C A P Í T U L O T R E I N T A:
Taylor.
El despertar.
Cuando despiertas, con todo lo anterior hecho un lío, quizá las cosas son un… Poquitín más complicadas de lo que solía ser normalmente, supongo que es aquello que hace que la cabeza te zumbe, que todo se sienta extraño.
Desperté, con resaca, con demasiada resaca y con cien mil dudas en la cabeza, pero podía recordar algo, quizá un mal recuerdo, pero, pesaba.
—Buenos días, preciosa—. Expresó Miranda, cepillándose el cabello—. Sabía que esto pasaría, desde que quisiste competir contra Hades.
Hades. Podía recordar, un poco, y una de esas cosas, es que quería besarle, ¿Por qué quería besarle? Estaba cerca de sus labios y de manera repentina, se alejó, corriendo al baño, justo a vomitar, ¿Le daba asco? Creí, no lo sé.
Que quizá al ser un momento de borrachera, podría aclarar las dudas que se encontraban en mi cabeza, pero, no fue el caso. Él corrió a vomitar.
Así que, resaca física y moral.
Patético.
—No pasa nada—. Alargué tapándome el rostro con la cobija—. No pasa nada…
No es cómo que mi corazón sintiera una especie de vacío y más confusiones llegaran conforme a ello, ¿Por qué iba a besarlo en primer lugar? ¿Qué era lo que pasaba por mi cabeza? No lo entendía, quizá, no lo entendería, nunca.
—¿Sucede algo? —. Se animó a preguntarme, sentí el peso de su cuerpo cuando se sentó en el borde de la cama—. ¿Taylor?
—No. Nada, ¿Siguen aquí los demás?
—Ah, sí. Parece que no eres la única que ha despertado con dolor de cabeza y aún un poco ebria—. Señaló a lo que destapé mi cara—. Aquí están todos, incluido Hades, quien, me dijo…
—Mierda… Teníamos que ir a…
—Justo eso me dijo, cómo el tampoco tenía ánimos de ir a la empresa, dijo que podíamos tomarnos el día, para ya sabes, curarnos por el alcohol—. Mencionó, sus ojos me miraban curiosos—. ¿Paso algo después de que me fui a dormir? Me gana la curiosidad, si te soy honesta.
No recordaba mucho, para decir verdad, tenía muchas cosas completamente confusas dentro de mis pensamientos, y lo único claro era, que me sentía demasiado avergonzada cómo para mirar a Hades. En realidad, esperaba, con demasiada intensidad que él ya se hubiera ido, así no tendría que verle, y con ello, estaría un poco más tranquila.
Pero, no era así.
Nada era cómo esperaba que fuera, supongo que eso daba un poco más de señales a que debía dejar de pensar en lo que decía Katina a diario, que ella dijera que yo estaba enamorada de Hades, y que él de mí, que estaríamos juntos, y todo lo demás, no tenía que dar por hecho, que así sería la realidad.
—No. No que yo recuerde—. Confesé bajamente—. Ya sabes, bebí mucho, y el alcohol confunde la cabeza—. Me animé a mentir.
Quizá, con un poco de suerte, Hades, habría olvidado también la noche anterior, junto con ello que quería besarle—el asco que sintió y que terminó por ir a devolver el estómago—no lo sé. Quizá era también que estaba sobre exagerando todo, y en realidad, esto no era real, ¿No es así?
Quizá, estaba tan confundida con lo que habría sucedido la noche anterior, que ni siquiera estuvimos por besarnos.
—¿Estás segura? Es decir, me dices eso, pero tus mejillas están coloradas—. Señaló con una sonrisa maliciosa mi mejor amiga—. Sabes que no le diré a nadie, guardo tus secretos.
—Lo sé—, le sonreí—. Es sólo, ya sabes, la resaca, quizá me moriré deshidratada.
—Hay suero en la mesa, encargué por la aplicación—, Dijo para levantarse—. Sabía que todos despertarían así.
—¿Y por qué tu no?
—Porque, yo no bebí tanto—. Confesó para apartar la mirada—. Por si alguien quería irse ebrio, o algo parecido, dudo que alguno de nosotros estuviera en condiciones de conducir—. Pauso por unos segundos—. Bueno, de ustedes, yo vivo aquí.
—Punto para ti—. Me levanté, para dejarle un abrazo—. Gracias preciosa.
—Lo sé, soy fabulosa—. Alardeo, para regresar la mirada al espejo.
Comencé a pensar mucho sobre la noche anterior, salí de la habitación de Miranda, bajando las escaleras lentamente, pensando un poco, quizá era un poco más que dulce, pensé en sobre cuando llegaron ellos, al igual que Paula, quien tenía aquellas botellas de alcohol en cada mano y una sonrisa de oreja a oreja, quizá era un poco gracioso pensar, que habríamos ido un poco lento, sobre todo lo demás, sobre todo.
Ellos ya estaban ebrios, a diferencia de Paula, quien, no habría bebido demasiado, quería entenderlos un poco más, a todos, pero todo resultaba demasiado difícil.
Apenas baje, note que Hades se encontraba recostado en el sillón, podía notar cómo sus ojos miraban hacía el techo, en la nada, cómo si estuviera analizando algo, ¿Lo hacía? Entre más cercana era a Hades, entre más tiempo pasaba con él, me daba cuenta que cada vez lo comprendía menos.
Cuando regresé a Nueva York, y comencé a trabajar ahí, con él siendo mi jefe, pensé mucho en irme—quizá lo habría pensado en muchas ocasiones—pero, el odio que le tenía a él, me decía que no podría trabajar en el mismo lugar por mucho tiempo.
Bueno…
En realidad, no era odio, quizá siempre habría sido una especie de enemistad, pero, sabía que sería complicado, y no era que me asustaran ese tipo de cosas, pero no quería pasar mis días preguntándome, si en realidad, el no haría nada para sabotearme.
Ahora, me daba cuenta lo mucho que parecía el intentar esforzarse porque tanto Miranda y yo sobresaliéramos en la agencia, me daba cuenta que el en realidad, fuera de las discusiones, fuera de todo, no era mala persona.
¿Cuándo fue que comenzamos a discutir? ¿Cuándo fue que todo esto comenzó?
Quizá las cosas habrían sido demasiado rápidas, quizá habría prestado muy poca atención a todo lo que habría sucedido en mi entorno, pero, ahora tenía más dudas que nunca.
Es decir, me encontraba, parada, en medio de las escaleras, mirando en dirección de Hades, quizá esperando poder conocerlo, si quiera un poco, pero no podía.
¿Por qué parecía tan difícil poder descifrar a Hades?
—¿Por qué me estas mirando tan fijamente? —, pregunto amargamente, me sobresalte—. ¿Qué me miras?
—Qué genio tienes al despertar—. Expresé, bajando las escaleras por completo—. ¿Tienes resaca?
Noté cómo en su rostro nacía una mueca, parecía estar demasiado inmerso en sus pensamientos, en realidad, me gustaría saber un poco en que era lo que pensaba, ¿Qué hacía que el gran Hades perdiera la cordura de ese modo? Quizá no era algo que pudiera saber de un segundo a otro, ¿No es así?
Supongo que parecía ser, que él estaba más concentrado en saber que hacer, que en decirme algo.
—¿Tú que crees Taylor? —, dijo con molestia—. Hacía años que no bebía de ese modo.
Sonreí de lado. Por alguna razón, quería pelear con él, no del modo en el que comenzara una discusión, pero parecía ser el momento perfecto para burlarme de él, cómo lo habríamos hecho toda la vida, pero… No lo hice.
En realidad, me preguntaba, de una manera impresionante, ¿Por qué no lo hice? Sabía que no se trataba de un tipo de compasión, pero simplemente, no lo hice.
Caminé hacía la mesa, para tomar un suero, no pude evitar mirarlo de nuevo, tomé otro y caminé en su dirección, sentándome a un lado de él.
Pensé que terminaría por huirle, huir de su mirada, o simplemente pasar de largo en cualquier oportunidad en la cual pudiéramos vernos, pero, por alguna razón, eso tampoco sucedió.
—Toma—. Le dije bajamente, para después abrir el mío—. ¿Recuerdas lo que paso ayer? —, dije sin pensar.
¡Diablos! ¿Cómo es que lo habría preguntado? Es decir, era la pregunta más estúpida que pude haber hecho, y era la segunda cosa que habría hecho mal el día de hoy, habría pensado de verdad en huirle, evitarle la mirada, y en no preguntar sobre la noche anterior, pero ambas cosas salieron de mi sin siquiera pensarlo, y eso, en cierta parte, no me gustaba.
Era cómo si cualquier control que pudiera tener mi cuerpo, ahora no lo hiciera, me hacía sobre pensar demasiado al respecto—sobre absolutamente todo—y eso era otra de las cosas que no quería hacer.
—Gracias—, murmuró bajamente, para mirarme a los ojos—. ¿Sobre lo que paso ayer?
—¡Ah! Sí, es que… Estaba hablando con Miranda—. Fingir demencia, habría sido la salida perfecta, pero comencé a titubear, los nervios me ganaron de una manera completamente impresionante—. Sobre lo que sucedió anoche y…
—¿Ajá…?
Error tras error. ¿Cómo una persona podía cometer tantos errores de manera irracional? Me sentí patética, quería golpearme el rostro, ¿Cómo podía estar actuando cómo una adolescente hormonal inmadura? Parecía que estaba tentando a la suerte y al destino para que se burlará de mi de un modo patético.
—Y no recuerdo mucho, es decir, creo que bebí demasiado—. Reí de manera tonta, apartando la mirada, torpemente—. Sí, fue eso…
Quizá, era un poco, que quería tener un toque de valentía, aunque fuera solo un poco, en donde podría preguntarle si el sentía algo por mí, ¿Era asco? Quería preguntarle respecto a ello.
—¿Estás hablando enserio? —, Su tonó cambió por completo, al igual que sus facciones—. ¿Estás hablando enserio Taylor?
Le di una sonrisa de lado, mientras sentía un poco cómo mi corazón se apretujaba ligeramente en mis entrañas, asentí.
Hades.
Me generó demasiada paz escuchar que Taylor no recordaba lo de la noche anterior, porque desde que desperté no podía dejar de pensar en lo que habría sucedido esa noche, de verdad estaba a nada de besar a Taylor, cuando eso sucedió, me sentía demasiado patético, muy patético.
—Es normal, cuando bebemos olvidamos muchas cosas—. Dije más tranquilo, mirando hacia ella, abriendo el suero—. Si suele suceder…
—¿Tu recuerdas algo? —. Preguntó, escondiendo su rostro entre la botella de suero—. Sobre la noche…
—No, no en realidad—. Mentí.
Podía ser la mentirá más grande que podría haber dicho, podía recordar una y otra, y otra vez, sobre el cómo habría sucedido, el cómo cuando estaba a segundos de besarle…
Ella suspiró, y una sonrisa salió de sus labios, para encogerse de hombros ligeramente.
—¿Tienes resaca? —. Le pregunté, a lo que ella asintió—. ¿Quieres ir a desayunar? Miranda y yo cuando salíamos de fiesta, comíamos unos tacos por aquí.
—No te imaginó comiendo tacos, eres demasiado…
—¿Demasiado qué Taylor? —. Pregunté burlón, a lo que ella dejó la botella de suero en la mesa—. Anda, dilo, sorpréndeme.
—Es sólo, que creciste en tu gran casa, con tus riquezas, donde juzgabas de adolescente lo que vendían en la cafetería—. Confesó para levantarse—. Pero, sí, tacos suena super…
Le sonreí, por alguna razón, me hacía sentir un poco más tranquilo el hecho de que pareciera que las cosas no habrían cambiado en absolutamente nada. Quizá fue un modo en el que él destino me decía que no debía de besarle.
Quizá estaba precipitando las cosas, me frustraba demasiado el hecho de que no pudiera entender con claridad que era lo que pasaba por mi cabeza, quería entenderlo un poco más, pero me resultaba un poco… Complicado.
—¿Por qué bebiste tanto? —. Le pregunté.
—Me sentía un poco más tranquila respecto a ello, es decir, quizá es uno de esos momentos que te generan paz, ¿Sabes? —, confesó—. Estar con amigas, bebiendo, hablando, disfrutando.
Pensé en que estábamos secos, habríamos salido a la lluvia, en realidad, si tenía bastantes recuerdos borrosos, pero no lo era cuando habríamos salido a la lluvia, cuando estábamos jugando, como si fuéramos un par de niños pequeños, como si lo demás no importará en lo más mínimo.
¿Importaba?
Quizá comenzaba a darme cuenta, que el estar con Taylor me generaba emociones que no habría tenido antes, y eso se sentía bien, era liberador creer que después de todo, en algún momento, podría sentirse cierta paz, a cosas que no habría tenido antes.
Taylor se colocó sus zapatos y ambos salimos de la casa de Miranda, no sin antes yo agradecerle por su hospitalidad.
Es decir, era curioso que Miranda habría accedido a hacer muchas cosas, entre ellas aceptar que viniéramos a su casa, cuando en realidad, ella no toleraba en lo más mínimo a James, y era entendible.
Salimos, rumbo a aquella taquería que le habría mencionado, y en el coche, no podía parar de preguntarme…
¿Qué era lo que sentía por Taylor?
¿Qué era lo que en realidad sentía por Taylor?
No lo sabía, por mucho que deseará entenderlo, no podía, y eso se sentía… Extraño, ¿Desde cuando me habría comenzado a sentirme así?
Miranda.
Es extraño, por mucho que quisiera a Taylor, me comenzaba a preguntar, si en realidad, junto a ella, yo no significaba nada, es decir, James la habría mirado primero a ella, y después Hades, ¿Qué era lo que yo significaba para él?
—Gracias por dejar que me quedará—. Expresó James, parado en el marco de la puerta de mi casa—. Creí…
—No importa, no dejaría que salieras ebrio—. Encogí mis hombros, para después mirar en dirección de James—. Pero ahora que estás bien…
—Sabes, hacía mucho que no venía aquí—. Mencionó a lo que aparte la mirada—. Han pasado meses y se siente…
Cómo si hubiera sido ayer, todo se sentía demasiado lento, miré hacía James, esta vez no se sentía aquel agujero n***o dentro de mi pecho al mirar en dirección de él, quizá iba avanzando, quizá en algún punto podría ser, que ya no sintiera absolutamente nada por James, y eso me generaba demasiada paz.
—Sí, tiempo—. Asentí, para después suspirar—. Hay abajo sueros y cosas así, por si deseas, así que…
—No me odies, no quiero que me odies—. Dijo acercándose a mí—. En algún punto nosotros fuimos cercanos, sólo quiero que todo regrese a lo que alguna vez fue.
¿Podría ser posible?
No dudaba que mi corazón pudiera haber sido así, mirando hacía James, me daba cuenta que en muchas ocasiones, por alguna vez, me habría enamorado tanto de él, que seguramente ahora, podría estarle tomando del rostro, pidiéndole que se quedará, como lo fue el día que él decidió irse.
—¿Cómo podríamos regresar al día uno? Si ese día, ya no existe—. Mencioné amargamente, para caminar de nuevo hacía el espejo, mirándome atentamente—. Tu cambiaste la historia, mi día uno y el tuyo, son diferentes.
—No puedes condenarme por ello, Miranda. Ha sucedido desde hacía tanto tiempo, que quizá no se cómo podemos recordarlo—. Dijo colocándose detrás de mí, le miré por el reflejo del espejo—. Sólo podríamos regresar….
—No es el hecho de que te gustará Taylor, si te gustará Samara, o fuéramos parte de una lista de las personas con las que quisieras acostarte—. Reproche, a lo que el cerró los ojos por un par de segundos—. Es el hecho, que mientras yo estaba enamorada de ti, tu mirabas a mi mejor amiga. Es el hecho que terminaste conmigo, cuando no fui suficiente para ti.
—Miranda…
—No se trata de ello, no puedo culparte, ni decir, ni preguntarme si soy suficiente o no—. Susurré, para después mirar directamente a él—. Pero tu no puedes culparme por el como me siento, o si ya no quiero estar si quiera un segundo más cerca de ti. No puedo condenarte, pero, tu tampoco a mí.
—¿A qué quieres llegar con ello?
—Qué estoy cansada, ¿Por qué te esmeras en que estemos bien? —. Le reproche—. Dices que me quieres, ¿Por qué si me quieres no me dejas ir? —. Se quedó callado, a lo que una sonrisa amarga lleno mi rostro—. Es porque no quieres que este contigo, pero te gusta sentirte admirado, ¿No?
—¡Joder, Miranda! ¿Es qué no te has dado cuenta? —, Dijo tomándome del rostro—, ¿Qué no te das cuenta de las cosas?
—Me doy cuenta, que no quiero ser un simple juego más, ya no.
—Dame tiempo—, pidió, suavizando su agarré, a lo que aparte la mirada por un par de segundos—. Sólo te pido un poco de tiempo, Miranda.
—¿Tiempo para qué? —, le pregunté un poco molesta, a lo que el encogió sus hombros—. No me pidas tiempo, que tiempo te he dado, en muchas ocasiones, pero eso para ti, jamás fue importante.
Y lo decía enserio, durante toda la relación, le di tiempo, le di todo, pero eso para él nunca fue nada.
Sabía que quería estar con todas las chicas que se encontraban en nuestro entorno, y no podía crucificarlo por ello, pero…
—Sólo quiero que me des tiempo para demostrarte, que en realidad, no soy tan malo como tu lo crees.
Solté una risa sin gracia, para bajar la mirada, ¿Sería lo correcto?
Escuché mi celular vibrar, a lo que ambos miramos en dirección de este, de aquella luz cegadora que salía de dicho dispositivo.
No dije nada, simplemente solté por completo a James, para caminar en dirección de mi celular, tomando este con lentitud, ¿Tiempo? El tiempo no habría curado mi corazón roto, habría sido yo, él tiempo no habría cambiado lo que hicimos, fueron nuestras decisiones.
Así que, simplemente, escuchar la palabra tiempo… ¿Cómo podría ser así de fácil?
Tomé el celular, para ver la pantalla de mi celular, con dicho mensaje, y aquel mensaje, fue el que terminó de llenar el vaso.
“¿En dónde estaba James cuando eso sucedió? ¿No has pensado en el hecho de que quizá te puso los cuernos antes? El quiere una oportunidad para enmendar las cosas, ¿No es así?”
—Miranda, ¿Sucede algo? —, preguntó James, le miré de reojo, pero no le dije nada, solo podía pensar en ello, en el mensaje, regresando a la pantalla—. ¿Miranda?
“Hay un secreto que podría revelarse, ¿Los medios como podrían reaccionar al saber que Miranda Justice se impulso en la carrera del modelaje de la manera en que lo hiciste? Desmerita puntos. Accede a tratar a James, y ese secreto, no saldrá a la luz”.
Miré hacía James, quien me miraba confundido.
Yo habría entrado en la empresa, en la agencia, por un par de contactos, siendo así, que el Sr. Franco terminó por convencerse en darme una oportunidad, nepo baby, le suelen decir a esas personas. Mi tía fue modelo, un poco lejana a mí…
No tenía mis mismos apellidos, pero…
Habrían sido demasiados factores y favores por los cuales me habrían admitido, porque la primera respuesta de agencias, fue un rotundo no. Ya que estás decían que no daba el material suficiente.
—¿Te encuentras bien Miranda?
Taylor.
Podía mirar en dirección de Hades, como reía, mientras me contaba que habría sido que recordaba un poco cómo es que habríamos salido a la lluvia la noche anterior, por ello mi cabello se sentía un poco… Extraño.
—Sí, si no fuera por Miranda, seguro estaría enferma—. Expresé a lo que Hades sonrió de lado—. En realidad, fue una muy buena noche.
Lo habría sido, a excepción de…
Cómo sea, en realidad, creo que habría, muchas más cosas de las que recordaba, es curioso, pero no podía parar de pensar, que quizá habrían sido un poco más extrañas de los que habríamos hecho.
—Oye Taylor, ¿qué harás en navidad? —, me preguntó, fruncí las cejas, mientras bebía de mi agua—. Es decir, esta mucho más cerca.
Mucho más cerca de la primera vez que me pregunto… Eso me tenía demasiado claro, me preguntaba, ¿Por qué habría tanta insistencia en el hecho de querer saber lo que habría por hacer en navidad?
—No lo sé, estar con mis hermanos—. Mentí.
En realidad, mis hermanos iban a pasarlo con sus parejas, iban a salir de la ciudad, yo le habría dicho a ellos que lo pasaría con Miranda, porque no quería ser el mal tercio de ellos dos, además de que no conocía del todo a la pareja de ninguno de los dos.
Era unida con mis hermanos, a pesar de que parecía que no lo era, siempre habría sido demasiado unida con ellos, a excepción de una pequeña ruptura con Drake.
Pero escuché la platica que habrían tenido en la cocina, estaban pensando en cancelarles a sus parejas sobre el como pasar navidad, porque no querían que yo me sintiera incómoda, pensaron en que pasara la navidad con los dos, y sus parejas, pero Drake terminó por dar por hecho, que por más que yo accediera, eso no sucedería.
No conocía a la novia de Drake, ni en fotos, ni en nombre, y comenzaba a preguntarme porque mantenía esos largos silencios, pero, no quería forzarlo a decirme algo, que en realidad, también parecía que no le nacía por completo.
—¿Segura?
—Sí, han planeado lo de navidad por días, es decir, ya conoces a Nelly, le encanta tener todas las cosas planeadas—, escondí mi rostro.
Aunque en realidad, seguro me quedaría en casa mirando Love, rosie, mientras que estaba sola en casa, a mis hermanos les habría dicho que la pasaría con Miranda, y a ella le habría dicho que lo pasaría con mis hermanos.
No quería ser de esas visitas incómodas o de aquello que terminaba por cambiar los planes de los demás.
—¿Por qué siento que me estás mintiendo? —, preguntó, a lo que aparte la mirada—, Hable con Nelly, hablamos más de lo que crees—. Se mofó.
Mis mejillas se colorearon de rojo al darme cuenta que sabía que estaba mintiendo, y de una manera completamente descarada.
—¿Ah sí…?
—Sí, y resulta que le dijiste que lo pasarías con Miranda, ¿No es así? —, preguntó a lo que simplemente aparte la mirada—. ¿No?
—¡Ah! ¡Sí! —, alargué con una sonrisa torcida, a lo que el me miró con curiosidad—, ¡Perdón! Me equivoqué en realidad…
—También hable con Miranda, porque aquello me causo curiosidad, resulta que ella pasará la navidad con su familia—, siguió—, Fuera de la ciudad.
Ahí fue, cuando mi mentirá se fue por la borda, junto con todo lo demás.
Mierda…