C A P ´I T U L O V E I N T I O C H O:
Taylor.
—Fue un día muy cansado—. Alargué sujetándome el cabello en una coleta, mientras me miraba en el espejo—. Y muy largo—. Añadí.
—Justo. Los días están pasando muy lentos—. Mencionó Miranda colocándose a un lado de mí—. Pero, pronto terminará.
—Y sabremos si iremos a Milán juntas—. Canturreó.
—Por favor—. Murmuró Nina amargamente, tomando su saco—. Cómo si tuvieran la duda, de que, por ser acompañantes de Hades, no tendrán el puesto—. Mencionó cínicamente.
—¿Qué has dicho? —. Miranda camino furiosa hacía ella, sin embargo, le detuve del brazo.
Irónico.
—Repítelo, Nina—. Siseó entre dientes, con una sonrisa fingida—. Anda—, le animé.
—Por favor—. Expresó con cansancio, para después mirarnos con sorna—. Saben que tienen el puesto ganado, por un par de trabajitos—. Se mofó Nina, haciendo un movimiento con la mano, demostrando una felación.
Asquerosa.
Nina y Zoé rieron divertidas, sentí cómo mi sangre hervía con demasiado coraje, ¿Eso era lo que pensaba?
—Eres una guarra—. Dije soltando a Miranda, caminando en su dirección—. ¿Dudas de tus capacidades? Qué crees, que nuestro éxito se debe a un par de felaciones.
Quién si había escalado en la empresa por contactos por dichas acciones era Zoé.
—No te queda ser quien ríe más fuerte, ¿Hablamos de ello Zoé? —, Miranda sonrió con malicia—. Porque hay mucho de lo que podemos hablar al respecto.
La sonrisa de Zoé se desvaneció por completo, a lo que miré de reojo hacía Miranda, quien parecía sentirse satisfecha, en realidad, a mi me daba lo mismo cómo es quien había entrado haciendo que, eso era algo que me daba exactamente lo mismo, el éxito después de, se miraba en los eventos importantes.
—Todos sabemos que te contrataron por lastima, porque el Sr. Franco sintió demasiada pena por ti, porque eso es lo que sienten todas las personas por ti—. Se detuvo por un par de segundos, para sonreírme con malicia—. Lastima—. Enfatizó.
Lastima.
¿Cómo es que las personas se sentían llenas de lástima? Eso podía ser realmente, lo peor que podría pensar ella, ¿Cómo podrían sentir lástima por mí? Si la mayoría de las personas de esta ciudad, sentían miedo e incertidumbre por mí, la mayor parte de las personas de aquí, ni siquiera me querían cerca, para ser franca.
Caminé por completo, para quedar frente a ella, mirándole a los ojos con una sonrisa maliciosa, para mirarle a los ojos, ella alzó el mentón, sin embargo, retrocedió, aquella valentía que decía que tenía, se miraba fracturada por aquellas acciones.
—Lastima—, Reí, para mirar hacía Miranda, quien me miraba con diversión—. ¿Lastima? Puedes creerlo Miranda, Zoé cree que las personas sienten lastima por mí—. Añadí burlona, para verle a los ojos de nuevo—. No necesito lastima, fui pasante de la empresa de las Morgan, la más importante de Los Ángeles, el Sr. Franco vio potencial en mí, y mi portafolio fue señalado cómo bueno, en una junta, ¿Qué has tenido tú? He participado en eventos importantes en Los Ángeles, y siendo modelo, llevó poco, y los reflectores están sobre mí, todo el tiempo, soy exitosa, lástima deberían de sentir por ti—. Me detuve por un par de segundos, para alzar las cejas—. Eres patética.
Ella estaba por darme una cachetada, cuando le detuve la mano, mirándole con las cejas arqueadas.
—Cómo es evidente, que el dinero, no compra la clase—. Le dije con desaires—. Qué pena.
Miré hacía la puerta apenas escuché un carraspeo, notando cómo es que Hades se encontraba ahí, con una mirada de pocos amigos, solté la mano de Nina, para verle con un poco de burla.
Sabía que, en realidad, esto era un poco más de lo que podría creer, Miranda me señalo con la mirada hacía la puerta, a lo que ambas caminamos hacía la salida, noté cómo Hades señalaba hacía afuera, a lo que Zoé salió, y Hades entro, cerrando la puerta detrás de él.
—Es una pena, la envidia juega bajo—. Mencionó con desaires Miranda, para tomarme del brazo, mientras ambas caminábamos—. Por ello, no juego mal.
—¿Por qué?
—No le temó a la muerte, simplemente mueres y ya—. Encogió sus hombros con tranquilidad, pulsando el botón de el elevador, para soltarme—. Pero cuando actúas mal… El karma. Le temó al karma.
Solté una risa para que ambas adentrarnos al elevador, miré de reojo a mi mejor amiga, reflexionando sobre las palabras que ella habría dicho, tenía razón, el karma en realidad era extraño, muy cabrón, muy hijo de puta.
—¿Qué planes tienes para hoy? —. Preguntó a lo que le miré con confusión.
—No lo sé, quizá ir a casa y ver Love, Rosie, hasta el cansancio—. Mencionó a lo que arrugó la nariz—. ¿Qué?
—Amo esa película, pero la ves casi todos los días, ¿Sabías que hay más películas? Por eso supongo que contrataste aquella App de dejé, para ver más que solo Love, Rosie.
—Pues me gusta…
—Estaba pensando, en llamar a Samara, quizá una noche de chicas, viene navidad, prontamente regresando, si somos seleccionadas, los últimos planes para ir a Milán—. Alargó a lo que miré hacía arriba, pensando—. Será divertido, cómo cuando éramos unas adolescentes.
—Podríamos llamar a Paula…
—He… Se lo comentaré.
Miranda.
Paula.
Cuando ella se fue, Taylor, intenté mantenerme en contacto con Paula, y Samara, pero habría sido demasiado complicado, porque ellas estaban inmersas en mantenerse alejadas de mí, tomé un poco de aire, para mirar de reojo a Taylor, quien colocaba una canción de Victoria Justice, con el celular.
Paula, ella en realidad se habría alejado de mí por completo, demostrándome que no quería saber absolutamente nada de mí, claro que yo le tenía un cariño bastante grande y habría hecho mucho por no perderle, porque éramos todas mejores amigas.
Pero eso, de un día para otro, terminó.
Cuando llegamos a mi casa, llamé a Samara, quien dijo que salía en media hora, a lo que sonreí ligeramente, quizá habría pasado mucho tiempo, desde que perdimos a Katina y creímos que las cosas que habrían sucedido de un modo diferente.
—¿Tienes algo de ropa que me prestes? —. Me preguntó Taylor, a lo que le señalé mi habitación.
No sabía cómo llamarle a Paula, es decir, desde que perdimos contacto, e intentaba mantenerlo, ella me bateaba de manera increíble, haciendo que diera por hecho que lo que habríamos sido alguna vez, no existiera.
Samara, ella me contó que Paula le decía cosas horribles e hirientes sobre nosotras, quizá en algún punto, el enojo y la perdida de nuestra mejor amiga, para ella llegó de una manera diferente, no podía juzgarle y en realidad, tampoco quería hacerlo.
Al final, si estaba perdonando a James, bueno…
No cómo tal, pero, si podía convivir con él, supongo que no tenía que ser una tarea difícil volver a contactar a Paula, ¿No?
Al final, habríamos sido mejores amigas.
Apenas encontré su número, le miré por un par de segundos.
FLASHBACK
—A veces creo, que Paula no encaja con nosotros—. Dije sentándome en la mesa del comedor de la escuela, notando cómo se encontraba con Taylor y Samara, quienes reían fuertemente, sobre dios sabe qué.
—Vaya Miranda, no creí que fueras del tipo de personas que discriminan por clases sociales—. Se mofó Hades a lo que rodé los ojos—. Seguro, la santa de Taylor, te estaría crucificando por ello.
—Interesante, Hades tiene razón, ¿La estás juzgando por ello? —. Katina se inclinó hacia adelante, mirándome con burla—. Prosigue, quiero saber que más piensas de tu amiga.
—No la estoy juzgando por el dinero, tonta—. Mencioné para tomar mi energizante, abriéndolo—. Es sólo que, para ella quizá, no somos del todo… Agradables.
Miré hacía mis amigas, Samara y Taylor reían a todo pulmón, mientras que Paula le miraba de manera extraña, cómo si les estuviera juzgando de reojo, sabía que quizá para Paula habríamos sido el boleto de salvación, sólo para que Ximena la dejará de molestar, quizá eso era lo que habría sido para ella, sólo un boleto para que dejarán de molestarle.
—No lo sé, pero quizá Miranda tiene razón—. Mencionó Hades, mirando hacía las chicas—. No encaja con Samara y Taylor, y ellas son las más serias, eso es decir mucho…
—Ella es nuestra amiga, quizá sólo les ha tocado verle en un mal momento—. Encogió los hombros con tranquilidad—. Todos necesitamos a alguien que sea dulce, para que nos recuerde el cómo es que debemos hacer las cosas. Ser más tranquilas.
Miré hacía Paula, ella en realidad me agradaba, pero, ¿Cómo una persona podía ser tan dulce?
—Todos necesitamos un poco de amabilidad, quizá por ello se te hace extraña, tu eres un poco tosca—. Se mofó Hades.
Solté una risa, para ver a Paula por una ultima vez, quizá ellos tenían razón.
FIN DEL FLASHBACK
Siempre creí que yo no le agradaba a Paula, pero las chicas decían que estaba siendo demasiado injusta y me faltaba tratarla, en ese momento, eso paso. Después comenzamos a llevarnos bastante bien, hasta ser demasiado unidas.
¿En qué momento paso?
Efecto mariposa.
Al inicio no lo habría entendido, esta mañana fui a la oficina de Hades ha llevar un par de cosas que necesitaba, por lo que le miré, se encontraba completamente pensativo, inmerso en sus propios pensamientos, pensé demasiado en ello, hasta que me animé a preguntarle. El mencionó eso, efecto mariposa.
En que, momento paso, ¿Qué momento hicimos aquello que no podíamos ver con claridad? En un momento, nosotros erramos, hicimos algo mal, y aquello nos trajo el dolor.
Otra cosa que pensé, es que fue con el regresó de Hades y Taylor, ¿Era posible que él supiera? Que el anónimo supiera que ellos volverían.
Quizá era que las personas en realidad si estaban demasiado cerca, tanto que no lo habríamos notado, con cada una de las cosas que hacíamos, aquella persona lo sabía con claridad, ¿Quién era?
Parecía cómo si nunca hubiera dejado de seguir nuestros pasos, cómo si siempre hubiera estado ahí cómo una sombra.
—¿Qué te dijo Paula? —. Preguntó Taylor saliendo de mi habitación, a lo que salí de mis pensamientos—. ¿Le llamaste?
—Estaba por hacerlo—. Mencioné levantando el teléfono, mostrando el celular, a lo que ella aparto la mirada—. ¿Qué pasa?
—Es que, en realidad, estaba pensando… Lo que me dijo Samara, quizá sólo debamos ir un día a decirle las cosas, creo que no le agradamos del todo.
—¿Por qué lo dices?
—Porque, de ser así, que no le agrademos, no quiero que se sienta comprometida… Aunque ella siempre ha sido demasiado tímida…
—Le mandaré un mensaje, ¿Va? —, Le dije ingresando a los chats—. No sentirá presión, será una invitación informal, si ella quiere venir, así será.
Ella asintió, para colocarse a un lado de mí, mirando cómo escribía un mensaje.
“Hola. Esta noche nos reuniremos Taylor, Samara y yo, te paso la dirección, si puedes, te esperamos guapa:)”
Hades.
—Has estado inmerso en tus pensamientos todo el día—. Mencionó con tranquilidad James, a lo que le miré de reojo—. ¿Qué es lo que estás pensando?
—Nada, no pienso en nada—. Repetí a lo que el rodó los ojos—. ¿Sabes en donde están las chicas?
—No, ninguna de ellas me habla en realidad, lo sabes—. Expresó a lo que aplané los labios—. Estaba pensando, ¿Qué tal si bebemos esta noche? Sólo los tres, hay muchas cosas que podríamos traer al corriente.
Terminé por acceder, quizá era cierto, que en algún punto el anónimo, y aquella trágica muerte de nuestros amigos llegó a separarnos, pero era igual, que el mismo anónimo habría terminado por unirnos de nuevo.
Quizá, aquello mismo, me seguía carcomiendo la cabeza.
¿En qué momento fue que erramos? ¿Qué fue lo que salió mal?
Tomé un poco de aire, terminamos por ir a casa de Logan, donde también llegó Drake, y las cosas comenzaron a fluir, cómo debieron haber sido anteriormente, quizá en un punto, nosotros habríamos hecho las cosas de una manera irracional.
Bebimos, bebimos….
Bebimos mucho, de igual modo, ¿Qué podría salir mal?
Taylor.
—¡Traje shots! —, Alargó Samara saliendo de la cocina, con una sonrisa en los labios—, ¡Que empiece la fiesta!
Solté una risa, mientras que Miranda y yo tomamos los tragos que se encontraban en sus manos, beber con ellas se sentía cómo una salvación, fue cómo si de nuevo tuviéramos dieciséis, cuando las cosas nos salían bien, estábamos aquí, siendo aquellas amigas que en un momento fuimos.
—Sabes, recuerdo que teníamos un poco de tiempo, que, en realidad, estábamos buscando que nuestros mundos se cruzaran eternamente—. Samara bebió de su vaso—. Queríamos ir juntas a todas partes, y las cinco teníamos planes de estar inmersas en el mundo de la moda.
—Katina, Taylor y yo cómo modelos—, Añadió Miranda con una sonrisa—. Tu siendo diseñadora, y Paula, dirigiendo una revista de moda, ¡Lo recuerdo!
—¿Recuerdas que hubo un rumor sobre que moriste? —, Rio con burla Samara, a lo que sonreí de lado, asintiendo—. ¡En una fiesta! ¡Después de tomarte media botella de vodka!
—¡Lo recuerdo! ¡fue tipo! ¿Por dios? ¿Morí? —, reí en una carcajada, a lo que ellas lo hicieron igual—. ¡Todos estábamos tan ebrios que no podíamos pensar con claridad! ¡Dios las caras de todos!
—¡Dios, sí! ¡Me asuste tanto! —. Asintió Miranda, riendo—. Terminé vomitando encima de James por el miedo, ¡Hades me odio por una semana!
—¿Lo recuerdas? —. Expresó Samara burlona, poniéndose recta—, ¡Miranda, eres una bruta!
—¡Borracha, que, que no piensa! —, Dijeron al unísono, riendo, a lo que solté una carcajada.
—Dios, quien le enseño a insultar a ese hombre—. Me mofé a lo que asintieron.
Era curioso, porque en un momento, recordando todos los momentos buenos que vivimos, se sintió tanta tranquilidad, no existía nada más, sólo un trío de amigas que querían regresar el tiempo atrás, pero…
Qué en realidad, adoraban el futuro que la vida les habría dado.
Fue curioso, porque la vida nos habría traído al día de hoy un momento único, nos sentíamos plenas, y no había nada que pudiéramos hacer al respecto.
Me sobresalté, cuando el sonido de la puerta, miré a las chicas.
Hades.
—¡Dios! Esta demasiado ebrio—. Soltó una risa James, a lo que le enfoqué ligeramente—. ¿Desde cuándo bebes así?
—No estoy ebrio—. Les enfatice, a lo que ellos se miraron entre sí—. A ustedes les falta alcohol, que es una cosa completamente diferente, ¿No lo creen?
—Tiene razón, quise reunirnos porque quería embriagarme, así que, ¡Que viva la vida! —, expresó Logan tomando la botella de tequila, sirviéndose un shot, empinándose este, pasando la botella a James—. Tu turno, que, si vinimos a beber, era para llenarnos las venas de alcohol.
—Punto a su favor—. Le dije asintiendo, para mirar mi celular—, Alcancen mi ritmo, para que pueda seguir bebiendo sin que estén de juzgones—. Añadí levantándome—. Ahora vengo.
Caminé en dirección del baño, para apenas cerrar la puerta, recargarme en la puerta, mirando hacía mi celular, quería pensar en que Taylor me respondería, pero no lo habría hecho aún, pensé demasiado en ello, pero no tenía una respuesta concreta ante ello, fruncí las cejas ligeramente, ¿Por qué no me contestaba?
—No me interesa que no me contestes, cualquier chica quisiera estar a mi merced—. Deje mi celular en el mueble del baño—. Demasiadas chicas querrían estar en tu posición.
¿Por qué no me contestaba los mensajes?
Es decir, no habría perdido contacto con ella desde poco antes de que muriera su abuela, supongo que habría tomado la rutina de buena manera, que ahora, que ella habría salido de la empresa, después de que ella, Nina, quisiera golpearle.
Estaba seguro que ella se mofaba de la situación en la que se habría terminado por encontrar Nina, no quería decirlo, pero, en realidad, me habría generado demasiada cólera que quisiera golpear a Taylor, ¿Quién se creía?
Era mi modelo más remplazable, y no dejaría que tocara a Taylor.
Me lavé las manos para salir del baño, notando cómo es que se encontraban bebiendo otro shot, sonreí burlón, en realidad, no estaba ebrio, no del todo, aún tenía el toque de cordura completamente intacto, pero…
Si habría bebido ya lo suficiente cómo para que mi lengua estuviera ligeramente entumecida, pensé en ello, pero, no dije nada.
Seguimos bebiendo, riendo, hasta que un mensaje le llegó a logan.
—Esa sonrisa estúpida, yo la conozco, ¿Enamorado? —, preguntó James, a lo que le miré de reojo, bebiendo de mi trago—. ¿Estás enamorado?
—Son las chicas—, mostró su celular, a lo que alce una de mis cejas—. Están en casa de Miranda.
—¿Qué dices Hades? ¿Estás lo suficientemente ebrio para ir a declararle tu amor a Taylor? —, Se mofó Logan, a lo que le miré.
Declararme mi amor a Taylor…
Taylor.
Miré hacía la puerta, notando cómo es que Miranda y Samara se encontraba mirando en su dirección, pero ninguna se levantaba, tomé un poco de aire, para suspirar.
—¿Pensarán ver la puerta durante mucho tiempo la puerta para ver si esta se abre sola? —, Reí a lo que ellas lo hicieron también.
—Bien, abriré—. Se levantó Miranda, para caminar en dirección de la puerta, lo pensé por demasiado tiempo, ella miró en dirección de nosotras para terminar por bufar.
La puerta se abrió, dejando ver a Paula, quien tenía dos botellas de tequila, una en cada mano, miré hacía su dirección, notando cómo es que había una sonrisa en sus labios.
—Escuché que querían beber—. Dijo agitando las botellas para sonreír—. Las extrañe, chicas.
Sonreí de lado.
Quizá habríamos dado por hecho, que ella no estaba inmersa en su propio dolor, habríamos sido todos quienes tomamos el mejor modo, que creíamos que era para nosotros, ella hizo eso.
—¿Pero miras eso? Nos mira—. Dijo Samara, rompiendo el silencio—. ¿Crees que nos haya visto ya?
—Tonta—. Soltó una risa Paula, para abrazar a Miranda—. Espero no te moleste que no contestará el mensaje.
—Para nada, pasa—. Sonrió Miranda, para mirar en mi dirección—. ¿Miras eso? Estamos ya, un poquitín ebrias, te tocará alcanzarnos—, se mofó a lo que sonreí de lado.
—¡Pues en hora buena! ¡Más shots! ¡Iré por limón! —, Celebró Samara, levantándose.
Y fue curioso, porque la noche nos habría masado demasiado pronto, Paula se sentó a un lado de Samara, quien le miraba con atención en diferentes ocasiones, pero no dijo nada.
Katina, era ella quien nos hacía falta, en realidad, nos hacía falta nuestra amiga, éramos la dulce, la inteligente, la valiente, la leal…. Pero faltaba la chica mágica, nos faltaba Katina.
—¿Así que? ¿Están enamoradas? —, preguntó Miranda, mirando en dirección de Paula—, ¿Te has enamorado ya de tu chico ideal?
—¿Amor? Que el amor, lo tengo con una botella de tequila—, expresó emocionada, bebiendo de la botella—, El tequila es mi verdadero amor, ¿Lo conocían?
—Creo, que también tenemos el mismo amor—, expresó Miranda, alzando su trago, para darle un trago largo—, creo que nos hemos enamorado de la misma persona.
—Hermanas por elección, y por leche—. Soltó Samara en un susurró.
—¿Qué dices? —, Reí.
—Qué son hermanas de leche—. Dijo de manera guarra a lo que le miré de reojo—, Enamoradas del tequila, ¿No? A mi me gusta más el vodka.
Miranda sonrió, pero miró hacía Paula, intentando descifrar algo, eso parecía, miré hacía ella por un par de segundos, tomé un poco de aire, para mirar el mensaje de Hades.
Bebimos por un rato más, tanto que mi cuerpo se encontraba demasiado perdido en la realidad, estaba bastante ebria, no lo suficiente para decir que no tenía uso de la razón, pero si para admitir que ya las ideas dentro de mi cabeza eran demasiadas.
—¿Tú Taylor? —, Preguntó Paula—, ¿Estás enamorada? —, Añadió.
—Estoy ebria—, Confesé mirando hacía mi vaso, sonriendo—. ¿Cuánto alcohol más cabe en el cuerpo humano?
—Podrías averiguarlo—, expresó Paula—, ¿Quieres otro shot?
—No, tengo antojo de…. Una cerveza—, expresé levantándome—, iré por una, ¿Quieren algo?
—No salgas, tengo en el refrigerador—. Señaló Miranda, para sonreírme burlona—. Pero, cuando regreses, igual tendrás que confesarlo.
—¿Confesar qué?
—Que las peleas que dices tener con Hades, parecen ser un poco más, para poder fingir que no te gusta, pero es notorio—, Alargó con una sonrisa Samara—. Lo notamos, el día de la playa, estás enamorada—. Canturreo.
—Deberían de dejarse de hacer ideas en la cabeza—. Mencionó con burla, para ir hacía la cocina—, ¿Qué quieren que les diga?
—Lo que hemos sabido desde que somos unas adolescentes, ¡Qué amas a Hades! —, Gritaron lo último al unísono.
Me quedé parada frente al refrigerador, amar a Hades, ¿Ellas creían que estaba enamorada de Hades? Abrí la cerveza y caminé en dirección de ellas, para sentarme frente a ellas.
—No sean ridículas.
—¿Por qué no lo admites?
—Por dios, ¿Admitir qué? —, Les dije bebiendo de mi cerveza.
—Que estás enamorada de Hades, desde que tenemos dieciséis.
Estaba por responderle, cuando el sonido de la puerta se escucho, miré en dirección de las chicas, cuando ellas se miraron complices, por primera vez, me di cuenta, que no les conocía del todo, porque habrían planeado algo, y no me habría dado cuenta de ello.
—¿No abrirán?—, Pregunté, a lo que Miranda negó.
—Podrías abrir tú, estás más cerca de la puerta—, sonrió burlona a lo que rodé los ojos—. Anda, preciosa, estoy demasiado ebria como para arrastrar mi cuerpo hacía la puerta.
—Mentirosa.
Pero, me levanté, caminando hacía la puerta, y apenas le abrí...