría mis tallas en un momento…
Hades.
En realidad, creía que ella me terminaría por negar cuando le dijera porque estaba tan insistente con las cosas, habría sido inmediata la idea, después de que mi madre me dijo que iría Rose a casa, a pasarlo por navidad, pensé en no ir, pero, también pensé en lo curioso que eran estás fechas, lo solía pasar fuera, al no estar en la ciudad, pero ahora que habría regresado, mi madre habría insistido con demasiada fuerza, que pasará las navidad con la familia, diciendo que era el momento perfecto para verlos de nuevo, con todos.
Pero, las cosas eran un poco más allá.
—No me convence del todo—, mencionó, saliendo con un vestido blanco—. Tenías razón, parece de boda y…
Boda, ¿Cómo sería ver a Taylor en una boda? Seguro sería un poco más interesante de lo que podría haber sido, pero no lo mencioné más de la cuenta.
—Tienes razón, siguiente.
—Eres un mandón—, expresó, sin embargo, sus comisuras temblaron hacía arriba ligeramente, con aquella sonrisa que intentaba esconder.
Después de las insistencias, fue Celeste quien me dijo las intenciones de mi madr4e, por lo cuál me sugirió, que para que ella pudiera dejarme en paz, al igual que Rose, llevará a alguien.
Y así lo hice, investigue sobre lo que haría Taylor en navidad, y al darme cuenta, que ella tenía completamente la agenda libre, me di cuenta, que ella era justamente la persona que debía de llevar.
Taylor salió con un vestido rojo, mismo que acentuaba su piel, y marcaba perfectamente las curvas, noté cómo la espalda descubierta le dejaba a la imaginación, y se miraba preciosa con él.
—Te ves… Preciosa—. Le dije sin pensar, a lo que sus mejillas se colorearon de rojo, de manera inmediata—, Es ese, justo es ese.
—Sí, es lo que pensé—, mencionó bajamente.
Sonreí. Ella se fue a poner su ropa, a lo que terminé por levantarme, para ir a pagar, sabía que la incomodidad inicial en el rostro de ella era el precio, habría sido que la traje a una tienda bastante costosa. Aunque mis intenciones, no habrían sido que ella pagará en ningún momento,
Taylor llegó a mi lado, con una sonrisa parecida a una mueca.
—¿Qué pasa Tay?
—Iré a pagar…
—No, ya lo pagué—, expresé con tranquilidad.
—No tenías que…
—Porque, es un favor que te pediré—, alargué, notando la confusión dentro de su rostro—. Necesito que me ayudes.
—¿En qué podría ayudarte?
—Quiero que finjas… Que eres mi novia.