Nasa

1439 Words
CAPÍTULO 10 Quizá sería una buena idea decir, que hablar con Miranda me trajo paz, ¡Claro que extrañaba a mi mejor amiga! Y claro… Qué jamás quise dejarla cuando murió Katina, pero tenía miedo. Miranda no supo todo lo que pasamos aquella noche, ella no podría entender la magnitud de todas las cosas que pasaron después de ello. —Qué gané la mejor—, expresó Miranda, estirando su mano en mi dirección, alcé una de mis cejas con una sonrisa burlona—. Perdedora. —Veremos—, Estreché mi mano con la suya. No mentiría que mis ojos aún se encontraban ligeramente rojos por las lágrimas derramadas, cuando mi celular vibro, causalidades. No fue mi celular el único que sonó, pude notar cómo Hades levantaba la mirada, penetrante y desdichada, mordí mi labio inferior, leyendo el mensaje Desconocido: No has hablado con las suficientes personas desde tu regreso, huyes de tu pasado, ¿Cuándo aceptaras que eres parte de todo esto? No preste atención, tenía mejores y más espantosos problemas que ir detrás de una persona loca que quería intimidarme con mensajes, tenía que pensar en la enfermedad de la abuela, pensar un poco más en que debía disfrutar los momentos con ella antes de que el cáncer se la llevará. —¿Planes para hoy Tay? —, Preguntó James, colocándose a un costado de mí, la mueca de Miranda fue evidente—. Estaba pensando… —Bendita novedad, ¿No? —, preguntó con cólera Miranda—. Tu pensando, ¿Ahora vas detrás de mi mejor amiga? —Detrás, no soy un perro ni ella un objeto, guapa—, le dijo tomándole del mentón, agitando este ligeramente—. ¿Celos? —Me voy—, Dije, intentando salir de ahí —Te quedas—, Expresó enojada ella, tomándome del brazo—, ¿Celos de ti? Se que Tay no se fijaría en alguien cómo tú. —Me voy—, Repetí soltándome de su agarré, sin embargo, me tomó ahora James. —Te quedas—, dijo para ver con coraje a Miranda—. Así que tú puedes ir detrás de Hades, pero, ¿Yo no puedo hablar con nadie? No seas ridícula Miranda. —Me voy. —¡Te quedas! —, Dijeron al unísono. —No sean payasos, no me quedó, ¿Qué les pasa? Locos—, Enfaticé, saliendo de la oficina, con una mueca marcada. Segundos después la presencia de alguien a mí lado me asusto, era Hades. —Ven, necesito que hagan unas pruebas contigo—. Dijo, no le respondí, simplemente caminé a su lado—. Así que… Te has metido en la boca del lobo, eso si es una pena. —Siempre es una pena—, Espeté con cansancio, para encogerme de hombros—. Sabía que pasaría, por eso te dije que no accedería a salir con James. —Pero lo hiciste, ha estado muy apegado a ti estos días—, Señaló mientras ambos nos adentramos a una de las oficinas—. ¿Creíste que Miranda no lo notaría? —Uno. Tu sales con ella, ¿Qué no? ¿Por qué ahora vendrían los celos? —, Espeté quedando frente al espejo—. Es algo completamente tonto. —Así que, ¿A ti también te dan celos? —, Expresó colocándose detrás de mí a lo que rodé los ojos—. Sabías que sólo necesitas tres vasos de vodka para que Miranda vaya por ahí soltando verdades. —Ajá, ¿Y? —, Pregunté a lo que él me giró—. ¿Eso en que me concierne? —Sabía que soy increíble, pero sigo manteniendo lo mismo que te dije alguna vez, no me interesas Taylor—, Me dijo con tono burlón, le miré desentendida—. Así que… —Ni tu a mí—, Le sonreí. Para acomodarme el cabello—. ¿Quieres que te lo deje más claro? —Inténtalo—, Me dijo a lo que le sonreí vagamente, para regresar la mirada al espejo. —Estábamos juntos en ese círculo, porque Miranda y Katina se enamoraron de chicos de tu circulo—, Le dije, para mirar los papeles pegados junto al espejo—, No podría ir cerca de ti, aunque me pagaran, porque nunca me agradaste, siempre fuiste un hijo de puta… Y lo seguiré pensando al día de hoy. —Eres una—, Me jalo del brazo, pero me solté, con la misma sonrisa en los labios. —Estoy agradecida, de que el Sr. Cameron me firmase, aunque francamente, creo que fue para joderte, ¿No es así? —, Alcé el mentón, desafiante—. Pero me interesa muy poco, estoy aquí ya y ni tú, ni los estúpidos mensajes que recibo a diario, van a joder mi sueño, más eso no significa que seas nada para mí. Eres mi jefe, mi maldito jefe, y no tengo nada más que decir al respecto. Estaba por salir, cuando me tomo de los brazos, estrellándome en el espejo, con un poco de brusquedad, sus manos me colocaron los brazos por encima de mi cabeza y una sonrisa completamente burlona llego a sus ojos, inestable, me sentía inestable en más de cuatro modos posibles, pero no tenía absolutamente nada que decir. —Ahora yo quiero ser claro contigo, flaca. No importa a donde vayas, se que irás pensando en mí, ¿Crees que acaso no sé lo que hiciste cuando no estuviste aquí? —, Logró tocarme los…. Me molesté—. Se que vas esperanzada a un amor bonito, eso no existe fuera de los libros. —Exacto, cabron—, Le dije soltándome, a lo que el me miró con burla—. No existe fuera de los libros, ni el amor bonito, ni lo estúpido de enemies y una mierda, así que supéralo, no quiero saber más de lo necesario de ti. —No me tientes, flaca. Que encontraré un modo de joderte, día con día. **** —¡te juro que es un imbécil! —. Me quejé con Nelly, mirando la taza—, ¿Encontrar un modo de joderme? ¡Además! ¡¿Por qué tiene que decirme flaca!? —Porque estás flaca—, dijo con obviedad Nelly sentándose frente a mí—, No deberías de tomarle importancia, supéralo —Es que… —¿Alguien podría atenderme? —, una voz de una señora llamo mi atención, Nelly me hizo una señal de que me quedará quieta y se levanto—, ¿Qué puedo ofrecerle? Le di un trago a mi café, claro que sabía que Hades tenía todas a favor de joderme, pero ¡Vamos! ¿Iría enserio? Ya no teníamos cinco años y esto no era la secundaria, era mi carrera, mi destino. —Tay. Te buscan—, Apenas dijo eso miré hacía la entrada, notando a Hades, chasqueé la lengua. —No estoy—, espeté en tono bajo, dejando caer mi cabeza en la mesa de manera melodramática. —Eso sería una buena idea, si el hombre no tuviera ojos—, espetó burlona la señora a lo que le miré mal. —Necesitó hablar contigo Taylor—. Señaló con desagrado mirando con desdén la cafetería, podría añadir asco, hijo de pu….—, Flaca, por favor. —¿Por qué flaca? —, Me quejé con una mueca, levantándome—, Me llamo Taylor. —Y se que te llamas Taylor—, Respondió borde, esperándome en la puerta del café, le miré con una mueca marcada—. Te jodo, o juegas a mi favor, no tienes más opciones. —Que si crezco en esa empresa, será por mis méritos, no porque quieres algo a cambio—, le respondí borde, a lo que rodo los ojos—. No soy de esas. —Necesito saber que modelos serán las que vayan conmigo, a los desfiles, a la semana de la moda en Milán. —Sí, ¿Y que piensas que con hacer algo a tu favor merezco ir? —Hay una agencia, que si pasas ahí, serás bienvenida en cada cosa que hagas, si ellos te dan señal verde… —La agencia Morgan—, respondí alzando una de mis cejas—. En los ángeles, ¿No? —Ajá… —Ahí fueron días de mis estudios y poca de la experiencia que tengo, ahora la dirige una de las sobrinas Morgan. —Si… Me acompañaras, pero necesito que hagas algo por mí. —¿Qué?
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD