Ray La miré dormir toda la noche, tuvo un sueño tranquilo a pesar de todo lo vivido en los últimos días, su respiración y corazón marchaban acompasados. Durante la noche, pensé en las veces que Nicolás me hablaba de su futura hija adoptiva, Abril y, aunque me llamó la atención que la supuesta reencarnación de Marina se llamara Abril Villavicencio, no las relacioné, mal que mal, yo fui, no solo a su funeral, sino que acompañé a mis amigos de tantos años, a la morgue a reconocer el cuerpo. Yo vi a esa Abril que llevaron allí: estaba tranquila y feliz, ya no quería estar en el mundo de los vivos, se sentía sola y desamparada, solo quería ser amada y sentía que nadie lo hacía. Y me pareció extraño, por decir lo menos, sabiendo que Viviana y Nicolás le daban todo el amor a esa niña, ademá

