C A P Í T U L O T R E I N T A Y S I E T E:
Taylor.
De aquí podría señalar que hubo muchas cosas que me causaron curiosidad, entre ellas, ¿La madre de Hades seguiría siendo cruel? Recordaba que en más de una ocasión ella llegó a señalar de manera dolorosa sobre la muerte de mamá.
Las personas que no eran tan afortunadas, no tenían suficiente dinero cómo pagar los estudios, en realidad, en esos momentos no lo sabía, solo podía recordar que habría sido como una patada en lo más directo de mi cuerpo.
La familia de Hades. Estar aquí era una de las cosas más interesantes que podría tener, desde que nos estacionamos fuera de la casa de él, pude sentir como el aroma a tensión se introducía de manera inmediata en mis fosas nasales, dándome por hecho que lo que sucedería después sería un poco más complejo.
—No practicamos absolutamente nada—. Señale a lo que él encogió sus hombros—. ¿no te interesa los interrogatorios? —. Seguí.
—¿Por qué tu eres la que parece que está nerviosa? —. Se mofó de mí—. Quien le va a mentir a toda su familia, seré yo, ¿Por qué pareces tu la que siente culpa?
—No la siento—. Mencioné, mirando hacía la casa de sus padres—. Pero, no quiero que tu madre me juzgué de tonta.
—Taylor, preciosa—. Me dijo tomándome del rostro, una sonrisa burlona salió de sus labios—. Mi madre te juzgaría aún si fueras Gandhi, ¿Qué te preocupa?
—Cierto.
—Ahora, la cosa debería ser más sencilla, por eso dudo que tuviéramos que practicar—. Encogió sus hombros, a lo que le miré de reojo—. Nos conocemos desde hace tiempo, sólo, recuerda un momento que fuera tranquilo, y ahí nos hicimos novios. Es fácil.
—Hades…
—Conozco todo de ti, hasta tus alergias, no te preocupes, no lo haremos mal—. Sonrió—. Además, ninguno de nosotros somos del tipo de personas que suelen cometer errores, lo haremos bien.
En cierta parte, tenía razón, ambos estábamos tan acostumbrados a hacer lo que fuera para ganar, que podríamos inventarnos una historia de un segundo a otro si eso era lo que se necesitaba.
Perspectiva.
Quizá habría sido demasiado el tiempo que habría pasado lejana a la madre de Hades, y un poco a la de Miranda, que no recordaba cómo era esto. La madre de miranda no era cruel, era bastante linda conmigo, pero, toda la demás familia de ella, si era un grano en el…
—Me causa intriga saber, que seguirá—. Confesó a lo que miré de reojo—. La fiesta comienza, guapa.
Y ahí renació lo que sería el inicio de una duda. Su mano se aferró a mi cintura, atrayéndome un poco más hacia a él, haciéndome sentir un poco más tranquila ante lo que sería esto, mínimo podía tener la certeza de que íbamos a estar un poco más cerca, y no me dejaría a la mitad de la nada.
Un hombre nos ayudó con nuestras cosas, Hades le agradeció con tranquilidad y seguimos dicho rumbo, era interesante, me parecía bastante curioso si era sincera.
—Espero recuerdes que mi madre es bastante agria—, mencionó en mi oído a lo que solté una risa entre dientes—. Papá, quisquilloso.
—Tus tías juzgonas, tus primas entrometidas—, seguí a lo que soltó una risa—, Recuerdo un poco más de lo que quisiera a tú familia… Sin ofender—. Mencioné lo último bastante rápido—. Lo siento.
En realidad, habría sido demasiado horrenda la forma en la que conocí a su familia y el modo en el que nos trataban a Paula y a mí, que habría decidido que no quería volver a verlos.
Siempre habría crucificado a Hades por ser un imbécil, pero, a un lado de su familia, el terminaba por ser un santo, de pies a cabeza, no había nadie más horrible que su madre.
Sabría cómo eran, y los recordaba a la perfección, pero tenía cierto temor y un par de dudas de cómo sería al final, pasar tiempo con ellos, extraño.
Recordaba sus comentarios hirientes, más no sabía si estos, en cierto punto, seguían doliendo, he ahí la diferencia.
De igual modo, ya no tenía quince, así que las cosas que salieran de su boca, cómo hienas hambrientas, no podrían afectarme del mismo modo, ¿No es así? Al final del día, era un poco más lista de lo que habría sido antes.
—Creí que, a este punto, estarías suplicando por cancelarlo—. Murmuró por lo bajo, tocando el timbre—. Me has sorprendido, en verdad.
Solté una risa sin gracia.
Si habría pensado en irme corriendo, cómo si se tratase de la persona más cobarde del mundo, pero terminé por desistir, en realidad, supongo que habría sido del tipo de promesas que haces, que por mucho que desees, no puedes cancelar.
No podía imaginar a Hades casado, por algo que no fuera amor.
Lo habría hablado en alguna ocasión con Nelly, y Miranda. En realidad, yo no creía mucho en el amor, y todas aquellas cursilerías que te terminaban por plasmar gusto frente a los ojos, me parecía una tontería si era completamente sincera.
Pero, algo que tenía seguro en la mente, por mucho que creyera o no en el amor y en todas esas cursilerías baratas, tenía la certeza que todos deberíamos poder tener la oportunidad de decidir con quien estar, con quien casarnos.
Miranda estaba leyendo un libro, donde obligaban a la protagonista a casarse, ella terminaba huyendo, con el pomposo vestido de novia, y terminaba por encontrar el amor, a sus palabras.
Creía, que así debía de ser la vida.
Nuestras decisiones, porque…
Por muy tonto que me pareciera la palabra amor, me parecía aún más tonto, no poder escoger con quien pasar los días.
—Me emociona ver a Erick, en realidad—, le susurre a lo que él me miró—. Recuerdo que cuando estábamos en la escuela, él era pequeño y un poco más alocado de lo que habría conocido a alguien en particular.
—Él te recuerda a la perfección, la locura que embriagabas—, señaló—. Seguro te saludará con euforia, es así. No te emociones, ni te sientas tan importante.
FLASHBACK
—Me besaste—. Le dije, apenas se separó de mí—. Estás tan ebrio, estoy segura que no podrás recordar esto mañana.
El me miró curioso, para terminar por caminar en dirección de mi cama, dejando caer su peso con pesadez, el alcohol comenzaba a hacer el efecto, dándole sueño, podía mirar sus ojos cansados, estaba segura, que no podría dejarlo salir de mi casa en esas condiciones, cómo también conocía a Hades, sería complicado hacer que él, por cuenta propia quisiera quedarse.
—No lo creo, recordaré todo—. Mencionó con un hipeo—. ¿Tú que sientes Taylor?
—¿Cómo que qué siento? —, pregunté sin mirarle, estaba ligeramente avergonzada.
Sin duda alguna, Hades habría hecho que bajará por completo la guardia, haciendo que fuera posible que se adentrará a mis entrañas si eso era lo que él deseaba.
—Sí, te escuché en la oficina, con Greta—, dijo arrastrando sus palabras, le miré con confusión—. Sonabas tan, pero tan… Ridícula.
Le miré ofendida, bien, sin duda alguna, Hades ebrio o sobrio tenía los perfectos comentarios hirientes que podían salir de su pecho si así lo deseaba.
—¿De qué estás hablando? —. Pregunté tranquilamente, para sentarme a un lado de él—. ¿Cómo? ¿De qué conversación?
Me miró para después bufar, dejando caer su peso de manera melodramática, recostándose, es curioso, pero, siempre creí que conocía a Hades, ahora, que se encontraba demasiado ebrio en mi cama, a punto de quedarse dormido, comenzaba a preguntarme, ¿En realidad lo conocí? Comenzaba a creer que no.
Comenzaba a creer que habría sido demasiado el tiempo que habría esperado para acercarme a él, que ahora, estaba entre la fachada, y demasiado alcohol en su sistema.
—Sí, le estabas diciendo… Qué jamás podría fijarme en alguien cómo tú—. Mencionó a lo que le miré con las mejillas coloradas… Mierda—. ¿De verdad es lo que tú crees?
—Podría ser posible—. Señalé en tono bajo.
En realidad, no era que considerará que yo no era especial, sabía mi capacidad y valor como persona, es sólo que comenzaba a dudar de ciertas cosas que llegaba a hacer en tema de Hades.
Nunca lo habría entendido, y todo el tiempo que habría pasado cerca de él, solo servía para generar dudas dentro de mí cabeza, llevándome justo al día uno, llevándome al borde del colapso.
—Ajá, ¿Cómo es que podrías creer tú eso? —, mencionó sentándose, el aroma a alcohol se introdujo en mis fosas nasales—. De verdad, a veces me sorprende que seas tan lista, pero tan bruta a la vez.
No pude evitar ofenderme, en realidad, ¿Cómo era que alguien podía entender a Hades?
—Eres un…
—No te lo digo de mala manera, es sólo que… Eres la chica más inteligente que conozco, y no puedes darte cuenta que…—pauso por unos segundos, para levantarse por completo, tomándome del rostro—. No te das cuenta que, cualquiera sería afortunado de estar contigo, lo habría ganado todo, inclusive yo…
—Eh…
—Es curioso, ¿No? Pero, yo ya lo tengo todo—. Desplazó la mirada, justo al techo, pensativo—. Se supone, que yo ya tengo todo, pero no te tengo a ti.
—Lo dices por que estas ebrio…
—Lo digo, porque lo siento. Siento que, ahora que paso tiempo contigo, he sido más feliz, de lo que habría sido alguna vez.
FIN DEL FLASHBACK
Y era curioso, que quisiera hacerme pensar, que, en realidad, las cosas estaban siendo de cierto modo… Era curioso, que dijera que no subiera mis humos, cuando en la noche anterior habría sido él quien llenaría todas mis expectativas de manera irracional, es gracioso, ¿No? Porque ahora, el podría ir fingiendo por ahí, que, en realidad, todo lo demás no interesaba. Pero, yo habría quedado con esa pequeña espinita incrustada en la piel, ¿Qué era lo que sentía en realidad Hades?
—¿Qué pasa? Siempre sueles… ¿Pasa algo? —, preguntó, ante mi silencio, ahí me di cuenta, que habría estado divagando.
—No, para nada. Se que soy fabulosa, pero, no necesito estarte recordando eso, te podrían dar celos—. Susurré a lo que rodó los ojos.
Me pase preguntándome por demasiado tiempo, todo el camino, para ser exactos, que habría sido lo que paso ayer, ¿No era algo que se sentía extraño? Como una especie de bomba de tiempo.
Quería saber un poco más de detalles, más de todo, pero no los tenía, no tenía absolutamente nada, me mantenía inmersa en un silencio bastante pesado, de aquellos que te terminaban por ahogar, de manera repentina, a un punto, que sentías, que el cuerpo te terminaría por explotar, al igual que la cabeza.
Fue raro.
Pero cada que miraba en dirección de Hades, era lo único que podía pensar, en lo que habría sucedido ayer, en lo que habría pasado en realidad, ¿Era posible que entre nosotros todo se sintiera tan pesado y distante? Pero a la vez, tan irreal…
No lo entendía, me resultaba…
Raro, en verdad era bastante raro.
—Seguro aquello que piensas es interesante, te has mantenido inmersa en tus pensamientos la mayor parte del tiempo—. Señaló, me limité a negar.
En realidad, tenía la sospecha, que todo lo que pasaba por mi cabeza, terminaba yendo mucho más allá del tipo de cosas que podía controlar.
Del tipo de cosas que quería controlar, si era más sincera.
Pase de esos pensamientos al darme cuenta que en cierta parte él tenía razón, me habría perdido durante varios minutos en mi cuerpo, que no habría sido consciente, ni capaz, de poder explorar un poco más la realidad de mis sentidos, de lo que pasaba en mi entorno.
Mis ojos regresaron a la casa de Hades, la puerta se abrió, dejando ver a un hombre de traje, con el rostro lleno de seriedad, misma que se desvaneció apenas notó a Hades, le saludó con euforia, y le dijo dios sabe cuantas cosas, sobre el tiempo, y el como habría crecido.
Pensé en ello, decía Hades, que desde que se habría ido, no había visto a su familia en las fiestas, algo parecido, quizá en cierta parte, si, habría pasado demasiado tiempo, ¿Cómo era eso posible?
Nadie era del todo afortunado, habría personas cómo yo, que no tenían una familia completa, porque una enfermedad habría terminado con ella, personas cómo yo, que no podían pasar las fiestas con sus padres, ni pelear en la adolescencia con ellos, diciendo de sus labios que éramos rebeldes…
Y personas cómo Hades y Miranda, que, a pesar de que la vida les habría dado, dinero, y una familia, se sentían igual de vacíos que yo.
Supongo que de eso se trataba la vida, cada quien iba con sus propias guerras.
Cada dolor se sentía diferente, pero no significaba, que doliera menos de lo que ya lo hacía.
La casa de los padres de Hades era preciosa, estaba perfectamente ordenada, limpia, y blanca, con los adornos escogidos a sumo cuidado y las cosas de manera tan simétrica, que hasta caminar podía sentirse cómo si estuvieras arruinando una obra de arte única en el mundo, era raro.
Sabía que la madre de Hades era perfeccionista, lo habría sabido siempre, pero hasta cierto punto, creo que habría olvidado la magnitud del cómo era.
En realidad, la familia de Hades era todo un caso lleno de curiosidad, sabía que ellos eran realmente un desastre y no eran unidos—en lo absoluto—en más de una ocasión—le había escuchado discutir por teléfono.
Es gracioso, porque la vida les ponía diferentes dificultades a las personas, yo no tenía padres, así que no tenía idea de que era lo que sentía ese tipo de cosas.
Ellos, Miranda y Hades tenían a ellos en su vida, a ambos padres y tenían más problemas que nada, podían tenerlos en casa todo el tiempo, pero, no cambiaba mucho las cosas.
Ellos sentían el dolor estando en casa, al verlos.
Y yo al sentir la ausencia.
—Mira quien ha venido, Hades—, le saludó con ironía un hombre—. Creímos que sería otro año en el cual te escondieras de nosotros.
—Esconderme, no. Pero verlos, tampoco era de mi total agrado—. Admitió, aferrando sus dedos en mi cintura—. ¿Tú no tienes casa? Siempre que vengo, estás aquí. Sea el día que sea.
La sonrisa triunfante de aquel hombre se desvaneció por un par de segundos.
—Hades—, le advirtió una mujer, no me giré porque apenas escuché su tono de voz lo noté, era su madre—. No seas grosero. Además, esos no son los valores que te enseñé.
—No te preocupes tía. Hades siempre ha tenido ese carácter, tan único—. Le dijo con sorna él—. ¿Quién es ella? No me digas que has tenido que traer a una de tus modelos, para poder sentirte que no haces un mal tercio, por el hecho de que todos se han casado.
De eso si me había hablado Hades, resulta que en la familia de él era bastante usual que organizaran los matrimonios de todos ellos, misma razón por la cual, a los veinte, la mayoría de ellos ya se habrían casado.
Eso me parecía bastante extraño, no quería juzgarles, porque era un poco… Grosero.
Pero me parecía tan raro, que a pesar de que ya tenían el suficiente dinero, no les interesara, y dicho esto, la ambición hiciera que la vida de las siguientes generaciones fuera un fiasco.
Amor, amor, amor.
No podía darme por hecho, que podía hablar del amor, cuando no lo conocía por completo, pero en realidad, era bastante raro, todo esto por si solo, ya era bastante raro.
—Madre—, Saludó en tono borde Hades, a lo que le miré de reojo—. Vine a la cena, eso habla de mis modales, ¿No? Porque…
—Mejor dime, ¿Quién es ella? Parece ser de…—, comenzó, analizándome, parecía querer saber un poco más antes de crucificarme—. Ay no…—, apenas regresó a mis ojos, su sonrisa perfecta decayó un poco—, eres tú.
—Señora Grey, qué alegría volver a verle—. Le dije con una sonrisa, para ver de reojo hacia Hades—. ¿cómo ha estado?
Dejé un beso en su mejilla, como serpiente venenosa me saludó, sonriendo de manera forzada, a lo que solté un suspiro. Sabía que esto sería bastante raro, pero había una diferencia entre ella y yo, y siempre habría estado.
Recuerdo que una vez, regresé llorando a casa, la abuela me miró, le dije aquello que la familia de Hades habría dicho, el cómo nos habrían hecho sentir tan insignificantes a Paula y a mí, ella me dijo, que habría de ser, que ella pudiera darse que tenía mil y un valores, la familia perfecta.
Pero yo los tenía, eso sería lo que diferiría entre nosotros.
—Taylor Smith—. Alargó de manera asqueaste ella, sin embargo, lo disimulo con aquella sonrisa—. ¿Qué haces aquí?
—Te dije que traería a alguien, Madre—. Soltó con simpleza Hades—. Aquí está.
—Pensé que sería Miranda…—, le dijo en tono bajo, mirándome con cierto toque de incomodidad—. Así que Taylor… ¿No tenías un mejor lugar en donde pasar las fechas? —, pauso por unos segundos—. Que yo recuerde, ustedes no se llevaban del todo bien.
Recordé porque no habría querido acceder a venir, parecía una mala idea, y esto lo denotaba, así que, mire a Hades, quien estaba enojado.
—Que mejor lugar, que pasarlo con Hades—, Dije sonriendo de manera divertida—. Usted sabe, en donde este Hades, estoy yo.
Y eso era completamente falso, habría salido de mis labios mucho antes de poder pensarlo, miré de reojo a Hades, quien parecía un poco estresado, era aquello que dejaba estar en casa de Hades. Estrés.
—Si ella no es bienvenida, me iré—. Expresó con molestia el—. Sabes perfectamente, que no dejaré que la trates mal. Nunca lo hice.
Eso llamo mi atención, ¿Anteriormente el me habría defendido de su madre? Mordí mi lengua callando la pregunta que luchaba por salir de mis labios, no dije nada, esperé una respuesta de la madre de Hades, misma que llegó pasados unos segundos después.
—No pelearé, por el hecho de que eso no sería propio de mi—. Mencionó con desaires, para mirar a su hijo—. Así que, sabes en dónde está tu habitación y la habitación de visitas… donde se suele quedar Miranda, sabes en dónde se encuentra.
Hades se aferró a mi mano, pensé que sería lo primero que les diría, que éramos novios, pero no fue el caso, les dio un poco más de tiempo, cosa que en cierta parte me generó tranquilidad, al final, esto en cierta parte me traía toques de paz.
Subimos las escaleras y miré de reojo en dirección de su madre, si esto se tratara de una caricatura seguramente estaría sacando humo por las orejas y su rostro estaría rojo de furia.
—Parece que no le agrada mucho la idea a tú madre de que esté aquí—. Le dije apenas nos adentramos a su habitación—. Es curioso, ¿No?
—Sabes, me gusta la idea de hacerla enojar—, mencionó sentándose en el borde de la cama—. Ella siempre fue de mal temperamento.
—¿Por qué quieres hacerla enojar? —, pregunté de manera tenue, para colocarme frente a él—. ¿siempre se han llevado mal?
—No en realidad—, mencionó con tranquilidad—, no hasta que comencé a tomar mis propias decisiones. Ella dejó de controlar mi vida, y eso no le gustó.
Asentí, para pensar por unos segundos, ellos peleaban constantemente a tal punto que creía que, en realidad, se terminarían por crucificar de una manera irreal.
—¿Y en realidad eso cambió mucho?
—Lo cambió todo, si supieras todo lo que ha sucedido, inclusive ahora te miro horrible, lo notaste—, me mencionó con un poco de molestia—. Ella no es buena persona.
—Pero es tu madre…
—Pero, es una persona cruel, y tú lo notarás en el lapso de los días—. Mencionó tomándome del mentón—. Quiero hacerla enfurecer, pero primero estarás cabreada tú. Antes de que yo haga algo.
—Lo dudo…
—No, eso es lo que sucederá, y serás tú quien termine por acceder a hacerle la vida imposible estos días, quien me ayude a hacerla enojar.
—Eso lo dudo. No es mi gran acto venir a molestar a tu madre—, le dije con tranquilidad—, Así que sí esa era la razón principal, por la que quisiste que viniera no sucederá.
Aunque sabía a qué se refería cuando decía que era un monstruo; no era de aquel tipo de grandes colmillos afilados y ojos saltones que aparecían en las películas, el sí genera miedo, el suficiente miedo como para replantearte dos veces respecto a algo.
—No es la razón principal por la que te traje—, confesó a lo que asentí—. Además, suelen ser menos intensos en las fiestas, es decir, con eso del espíritu navideño…
—¿Ves? Eso significa…
—No tiene espíritu navideño, pero se muerde la lengua, para no resultar ser grosera la mayor parte del tiempo en navidad.
Odiaba a su madre, Hades la odiaba.
Eso era lo que habría notado con más fuerza en estos minutos, sonreí de lado, pero no dije nada, era curioso ver, cómo Hades habría elevado aquella barrera, no conmigo, sino con su familia.
Ahí me di cuenta de una cosa, siempre creí que Hades me odiaba, siempre habría creído que los sentimientos que él tenía hacían mi eran mero odio, pero ahora, que podía ver cómo se relacionaba con su familia, me daba cuenta, que lo último que habría sentido por mí, era odio.
—Esto será interesante. Pensaba verme un drama en la televisión, en navidad, ahora podré verlo en vivo y a todo color.
El soltó una risa, para verme a los ojos, esta vez, todo era más tranquilo, todo se sentía un poco más…
Diferente, ¿Era posible que todo lo que llegué a sentir alguna vez también fuera un error?
Era, cómo si todo acabará de iniciar de nuevo, pero esta vez, era más difícil que alguno de nosotros pudiera hacer algo al respecto.
No le dije nada.
Pero, no negaría, que todas las dudas, en realidad, eran más fuertes que el segundo anterior.
***
El demonio de Tanzania, la mismísima bruja del más allá, seguro algo parecido había sido lo que había creado a la madre de Hades, porque aquella mujer, era eso.
—Solo has convivido con ella alrededor de cinco minutos—. Se mofó mientras me miraba—. Es pasivo agresivo.
—lo puedo notar—, dije borde, mirando a ella—, Me dijo gorda, nunca antes me habían dicho eso.
—Cuando llegue Rose, será que ahora sí, el desastre comience.
No lo entendí de manera inmediata. Si bien Rose nunca fue de mi agrado en realidad no era mala persona.
—Rose—, repetí, pensando mientras lo decía—. ¿No hubo cualquier otra chica con la que desearan casarte? —, pregunté.
—Da lo mismo. No me casaré con ninguna de las opciones que ella mencione—, Aseguró con orgullo—. Porque es mi vida.
Asentí.
No podía entenderlo como es que la vida seguía haciendo las cosas de cierto modo para cada uno de nosotros, en realidad quería entenderlo, pero resultaba más extraño de lo que podía creer.
Sobre el hecho de Miranda y Hades, ellos debían de estar juntos quizá, parecían ser del tipo de personas e historias que se escribían con esa única finalidad.
—¿Quieres ayudarme entonces a enfurecer a mi madre? —, preguntó a lo que negué tranquilamente—. Pero…
—No, aún no. ¿por qué quieres hacerla enojar? Como travesura de un niño de 12 años—, exprese confundida—, ¿Por qué?
—Porque quiero que mi familia me odie—, terminó por decirme a lo que le miré anonadada—. Porque quiero que a mi madre le parezca tan absurdo pasar el tiempo conmigo… simple.
No parecía tan simple, y si era sincera me resultaba de las ideas más absurdas que alguien pudiera haber tenido.
Pero no sabía al final del día de qué era lo que trataba esto, caminamos por el jardín, hasta terminar sentados en este, podía sentir como todos estaban dentro de su cabeza, sin agobiarse por lo que sucediera en su entorno, podía sentir la tranquilidad de manera inmediata.
Sin embargo, también podía sentir el aroma a desesperación, ¿Como dos aromas completamente diferentes se podían percibir en el mismo lugar?
—¿Qué hacías dentro de esta casa cuando eras pequeño? —, pregunté, él se limitó a mirarme—. ¿Con que te divertías?
—En realidad, no salía de mi habitación—. Confesó con tranquilas, recostándose a un lado de mí—. No fue hasta que conocí a Logan, James y Marcus, que comencé a salir de las cuatro paredes de mi habitación.
Asentí, era curioso, porque siempre imaginé a un Hades revoltoso en casa, cuando estábamos en la escuela y miraba en su dirección, era una persona bastante alborotada.
—Y nacieron los Fuckboy—, mencioné girándome en su dirección, recostada—. Hades, puedo… ¿Puedo preguntarte algo?
Apenas le dije eso me miró con toque de confusión, demasiado marcado a lo que podría haber denotado.
Termine tomando un poco de aire, y él asintió, tranquilamente me miró a los ojos.
—¿Eres feliz?
Miranda.
—Te agradezco que hagas esto por mí—, mencione sentándome en el borde de la cama—. No debías…
—No, seguramente no. Pero me interesaba más saber que estarías bien—. Mención sentándose junto a mi—. No lo entiendo.
—¿Qué es lo que no entiendes James? —, le pregunté con ligero toque de cansancio—. ¿Que?
Él se quedó callado por largos segundos para tomarme del mentón, me obligaba a verlo, quizá deseaba que mis ojos pudieran expresarle un poco más de lo que yo en realidad podía decirle, contenía aquella duda dentro de mi cuerpo.
—¿Eres feliz?
Su pregunta llegó a sorprenderme, no podría negarlo, le tomé de la mano soltando su agarre de mí.
—¿Pero ¿qué dices?
—Nada. No tienes que responderme a mi—. Mencionó levantándose—. Durante demasiado tiempo has sido ingenua, abre los ojos.
—Eres un…
—No está en mis planes ofenderte, pero adelante, seguro puedes mirar más allá de eso y de todo—, mencionó con tranquilidad—. Solo, piénsalo.
—No sé qué es lo que quieres, estás actuando de manera muy extraña…
Podía suponer a qué se refería, quizá era bastante notorio el hecho de que siempre que me encontraba aquí, en casa, era estando incómoda, deseando que los días fueran mucho más rápidos de lo que habrían sido alguna vez.
Feliz. ¿Era feliz?
No podía decirle eso con certeza, fuera de estas cuatro paredes que terminaban por asfixiarme….
Me di cuenta que, era eso.
La familia que tenía me terminaría por volver loca.
—Está bien no sentirte cómoda con tu familia, a veces… la familia también se poda, solecito.
Rodé los ojos para tomar mi celular.
—Así son algunas familias, James.
Apenas le dije eso camine por el pasillo, recargándome en el barandal de las escaleras mirando con suma atención el lugar, era curioso creer que toda mi familia se habría llevado bien, en realidad, eso sonaba imposible.
Recargada ahí, miré las interacciones de todas y cada una de las personas qué pasaban.
Es curioso, pero jamás me habría dado cuenta, que la vida, era mucho más rara de lo que habría considerado alguna vez, anteriormente, creía que conocía todo, me equivoqué.
Es curioso, pero ahora, recargada aquí, me daba cuenta, que solo habría una cosa que quería, con tanta fuerza, que esperaba que aquel deseo se me hiciera real, esperaba que todo fuera cómo alguna vez, lo fue.
Esperaba, que un día, simplemente despertará, y todo esto se tratará de un sueño, un sueño que parecía ser una pesadilla.
¿No es gracioso? Muchas veces, vamos por ahí, diciendo que solemos conocer cómo es la vida, ahora creía... Qué en realidad nunca le habría conocido.
Quería... Dar un salto, justo al vacío, y que la realidad terminara por hacer que despertará, averiguando, si... Esto en realidad era un sueño, o la vida, se me habría jodido por completo.