Como cuando teníamos dieciséis

4006 Words
C A P Í T U L O V E I N T I O C H O: Hades. Quedé helado, demasiado helado ante las palabras mencionadas por ellas, sus risas, y el cómo Taylor intentaba frenar la conversación, sin embargo, ellas no le daban oportunidad. Miré hacía los chicos, “Qué estás enamorada de Hades desde que tenemos dieciséis”. Quizá era el alcohol el que había mezclado esos pensamientos de mi cabeza, me quedé estático por un par de segundos, di un paso hacía atrás. ¿Era posible? ¿Era posible que Taylor estuviera enamorada de mí? —Parece que llegamos en el momento más oportuno—. Mencionó Logan, timbrando de nuevo—. ¿No te parece Hades? —Me voy—. Dije, a lo que ambos me tomaron de los brazos, frenando mis pasos de manera repentina. —Te quedas—. Dijeron al unísono. —¿Te da miedo lo que pueda surgir después Hades? —. Se mofó Logan—. Dudo que sea algo que no supieras ya. Me solté de ambos, pero me quedé fuera de la puerta de Miranda, ¿Podía ser? ¿Cómo podía ser? Quizá eran cosas que, en mi cabeza, aún no estaban planificadas escuchar, ¿Cómo podría estar enamorada de mi desde los dieciséis y yo no darme cuenta? Me parecía extraño, ¡Demasiado! Es decir… Habría planeado todo, habría hecho tantas cosas, planes, con otras intenciones, y ella, de un segundo a otro… ¿Estaba enamorada de mí desde que teníamos dieciséis? Parecía muy poco probable. “Mentirosa”. ¿Sobre que mentían? ¿Sobre que ella era la que estaba más cercana a la puerta? ¿Sobre que sentía algo por mí? ¿Sobre qué mentían? La puerta se abrió, dejando ver a Taylor, quien tenía los ojos abiertos a par, y los labios entre abiertos. Pude notar cómo el valor que siempre habría en su cuerpo se habría evaporado de una manera tan veloz, tan impresionante. —H-hades—, Alargó para ver hacía las chicas, que tenían sonrisas maliciosas en el rostro—, Chicos, eh… ¿Qué hacen aquí? —. Preguntó nerviosa. —Si, nos alegramos de verte, Tay—. Alargó Logan adentrándose—. Cuanto tiempo sin verte, ¿Estás más alta? —. Se mofó. Ella se quedó ahí, parada, nerviosa, habría escuchado lo que ella dijo, y no dudaba que eso fuera lo que estaba pasando por su cabeza en este momento, lo que dijeron. En la mía sucedía lo mismo, ¿Era cierto lo que habrían dicho? ¿Ella habría estado enamorada de mí? —P-pasen—. Alargó, haciéndose a un lado por completo—. ¿Estaban bebiendo? —, curioseo, mientras le temblaba la voz. —Sí, Samara y Miranda creyeron que era buena idea que viniéramos, para que esto fuera más divertido—. Mencionó Logan sentándose a un lado de Sam—. ¿Qué estaban haciendo? —Beber—. Alargó Samara—. Beber, y beber. Miranda soltó una risa, para servirse un poco más de alcohol, noté cómo Taylor se mantenía quieta por un par de segundos, estaba estática, demasiado estática. —Recordando, que nuestra adolescencia fue muy divertida—. Mencionó Miranda—. Creo que podríamos alcanzarlos, se ven un poco más ebrios que nosotras—. Señalo. —Y eso es decir mucho—. Mencionó Paula, escondiendo su rostro detrás del vaso. Le miré, ¿Qué hacia ella aquí? Habría mencionado tanto el querer dejar el pasado atrás, que parecía demasiado extraño que se encontrará ahora, en casa de Paula, bebiendo, cómo si la amistad nunca se hubiera detenido. Al final del día, eran chicas… Supongo que arreglaban los problemas con más facilidad, no lo sé. Aunque, en realidad, parecía bastante convencida, de querer mantenerse lo más lejos posible de nosotros, de ser posible. No vernos. Caminé, para sentarme en la alfombra, y segundos después Taylor hizo lo mismo, bebiendo de su cerveza. Me miró de reojo, sin embargo, apenas lo noté, ella separó la mirada de manera veloz, temerosa. No conocía esta parte de Taylor, aquella que dudaba de si, la que no podía mantenerme la mirada, y la que no pelea, sino, una nerviosa, una temerosa… —¿Escuchaste algo? —, preguntó nerviosa, sin verme. Ahí me di cuenta, que aquellas palabras que salieron de sus amigas, en realidad, habrían generado algo dentro de ella, por lo cual, la duda no hacía más que crecer dentro de mí, dando por hecho, que podría ser… Qué lo que dijeron podría ser cierto, ¿Cómo pude no haberlo notado? Por un momento, por mi cabeza paso, burlarme de ella, cómo cuando éramos adolescentes, pero, no lo hice, ¿Cómo me podía burlar de ella ahora? Por alguna razón, se sentía cómo un trago amargo, no quería hacerlo. Era curioso, pero aquel instinto de pelea se desvaneció de un segundo a otro de mí cuerpo, tomé un poco de aire, para encoger mis hombros. —¿Hades? —, preguntó, le tome de los hombros atrayéndola a mí. —No sé de que estás hablando—. Mencioné con tranquilidad—. ¿Escuchar qué? Ella suspiro aliviada, para beber de su cerveza, le miré, mientras Miranda me servía un trago, después de preguntarme, podía pensar en Taylor, quizá siempre estábamos peleando, y eso se sentía bien, pero, ¿Ahora? ¿Por qué no era mi mayor interés pelearla? —Gracias—, Le dije a Miranda, para beber de mi vaso. ¿Qué sentía por Taylor Smith? N A R R A D O R O M N I S C I E N T E: —¿Apuestas? —, preguntó Taylor, mirando desafiante a Hades—. Siempre fuiste un perdedor. —¿Empezaran de nuevo con sus competencias? —, Alargo Logan, para después ver a Hades—, Sí… Apuesto cien hacía Taylor. —¿Bromeas? 100 a Hades—. Señaló Samara, sacando un billete de su sostén—. Si se trata de beber, Hades, es mejor. —Gracias por la fe—. Expresó Taylor, para mirar después a Hades—. ¿Tienes miedo que te siga ganando Grey? —. Se burlo. Hades miró hacía Taylor, cómo si los demás no se encontraran aquí, para terminar por acceder, acercándose a la otra botella. —Saben lo que deben de hacer—. Expresó Miranda—, Escorpión, en cuatro, y quince segundos bebiendo. —No es nada, en lo que no le haya ganado antes—. Le dijo con desdén Hades, sin embargo, una sonrisa salía de sus labios. Estar en momentos así con Taylor, en realidad le generaban diversión, más de la que él podría decir, le gustaba pasar tiempo con ella, las competencias, los momentos, todo. Era cómo si en realidad, al final del día, sólo fueran ellos dos, y eso se sentía bien. Ambos se colocaron en posición, para mirarse de reojo, por lo que fueron un par de largos segundos. Miranda se colocó a un lado de Samara, y suspiró. No le gustaba que Taylor se pusiera tan ebria, al final del día, las resacas que le daban al día siguiente eran extremas, con ello, la sensación de que en cualquier momento terminaría por devolver todo lo que se encontraba dentro de su estómago. —Tres, dos, uno… ¡Ahora! Dicho y hecho, ambos hicieron un cuatro con las piernas, y con la mano que sujetaban la botella de tequila, dibujaron de manera invisible un escorpión, para terminar colocando la botella de cabeza sobre ellos, bebiendo. Miranda miraba con atención a sus amigos, mientras que ambos se tambaleaban de manera extrema, los analizaba con atención, podía darse cuenta que Hades estaba más ebrio, comenzaba a tambalearse de manera irracional, sin dejar de beber. Por su parte, a pesar de que Taylor se encontraba ebria, no lo suficiente—además de que adoraba ganar—no fue en el segundo nueve, que Hades rompió la posición al tambalearse, soltando un insulto entre dientes, pasados seis segundos más, Taylor terminó. —¡En tu cara! —. Le gritó de manera divertida—. Parece que te sigo ganando en todo, Grey. Hades no pido evitar sonreír ligeramente, a pesar de que habría perdido. —¡Esa es mi amiga! —. Celebró Logan alzándola, a lo que ella soltó una risa torpe. —Sí, gracias por hacerme perder cien, cabrón—. Le dijo Samara a Hades, quien se limito en encogerse de hombros—, Espera, creí… —Perdiste, supéralo—. Le finalizo Logan. Samara miró hacía Logan y Taylor, quienes celebraban ante lo que habría sucedido, aunque en la cabeza de Samara, solo podía pasar una cosa, tomó del brazo a Hades, para susurrarle al oído. —La dejaste ganar, ¿No es así? —, preguntó a lo que Hades se limito a encogerse de hombros—. Lo hiciste. —No se de que me hablas Sam—, le dijo el, tomando un par de servilletas. —Nunca, nadie te gana en estos juegos. Y no lo hacía. Pero, en alguna parte, dentro de Hades, extrañaba competir con Taylor, el cómo ella se esforzaba demasiado, por querer demostrarle que podría ser igual o mejor que él. Adoraba ver sus mejillas rojas cuando perdía, y sus ojos llenos de emoción cuando ganaba. Era eso, siempre habría amado ver las reacciones que tenía Taylor, en cierta parte, eso le generaba paz. —A veces pasa, Sam—. Le dijo con desdén, limpiando el tequila que se había derramado. —A veces nada, ¿Estás enamorado de ella? Y lo que ellos no sabían, Taylor y Hades, es que, en realidad, sus amigos habrían tirado una moneda al aire, esperando que el resultado fuera positivo, todos intuían que se gustaban entre sí, pero ninguno de los dos lo habría afirmado, podría ser cualquier cosa, podría tratarse de algo que al final del día ellos se habrían inventado. Pero… Los habrían visto, durante todo este tiempo que los conocía habían mirado en su dirección y podrían jurar, sin siquiera dudarlo, que ambos sentían por el otro. Pero al final, ciertamente, no tenían nada claro. Hades miro a la chica, esperando que dijera algo más, pero Samara no lo dijo, y Hades no hizo nada al respecto por contestar la pregunta que nacía de ella. Lo que él sintiera, no se sentía capaz de decirlo en voz alta, porque no conocía que era lo que sentía Taylor, y si estaba errado, al final, las cosas saldrían mal, al final, ninguno de los dos mencionaba absolutamente nada al respecto. Hades la dejo ahí, con las dudas dentro de su cuerpo, y camino en dirección del baño, para irse a lavar la cara, con la esperanza de poder aclarar las dudas que habrían llegado en dirección de ellos, pero no sucedió. Apenas llegó al baño y mojó su rostro, sintió como el alcohol habría subido un poco más dentro de su cuerpo y las dudas igual, quizá habría sido más que evidente, que entre más alcohol se encontraba en su sistema, menos entendía que era lo que pasaba en su entorno, ¿Era normal? Quizá debía dejar de beber, porque… Al seguir haciendo eso, seguir llenando sus venas de alcohol a un punto donde no hubiera marcha atrás, las palabras terminarían de salir de sus labios como vomito verbal, y no podría detenerlo. Salió del baño, para mirar hacía Taylor, notando cómo es que ella se encontraba ahí, un poco ebria, con el cabello agitado y sus movimientos torpes, bailando una canción que resonaba de las bocinas, junto a Miranda y Logan, fue ahí, que sus ojos chocaron con los de Hades, y una sonrisa torpe salió de sus labios. Eso, sólo hizo más, que llenar aquella confusión que se encontraba dentro de su cuerpo. Haciendo que las dudas fueran más grandes para él. Cómo si fuera el día uno. Quizá lo era… ¿Qué era lo que sentía por Taylor? —¿Quieres otro trago? —, Le preguntó James, a lo que Hades aparto la mirada de ella—. ¿Estás bien? —¡Claro! Vamos por otro trago—, le dijo. Era curioso, porque no hacía más que pensar en ella, y entre más bebía, mas se iba dando cuenta, que estaba haciendo las cosas mal, ¿Qué pasaría si Taylor se enterará de lo que en realidad paso? Seguro, odiaría a Hades, enfurecería con Miranda. Quizá terminaría por alejarla de todo de nuevo… La noche es interesante, cuando lo único que tienes de intenciones es embriagarte. La noche comenzó a ser más interesante cuando ellos llegaron, estaban bebiendo shots de tequila con risas entre los labios, ellos bebían, bailando entre el sonido de la música, terminaron por salir del departamento cuando comenzó a llover, entre risas, Hades tomaba de la mano a Taylor, quizá era su modo de demostrarle que, habría sido un poco más de lo que ellos creían. Ellos estaban en la misma sintonía, la ironía y el sarcasmo de Taylor se habría silenciado, aquella personalidad que callaba que era una persona sumamente fría, no se demostraba, Hades por su parte, el silencio se habría agotado, las miradas de desprecio y lo demás. Era cómo si el alcohol, hubiera revelado sus personalidades reales. —Es cómo si estuvieran en la misma sintonía—, Expresó Samara, sentándose en el auto de Logan—. Cómo si por sus cabezas, pasará lo mismo. Así parecía, Hades y Taylor estaban riendo, jugando bajo la lluvia, cómo si se tratase de dos niños pequeños, haciendo aquello que les hacía feliz. —Lo están, siempre han estado en la misma sintonía—. Expresó entre risas Miranda—. Siempre. Miranda conocía a ambos, desde hacía bastante tiempo, ambos eran sus mejores amigos, desde la preparatoria, siempre habría sido unida con los dos y conocía sus secretos, pero no decía ninguno de los dos, porque, en realidad, los quería. Más que a nadie en el mundo. —¿Están enamorados? —. Preguntó Paula, curiosa, escondiendo su rosto en su trago—. Es lo que parece. —Todos hemos sabido que han estado enamorados desde siempre, sólo que los dos siempre han sido demasiado orgullosos para ceder, que es amor, no odio—. Expresó Miranda, colocándose a un lado de Paula—. Pero siempre, han sido ellos dos—. Añadió. Sólo ellos dos. Siempre habría sido demasiado visto que ellos estaban enamorados uno del otro, ¿Por qué? Supongo que a veces éramos demasiado orgullosos para ceder, que lo que sentimos es amor. Y ahí estaban, los dos. Riendo, cómo si aun tuvieran dieciséis. La noche paso divertida, ellos reían, bebían, los demás comenzaron a mezclarse en el ambiente que ellos tenían, tomando un poco de aire y recordando por un poco más del resto. Bebieron más de lo que sus cuerpos podrían aguantar, y aquello de que paso ayer, podría ser bien visto. Porque, después de ese último trago servido por Paula, la noche se nublo en la mente de todos y cada uno de ellos. —Eres un bruto—. Rio Taylor, fumando de aquel cigarro, mientras ambos se encontraban sentados en el pasto—. ¿De verdad pensabas eso? —Sí—, Hades soltó una risa—. Estaba demasiado seguro, que se trataba de ello. Taylor en realidad bajo la guardia, cuando se encontraba cerca de Hades ella elevaba la guardia, temiendo demasiado que, al bajar un poco sus sentidos, el pudiera adentrarse y ocasionarle algún tipo de daño. —¿Por qué nunca tenemos platicas así? —. Preguntó con tranquilidad Hades, a lo que Taylor encogió los hombros—. Es cómo si, de verdad, fuera… —Es que, quizá necesitamos un poco de alcohol—. Admitió Taylor—. Yo jamás me habría sentido tan en paz. Hades le miró, pensando demasiado en las palabras que habría escuchado, “Qué estás enamorada de él desde que tenemos dieciséis”, esas palabras resonaban de una manera muy cruda en su cabeza. Sus ojos le examinaron, habría convivido con ella, peleado, competido, por años, y jamás lo notó, creyente que el único que pasaba por alto, esos pensamientos, era él, pero no fue así, quizá siempre habrían sido demasiados ciegos. Arriba, miraban por la ventana Samara, Miranda, Logan y James, bastante atentos de lo que sucedía, Paula se habría quedado dormida desde hacía un rato, ellos pensaban en lo que habrían hecho, habría sido una idea de Samara, al ver que ninguno de los dos tenía la más mínima atención de hacer acercarse, ella haría operación cupido. —Son demasiado lentos—, cuchicheo Samara—. ¿Cómo es que ninguno hace algo? Parece cómo si temieran en realidad, lo que pudiera pasar después. —Quizá eso es—. Expresó con desganó Miranda, dejando de ver a sus amigos—. Quizá, al no saber que ambos sienten lo mismo, creen que algo malo pasará. —Creo que tiene que ver más con el hecho, de que sale contigo, Miranda—. Acusó James, a lo que la chica no pudo evitar rodar los ojos—. Además, que se hayan leído demasiadas historias de Enemies to lover, no todo en la vida se trata de ello. Por un momento, los celos denotaron en lo que él sentía, pero, de nuevo, no con las mismas palabras con las que hubiera deseado tener, no habría deseado decirlo del modo en el que pareciera que sentía celos contra Taylor, sino, celos contra Hades, que podía obtener a las dos chicas que él había querido. Sus palabras. —Aquí vamos—, Canturreó Miranda con enfado—. ¿A qué juegas James? —Sí, esposos, dejen de pelear, están por besarse—. Susurró Logan mirando por la ventana, pasando de largo los comentarios de James. Los cuatro miraron por la ventana, donde se encontraban Hades y Taylor a centímetros, una sonrisa salió de los labios de Taylor, para cerrar los ojos. —Se besaran—. Susurraron. Y cuando estaba por suceder lo que habrían deseado ver sus amigos por los últimos seis años, Hades soltó una carcajada. —Deberían de meterse en sus propios asuntos, idiotas—. Expresó Taylor separándose de Hades—. ¿Vamos por un trago? —Me parece bien, vamos—. Dijo levantándose Hades, para estirarle la mano a Taylor ayudándole a pelear. —Genial, tenían que hablar tan alto—. Se quejó Samara—. ¡Estuvieron por besarse! En realidad, parecía que ellos estaban demasiado interesados en que una historia de amor comenzara entre ellos, pero parecía imposible, quizá era cierto, habrían idealizado tanto su historia de amor, que no se detenían a notar, que habrían sido una especie de enemigos por años, ¿El amor renacía de un día para otro? —Estuvimos nada, ustedes piensan eso—. Murmuró Taylor con una risa—. ¿Qué no se dan cuenta que ustedes están demasiado loquitos? Pero, a pesar de ello, Taylor se preguntaba si Hades podía llegar a sentir si quiera por un solo segundo lo que por su cabeza pasaba, no lo sabía, no podría saberlo. Quizá era cuestión de tiempo, ¿No? De a poco en poco fueron quedándose dormidos, hasta el punto, en el que los únicos que quedaban despiertos, eran Hades y Taylor. Hades. Es extraño creer que cuando una persona se enamora, las cosas cambian. Aquella duda, ¿Cómo es que cambia todo? Es un simple aleteo de mariposa, el efecto de causa y efecto, ¿Cómo es que podría haber sido que todo cambió de un de repente? No podía entenderlo. Quizá a veces nos enamoramos de las personas sin darnos cuenta, nos enamoramos de personas que no deberíamos, de personas que hace parecer que al final, sería un peligro... Porque estamos tan extasiados de estar cercanos a esa persona, que no podemos imaginar una vida sin ella... Y un día, el miedo, es lo que nos consume, no sabremos que habría sido tener una historia con ella... Pero tampoco, quedará el vacío de haberle perdido... Sin embargo, ¿Cómo puedes ver a diario a la persona que amas justo a los ojos y fingir que no sientes nada? Que no pasa nada, cuando, justo, esta pasando todo. Habría perdido la razón, miraba cómo Taylor ya se encontraba demasiado ebria, riendo, quizá me encontraba del mismo modo, pero sólo me concentraba en aquello que habría escuchado cuando llegué. Le di un trago a mi vaso, para ver como ella soltaba una risa. Y esa maldita risa, ¿Cómo podía estar ahí? Riendo... ¿y verse tan malditamente bien? —¿Por qué me estás mirando de ese modo? —, me preguntó arrastrando las palabras—. Que me mirás muy extraño. —No se de que estás hablando—. Me defendí, a lo que ella se levantó, caminando de manera graciosa hacía mí, tambaleándose—. No te estoy mirando. —Lo haces, me estás mirando de un modo… Cómo si me estuvieras juzgando. Quizá, el modo en el que termina de ser el destino, es una de las cosas más graciosas, nos encontrábamos aquí, yo tan cerca de Taylor, y sólo podía pensar en una cosa. —¿Cómo podría juzgarte Taylor? No seas rídicula—. Le acusé a lo que ella rodó los ojos—. No se de que es lo que estás hablando. —No soy ridícula—, alargó, apenas quedó frente a mí, de rodillas, sonrió—. Si, justo así. —¿Qué dices? Ambos nos encontrábamos sentados en la alfombra de Miranda, hablando desde hacía un rato, creía que en realidad, era algo que me generaba bastante paz. —Que siento que me estas juzgando, me estás mirando justo…—Pauso, para colocar sus manos en cada lado de mi rostro, para acercarse a mí, dejando una distancia tan corta entre nosotros—. Así. Sus ojos me dejaron atontado por un par de segundos, me quedé mirando solo a sus ojos, sin poder pensar con claridad, sólo mirando en su dirección, con las ideas sobrenaturales en mi cuerpo, cómo una alarma. Ella me miró a los ojos también, y una sonrisa salió de sus labios, tranquilamente, con diversión, para después ladear ligeramente su cabeza, mirándome confundida, pero no dijo absolutamente nada. Era gracioso, demasiado extraño… ¿No es así? El cómo las cosas pasaban frente a nosotros. Y quizá pudo haber sido un momento que marcara todo, un antes y un después. Pero algo sucedió. Le tome del rostro, acercándola a mí, ella no dejaba de verme con aquellos preciosos ojos, ¿Sería el alcohol lo que hablaba por mí? ¿Sería que mis pensamientos eran todo? ¿Qué habría sucedido? No lo sabía. —¿Qué pasa Hades? —, pregunto de manera torpe, a lo que sonreí de lado. ¿Y que pasaba? Que sabía que ella se habría enamorado de mí en algún punto, que ella sentía por mí… Pero, quizá… Estaba por besarla… Con mis ojos mirando hacía su dirección, sus labios, y muchos sentimientos y emociones recorriendo mi cuerpo, ¿Qué era lo que sentía por ella? ¿Qué era lo que sentía en realidad…? Estaba por averiguarlo, cuando sucedió algo, que lo cambió absolutamente todo… Hasta que el alcohol hizo todo el efecto del mundo dentro de mi cuerpo, me terminé levantando, para ir hacía al baño a vomitar. Y ahí, para mí, marco la diferencia de lo que pudo haber sido, el antes y el después… Pudo haber marcado la diferencia de todo... Pude haberla besado, pude haber estado besando a Taylor, y aclarar mis ideas, pero, regresábamos al día cero. Cómo cuando teníamos dieciséis.
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