Solo una fan

5000 Words
C A P Í T U L O T R E I N T A Y O C H O: Hades. —Así que, Taylor—. Mencionó mamá, alargando el nombre—, ¿Trabajas en la agencia de Hades? —. Siguió. —Sí—. Mencionó dándole un trago a la copa—. Desde hace dos meses. —Entiendo… —¿La contrataste para poder follartela? —, preguntó con cinismo Josh, a lo que Taylor le miró incrédula—. Vaya, si quiero conseguir trabajo… —Josh—. Le advirtió mi tía, a lo que Taylor sonrió con tranquilidad. —No en realidad, no firmé con él—. Mencionó tranquilamente ella—. Me firmo el Sr. Franco, fui la última modelo que recluto, a decir verdad—. Confesó mirándome de reojo—. Aunque… —Taylor—, le frené, posando mi mano en su pierna desnuda—. ¿Qué no tienes más preguntas maleducadas que hacer Josh? Que guarro. —Es lo que pensé—. Mencionó pacíficamente Gina—. Te vi en un evento de Los Ángeles, en la empresa Morgan, ¿Siempre fue tu sueño? —. Tay asintió—. Vaya, eso es increíble. Taylor no decía mucho, podía notar que estaba incómoda, a mí me causaba desagrado el cómo comenzaban a tornar las preguntas mi madre y Josh, sabía que tendrían ataques, tras ataques, pero no creí que fueran contra ella, sino, que serían contra mí. No era que hubiera traído a Taylor con intenciones de que la terminaran por crucificar, eso me hacía sentir de cierto modo, incómodo, pensé en ello, quizá terminaría yéndome con Taylor antes de que comenzará la cena de navidad el día de mañana. De igual modo, no era mucho de mi agrado venir hacía acá, así que podría matar dos pájaros de un tiro. Me quedé inmerso en mis pensamientos, hasta que me di cuenta de algo. —¿Por qué no comes? —, le pregunté a lo que ella me sonrió ligeramente—. Come. —Es lo que hago—, mencionó con desganó, mirando hacía su plato—. Señora Grey, creí que vendría Erick, ¿No lo hará? —En realidad, estaba un poco ocupado, pero no tardará—. Se inclinó hacia adelante, mirándole fijamente—. Aunque, tengo una duda, ¿Por qué no lo negaron? —¿Negar qué? —, preguntó Taylor, dándole otro trago a su copa. Quizá se pondría ebria solo en la cena, en realidad, comenzaba a darme cuenta, que habría bebido más de lo que habría comido. —Aquello que dijo Josh…. —¿Sobre follar? —, dijo divertido Josh, a lo que las mejillas de mi tía se colorearon de un rojo vivo. —¡Josh! —, le reprendió. Su novia y él rieron de manera baja, pude notar cómo celebraban debajo de la mesa, rodé los ojos, en realidad, me parecía alucinante, el modo en el que algo podría ser que nos unía, no tenía nada de clase, ni de educación. En realidad, creía, ante los comentarios de Taylor, los cuales eran constantes, que, en realidad, yo era bastante grosero en ocasiones, pero, escuchando y poniendo un poco más de atención a mí familia, hasta me sentía demasiado…. Santo. Cosa que no era. —Pero, sí. ¿Has ganado tu puesto de cierto modo así? —Taylor ganó su lugar y su momento, por su talento—, mencioné, para ver de reojo hacía ella—. Ella no necesito palancas, ni mucho menos. Ella es buena en las cosas que hace, no necesita ser una malcriada para obtener las cosas. —Si que estás enamorado primito—, mencionó burlona Gina, le miré esperando que se callará, pero no lo hizo—. Antes ustedes se llevaban mal, ahora parecen… ¡Ay dios mío! —, gritó. —¿Qué aquí solo saben gritar? Guarden silencio, es decir… Taylor seguro esta acostumbrada a los chillidos, por… La cafetería—, añadió lo último, intentando mantener la compostura, intentando hacer denotar, que era lo que pensaba decir desde un inicio—. Pero, tenemos modales, y tienen que respetarlos. —¿Salen? —, preguntó Gina, a lo que miré cómo una sonrisa divertida nacía de los labios de Taylor. Ella habría dicho que no querría hacer enojar a mi madre, pero ella no habría estado ayudando mucho con cada uno de los comentarios que habría terminado por hacer, le habría dicho eso. Se lo habría señalado en más de una ocasión. Sería ella quien terminaría por querer enfurecer a mi madre, y no la culparía en lo más mínimo, en realidad, mamá hacía que todo se sintiera al límite, por ello, dudaba, que, en cualquier minuto, el sarcasmo y la furia saliera de los labios de Tay. Supongo que se estaba mordiendo la punta de la lengua para no ser grosera frente a mi familia, pero podía notar, que, en realidad, no estaba demasiado emocionada por hacer que mi madre se sintiera cómoda. Sabía, que, ante Taylor, el hecho de odiar a mi madre le parecía algo alucinante, pero las cosas habrían sido mucho más pesadas de lo que le había dicho a ella, todo habría comenzado el día de la muerte de Marcus y Katina, ante el dolor, de lo que habría sido ver morir a dos de las personas que consideraba familia, fui cayendo poco a poco en un abismo, poco a poco, me di cuenta, que no habría un modo de poder hacer que el tiempo retrocediera. Logan, James y yo, nos distanciamos, supongo que era muy difícil tener que vernos, sabiendo que nunca más estaríamos completos, caí en un agujero lleno de depresión, no salía de casa, ni de mi habitación. Taylor se fue, así que, dos puntos clave de aquellas cosas que me hacían feliz en ese entonces, se me esfumaron por completo. Marcus murió, y Taylor se fue. Un día, después de la muerte de ellos… Entro mamá, con una pequeña caja aterciopelada, y una mirada neutra, diciendo, que habría llegado el momento, de que le pidiera matrimonio a Rose, me negué. No podía imaginarme una vida con Rose, ni siquiera la conocía por completo, ella era una especie de extraña para mí, además, de que era demasiado frívola, odiaba a las personas que eran de ese modo, terminaban por sacar la peor parte de mí. Me negué, y eso le enfureció, diciendo, que poco a poco, estaba arruinando su vida, culpándome por la muerte de Marcus, que su apellido se encontrará en los titulares entre rumores y dolor, sobre lo que sería la muerte de uno de los mejores deportistas de su edad, Marcus. No podía creer la culpa que recaía en mí, mediante las palabras de mi madre, ella colocó un ultimátum, o me casaba con Rose, o lo perdía todo, incluyendo, a mi familia. Me puso un jodido ultimátum cuando estaba pasando el duelo de la muerte de uno de mis mejores amigos. Pasado el tiempo, me di cuenta, que no importaba mucho lo que hiciera después, que no habría algo que vendría con ello… —¿Hades? ¿Taylor? —, Insistió Gina—. ¿Ustedes están saliendo? —Sí, Taylor es mi novia—, mencioné con tranquilidad, para verla a ella, quien me dedico una sonrisa tierna. Eso, fue lo que colmó la gota en el vaso para mamá, porque fueron dos cosas que habrían desentonado dicha bomba. Gina, con ella si habría sido unido, porque en realidad, ambos pasábamos la mayor parte del tiempo, pensando y deseando, que el futuro fuera un poco más tranquilo, de lo que nuestros padres nos parecían querer obligar a tener. Ella también habría rechazado casarse, pero, a diferencia de mí, Génesis, mi tía, le habría apoyado, no le habría forzado, ni le habría dicho que le desterraría de la familia, si no hacía justo lo que ella quería. Mamá se levantó, con enojó, haciendo que el rechinido de la silla al ser arrastrado por el piso, resonará por toda la habitación, mire cómo dejaba la servilleta con brusquedad en la mesa, para después, estar por irse. Pero, la voz de ella, fue lo que le freno. —Hemos llegado…—, Alargó con tono de incomodidad Rose—. ¿Feliz navidad? *** —Si, salió justo cómo creí que sucedería—, mencionó Taylor, sentándose en el paso, sonriendo con incomodidad—. Y eso, no resulto cómo esperaba. —¿Qué dices? —No es cómo si, mi único deseo fuera que el modo en el que reaccionará tu madre al salir conmigo fuera positiva, pero… Pensé que traería menos enojo en sus ojos, vaya que me equivoque—, Confesó con una risa vacía—. Vaya que tu madre me odia. —Si te sirve de consuelo, mi tía odia a todas las personas de este mundo—. Mencionó con tranquilidad Gina, sentándose a un lado de Taylor—, Después de tanto tiempo, que has crecido mucho. —Fueron unos años—, Rio ella—, Y me alegra verte de nuevo. —¿Habías visto a Rose cuando soltaste tu pregunta? —, le pregunté tranquilamente a Gina, quien asintió con una sonrisa completamente burlona dentro de sus labios—. Sí, tenía que ser. En realidad, Gina, no era de odiar personas, era del tipo de personas que, en realidad, parecían ser demasiado pacificas, por lo cual, nunca le habría imaginado odiando a absolutamente nadie. Pero, era un caso completamente diferente con respecto a Rose, en realidad, desde que tenía memoria, ella nunca habría podido llevarse bien con Rose, cómo si se tratasen de enemigas juradas, ¿Habría sido así? —Sí, tomé la oportunidad perfecta, para incomodar a Rose, parece que ustedes también—. Mencionó, para fruncir las cejas—. ¿O es real que ustedes salen? —¿Por qué lo dudas? —, pregunté, para terminar por desplazar la mirada hacía Taylor, quien le dio un trago fondo a su copa—. ¿Qué acaso no nos miramos como la pareja del año? Ella soltó una risa, y los ojos de Tay se fruncieron. —Pareja del año—. Expresó con una risa Taylor, para verme—. Que eso suena bastante lindo. Lo hacía, comenzaba a darme cuenta, que no quería seguir yendo en una lucha que no podría entender, me di cuenta, que parecía mucho mejor, pasar un poco más de tiempo con ella. Qué quería hacer que no fuera sólo yo quien bajará la guardia, sino ella también. Yo habría tomado tanto tiempo esperando que las cosas funcionaran de diferente modo y ahora que lo hacían, solo podía parar a detenerme en todo el tiempo que parecía que habríamos perdido, no quería perder tiempo. —No estamos fingiendo, ella es mi novia—. Le dije a Gina, dándole un trago a mi copa—. ¿No era lo que tú siempre mencionabas? —¿Qué mencionaba? —, preguntó con curiosidad Taylor. —Qué terminarían juntos—. Confesó con una sonrisa en los labios Gina—. Me he leído demasiados libros y visto demasiadas películas que pasan con esta temática, en donde, se odian, pero en realidad, es mero amor, que no dicen en voz alta. —Ya… Miranda. La cena, es curioso, pero comenzaba a preguntarme, ¿Por qué seguía viniendo a las cenas navideñas? Eran un desastre, era bastante abrumador tener que pasar el tiempo con ellos, día con día, comenzaba a pensar un poco más sobre ello y parecía de las ideas más tontas del mundo. Fanny, Flor, Fiona… Junto con Karlos, Rob, y Fred, decían que sería fabuloso pasar una noche de karaoke, para poder hacer que la tensión que habríamos tenido en estos últimos minutos bajará un poco más. Pensé que se trataba de algo más, cómo si en realidad ellos quisieran suavizar un poco más el ambiente, después de años en los cuales habríamos pasado solo momentos amargos, en realidad, creía que se trataba de ello, pero, quizá era que le tenía demasiado fe a las cosas que pasaban en mi entorno, ¿No es así? —Así que, Karaoke—, mencionó James, sentado a un lado de mí—. Tu me mencionaste que tu familia seguía siendo una espinilla en el…—Susurro—, Parece que esta vez han cambiado, eso es super, ¿No es así? No creía en los cambios colectivos de un día para otro, no dudaba que se tratase de alguna cosa que ellos me terminarían por hacer, una broma, un dolor, no lo dudaba, ellos en realidad eran bastante… —Quizá, sí…—, dije restándole importancia. Dudaba que las cosas se tratasen en particular de ello, comenzaba a dudar un poco más de ello, pero no lo sabía a la perfección. —¿Cómo crees que le estén pasando Hades y Taylor? —, Preguntó James a lo que mi sonrisa decayó—. No, no… No en ese modo, es decir… Conoces a la familia de Hades—, mencionó rápidamente, apenas miró el cómo mi rostro se llenaba en una mueca llena de incomodidad. —Sí… No difiere mi familia mucho de la mía—. Mencioné, mirando cómo Fiona cantaba una canción con una sonrisa, mientras bailaba con diversión—. Seguro Taylor ya esta ebria y Hades se esta golpeando la cabeza con uno de los muros. —Es raro… Porque, del modo en el que defines a tu familia, yo la miró muy tranquila—. Mencionó a lo que le miré de reojo. Claro que a ellos no les gustaría ver cómo un desconocido tenía la oportunidad perfecta de juzgar a toda una familia, estaban haciendo cosas que ellos no habrían hecho antes, seguro se trataba de una simple fachada, para hacer denotar, que, en realidad, si algo no era positivo dentro de nosotros, se tratase más de, pequeños fragmentos de dudas de nosotros. Que nosotros terminábamos por sobre actuar y sobre pensar las cosas que pasaban por nuestra cabeza, quizá. —Si, quizá es que estoy exagerando del cómo es mi familia—. Le dije con una sonrisa de lado—. Sabes, no dudo que Fiona te vaya a robar un beso. —¿Qué dices? —¿Acaso crees que estoy exagerando de mi familia? He vivido con ella, durante tanto tiempo, los conozco, y se que son malas personas—. Le dije, para fruncir las cejas ligeramente—. No todos, pero la cosa es… ¿Quieres apostar? Se me la rutina, Fiona fingirá hoy, o mañana que esta ebria, y te querrá besar. —¿Qué dices? No era la primera vez que tenía algo con una persona, quizá James habría sido lo más formal, pero habría tenido alguno que otro…. Medio novio, porque dejaba de seguir aquel rollo, porque Fiona se les tiraba encima, dejándome claro, que cualquiera de la familia podría tener todo lo que yo quisiera, todo lo que yo tenía, con mucha más facilidad, mucho más todo. Ellos siempre habrían sido así, recordaba que de niña la abuela siempre me habría hecho a un lado, sin importarle mis sentimientos, por ejemplo, recordaba que, de niña, le preguntaba a diario a mis padres, ¿Por qué no me quieren? La mayoría de ellos inclusive, cuando solo tenía cinco años, me hacían a un lado, sin dejarme abrazarles, sin dejarme acercarme, cómo si me tratará de un ser peligroso que no debería de ser tocado, no negaría que eso en realidad habría logrado causar más emociones dolorosas que positivas dentro de mí, haciéndome sentir pequeña. —Es tu turno Miranda—, Dijo Fiona, estirando el micrófono en mi dirección. —He, yo no cantó—, mencioné con una sonrisa incómoda. —Vamos, Miranda, ¿Nos harás el feo? Estamos pasando un bonito momento en familia, ¿No quieres ser parte? —, Dijo mirándome retadora, para después ver hacía James. Les entendía a la perfección, querían hacer parecer que la que no quería ser parte de todo esto era yo, que estaba huyendo de ellos, mientras que, en realidad, ellos si lo intentaban, haciéndome sentir culpable, parecer culpable. Me levanté desganada, sintiendo cómo James me daba un par de palmadas en señal de apoyo. Era extraño, tener que pasar ciertas fechas, fingiendo que, en realidad, no me dolía en lo más mínimo estar cerca de mí familia, porque eso era lo que sucedía, me dolía. Habrían cavado mi tumba, día con día, y en el momento que llegó la hora, me tiraron con emoción y descaró hacía aquel hoyo de tierra. Noté cómo Fiona se sentaba a un lado de James, mientras se recargaba en su hombro, al final, habría sido yo, quien habría deseado que las cosas fueran cómo antes, ¿No es así? Coloqué la canción, para sentir cómo mi corazón se hacía pequeñito, quizá sería el cierre del capítulo, ¿No? La melodía de “Tu fan” de Mafalda, comenzó a resonar por los altavoces. Recordaba que cuando escuché esa canción por primera vez, sentí cómo mi corazón se me hacía añicos, al final, parecía que me habría sentado con ella, hablando del cómo me dolía el corazón de manera irracional, mencionando cada uno de los pequeños dolores que sentía dentro de mí. Y mientras cantaba la canción con el tono de voz completamente roto, me di cuenta, que no necesitaba más, que darme un toque de realidad, para que aquel momento, que, de un día para otro, con las salidas que tenía con James, para ayudarle a conquistar a Taylor, me habría comenzado a caer, poco a poco, de nuevo para sentir hacía él. Mientras cantaba, podía ver cómo Fiona le coqueteaba de manera descarada y el reía de cada uno de sus chistes, cómo si Fiona fuera divertida, podía ver cómo hacía de nuevo aquel acto del asco, fingiendo nuevamente, que se encontraba completamente ebria. Es curioso, porque, sí, podía recordar cada una de las cosas que le gustaban a James, los momentos, su carácter… Podía recordar cómo habría sido nuestra primera cita, y que al final, todo se habría sentido, cómo si fuéramos un cuento de hadas, lo tenía en lo alto, pero jamás habría sido Taylor. Siempre habría mirado en dirección de mi mejor amiga, con ojos de amor, mientras que a mí me miraba cómo aquello que podría ser lo seguro, mientras que ella, ella era lo que él quería tener… Y es curioso, porque los momentos agrios que tenía mi corazón se sentían cómo un dolor en el pecho. Podía recordar cuando hacíamos los trabajos de la escuela, cómo fue la primera vez que nos dijimos que nos queríamos, cómo hacía cada una de las cosas que a él le gustaban, pasando las tardes viendo partidos de futbol, yendo a las fiestas, siendo lo que él quería, intentando encajar en un mundo en el que quizá nunca encaje. Era doloroso pensar en todos los planes que alguna vez habríamos tenido, y ahora, estos en realidad, no existían, sólo era una fan… Una fan, de una persona que solo habría visto en mi dirección cuando algo necesitaba estabilidad. “Y ve, y cuéntale a la gente que yo estaba obsesionada, que nunca te guste y que tú y yo nunca fuimos nada… Qué estaba equivocados, que yo solo era una más…”. Y es curioso creer, que mientras mi corazón se hacía tan pequeño, a tal punto que sentía que la respiración comenzaba a fallarme, que nunca habría sido mutuo, mi corazón se iba rompiendo, mientras miraba, cómo no le frenaba, cómo estaba tan cerca de él, y ahí esta ella, siendo feliz. Rompiendo de nuevo mi corazón, cómo si eso nunca hubiera sido algo importante para ella. ¿No es gracioso? El cómo un corazón puede necesitar segundos para romperse por completo, él y yo ya no éramos nada, y, aun así, esto me dolía, él habría sido quien habría accedido a hacer esto, yo no se lo pedí, el habría hablado sobre que éramos novios. Y ahora, estaba aquí, parada cómo estúpida, viendo, cómo todos se daban cuenta, que Fiona habría logrado de nuevo hacer que mi corazón se rompiera en cien millones de pedazos, cómo todas las veces anteriores. —Y ve, y cuéntale a la gente que nunca me hiciste caso, que no estábamos juntos que nunca lo hemos estado—, Canté, con la garganta hecha un nudo—. Que están equivocados… Que yo solo era una fan… Y ahí, fue, que mi corazón se quebró, cuando Fiona le tomó del rostro, directo a besarle, y él, estaba ahí, nuevamente, cómo si no le interesará en lo más mínimo, volver a joderme el corazón. Pero esta vez, no me quedé a ver cómo mi corazón se fragmentaba, esta vez no deje que los demás mirarán que me habrían hecho mierda de nuevo, simplemente, deje el micrófono y salí de ahí, con el alma rota, con los cachos de mi corazón en las palmas de mis manos, sintiendo cómo los filos cortaban la piel. Sintiendo, cómo de nuevo todo se rompía dentro de mí interior. Supongo que era así, siempre era un paso adelante, y… Tres atrás. Taylor. —Estás ebria—. Mencionó burlón, a lo que negué, dejando caer mi peso en su cama—. No comiste nada. —Es que, no me gustaba la comida—. Dije con una mueca divertida—. Además, con algo tenía que pasarme las balas que me tiraba tu familia, ¿Qué tal si estas se me quedaban atoradas en la garganta? —Eres… Rara—. Mencionó, para mirar hacía el techo—. Creo que lo mejor será que nos vayamos, no quiero hacerte pasar por eso, de los momentos incómodos, ¿Sabes? —No me incómoda, estaré bien—. Mencioné, a lo que él rodó los ojos—. De verdad. —Bien, bajaré un momento, si quieres dormir, o bajar… —Estaré bien aquí—, le dije con tranquilidad, a lo que él asintió ligeramente—, Suerte. El salió de la habitación, a lo que miré hacía el techo, sentía cómo mi corazón daba un brinco tras otro, cómo una niña enamorada, quizá habría sido lo que dijo con Gina, le habría dicho, que siempre habría sido yo… Sabía que esto era una farsa, pero eso habría podido llegar a emocionar de una manera impresionante a mi corazón. Supongo que se trataba de todo el alcohol que se encontraba dentro de mi sistema, o que, en realidad, esto se sentía un poco más irreal de lo que alguna vez pensé. Me quedé acostada lo que fue un rato grande, terminé por llamarle a Miranda, quería saber, cómo le estaba yendo, su familia siempre habría sido un asco, demasiado extraña, además, de que las balas que tiraba la familia de Hades a mí no podían herirme, pero las balas que tiraba la familia de Miranda, por mucho que ella dijera que no le afectaba en lo más mínimo, en realidad, lo hacía. Siempre le habría dolido el trato que le daba su familia, claro que lo entendía, habría visto muchas veces cómo es que su familia le hacía daño. Ellos parecían disfrutar ver sufrir a una niña, ahora, ella era adulta, pero las balas seguían dando justo, en el mismo lugar, justo en el corazón, sin importarle cuanto pudiera doler, sin importarles absolutamente nada al respecto. —Hola preciosa, ¿Cómo estás? —, Pregunté, ella carraspeo—, ¿Todo bien? —Claro que sí, ya sabes, lo mejor que puede pasar en mi preciosa familia—, mencionó con ironía, pude escuchar cómo su peso crujía al acostarse—. Tan linda, que, de verdad, podría cambiarme los apellidos. Soltó una risa, yo sonreí de lado, sin gracia, ella habría sido siempre así, diciendo que lo que sucedía en su entorno en realidad no significaba nada, pero habría visto en más de una ocasión, cómo en realidad, todo lo que sucedía, le hacía mil pedacitos el corazón. —¿Esta todo bien? —Sí, regresaré en unos días y no los volveré a ver hasta la siguiente navidad, podré sobrevivir ante ello—, mencionó a lo que asentí, no muy convencida—. Aunque, estaba pensando en llamarte, justo a ti. —¿Dime? —Estaba pensando, Drake y Nelly no volverán hasta después de año nuevo, y yo no quiero pasar año nuevo con mi familia…—, Alargó a lo que asentí—. ¿Querrías pasarlo conmigo? —Pasaría contigo, cualquier momento, lo sabes. —Debiste decirme que les dirías a los demás que pasarías las fiestas conmigo, y podría haber cambiado mis planes, serían más lindos contigo, que con Fiona—, Reprochó a lo que solté una risa vacía—. ¿Tu como vas? La madre de Hades es un poco… Especial. —Todo va tranquilo, es decir… Ya esperaba los ataques, así que no hay nada en lo que pueda herirme—, Dije encogiendo mis hombros—. Estaré bien. —Tengo que irme preciosa, nos vemos pronto… Antes de poder responderle ella corto la llamada, miré confundida hacía el celular, pero no dije nada, igual, no era como si pudiera hacerlo. Me levanté, necesitaba un poco de agua, pensé en esperar a que Hades subiera, y me acompañará, porque recorrer la casa por mi cuenta, no me parecía de lo más adecuado. Apenas llegué a la cocina, noté que se encontraba ahí la madre de Hades, intenté salir de su campo de visión, pero me notó. —Taylor, ¿Quieres un poco de vino? —, preguntó, le miré confundida—. Se que han sido años difíciles los que has pasado. —Yo… —Escuché sobre la muerte de tu abuela—, Me dio una mujer del servicio una copa, le agradecí—. En realidad, lo siento mucho. —Gracias… Ella asintió, sus ojos no se despegaban de la ventana, parecía estar analizando lo que quería decir, junto con lo que miraba. —Sabes, siempre pensé que serías de aquellas personas que se resignaban, yo respeto el éxito, me alegra que lucharás por lo que querías—, Mencionó, mirándome con autoridad, noté cómo su rostro estaba completamente serio—. Tu no la tuviste fácil, las cosas desde casi siempre han sido un desastre para ti, pero has sabido salir adelante… —Supongo… Sus ojos se deslizaron a la ventana, para después suspirar pesadamente. —acércate, por favor—. Pensé en no hacerlo, no confiaba mucho en la madre de Hades, pero no dije nada, con duda, caminé en su dirección—. Sabes, cuando era de tu edad, también me esforzaba lo doble, quería impresionar a mi madre, pero siempre tuve las puertas abiertas a cualquier lugar, tú no. Eso es lo que se admira de ti, que, a pesar de todo, siempre luchaste por lo que soñabas. Parecía cómo alago, no podía descifrar esto, no podía dar por entendido que era lo que sucedía, pero era extraño, eran miles de dudas las que cruzaban por mi cabeza, de manera completamente irracional. —Se que has tenido una vida dura—, Siguió, dejando salir un suspiro de sus labios—, No importa si me agradas o no, creo que eso tampoco te interesa a ti. —Señora Grey… —Lo que sí me interesa, es que, las cosas terminen de una vez por todas—, Me señaló al frente, miré por la ventana, por el mismo lugar en donde se encontraban hablando Rose y Hades—. No se si lo del noviazgo con mi hijo sea real, o sea otro de sus arranques por querer hacerme enojar, pero… La cosa ahora, no va por ahí. —Están hablando, las personas hablan todo el tiempo. —No nos hagamos los ciegos, Taylor. Donde siempre hubo química, siempre la habrá. Sufriste mucho ya, cómo mujer, y cómo persona, desearía que tu sufrimiento terminase, estás jugando en un lugar donde no te corresponde—. Me reprendió—, Juegas con fuego, y terminarás herida. Me giré en su dirección, para ver cómo ella seguía con aquel rostro lleno de seriedad. —¿Me está amenazando…? —Advirtiendo, querida—, Me corrigió, para suspirar—. Míralo por tu cuenta, no estás hecha para esto—. Mencionó, haciendo que mirará hacía el frente— No estás hecha para seguir sufriendo. Y… Fue ahí, justo, cuando mi corazón se desmoronó, ahí estaba Rose, besando a Hades, se estaban besando, mis ojos se llenaron de lágrimas, sintiendo aquel vacío en el pecho… Y fue extraño, porque... Si hablaba desde el corazón, podría decir que me habría dolido, que verlo ahí, besando a Rose, habría generado que dentro de mí, todo se quebrantará, podría confesar que mi corazón se habría roto en miles, millones de pedazos, y que no habría razones por las cuales... Me quedé estática, no podía pensar en ello, al final, podría ir él, a hacer justamente lo que quisiera, podría ir a besar a quien le placiera, puesto que, al final, él y yo no éramos nada, yo era la enamorada, y él, era libre. Nunca estuvimos juntos, nunca fuimos nada... Yo estaba obsesionada. Yo habría sido quien se ilusionó, creando esa falsa historia de amor dentro de la cabeza, fui yo quien se enamoró de algo que siempre supo, que no podría ser, ¿No era patético? Al final, me encontraba aquí, con el corazón hecho mierda... —¿No crees que ya has sufrido lo suficiente?— preguntó—Es momento, de que lo dejes ir.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD