Él me sostuvo sonriente —Definitivamente si estás enamorada de mí.
Reí con sarcasmo — ¡No es cierto! — le dije. Pegó su frente a la mía y después me besó.
Bastaron dos segundos para que yo me encendiera ¿cómo demonios él podía tener este efecto en mí?
Después se separó de mí y se dio la vuelta para irse —No más de esto hasta que confieses Summer.
— ¿Qué fue todo esto? — dije en voz alta tirándome en la cama.
Rose entró a mi habitación un rato después —No comiste nada Summer, Amy va a pensar que no te gustó su comida— dijo regañándome.
—No, no, ya me la como. Tuve que salir de emergencia.
Asintió —Lo sé, te vi salir con el señor ¿Todo bien con él?
Sonreí —Nos vamos a casar.
Rose puso los ojos como platos por el asombro y segundos después sonrió.
—Me alegro mucho Summer, ya hace falta una mujer en esta casa. Creo que nos harás más bien del que nos has hecho este tiempo.
—Gracias Rose— dije abrazándola.
—¿Y el anillo? — preguntó mirando mi dedo
Era cierto, yo no tenía un anillo, así que eso me hizo sentir extraña.
Me encogí de hombros para restarle importancia —Me lo pidió anoche recién, supongo que me lo dará después.
—Aunque esto me sorprende, debí habérmelo imaginado, los he visto mirarse, hay que ser tonto para no darse cuenta de todo— dijo sonriente.
Suspiré — ¿Tanto se me nota?
—A los dos.
— ¿Crees que a él también?
Negó y yo me decepcioné un poco. Pero ella sonrió —No nada más se les nota, es demasiado evidente.
Sonreí emocionada y ella cambió su cara a preocupada.
—No quiero ni imaginar cómo se pondrá Hater cuando se entere.
—Carajo— dije tirándome en la cama otra vez. Me había olvidado por completo de ella —Cuando se entere estaré muerta— dije aterrada. Había sido testigo de todo lo que podía hacer esa pequeña psicópata y sí, le tenía un poco de miedo, tenía que admitirlo.
Cuando Rose se fue, me quedé perdida en la nada otra vez, imaginándome las millones de escenas en las que ella podría hacerme daño. Creo que era momento de que le contara a Nicholas la razón de mis golpes. Pero saqué ese pensamiento de mi cabeza porque no quería romper eso que tenían ellos dos, esa niña ya estaba muy sola como para que algo más le pasara.
Esa noche, como si leyera mis pensamientos, Nicholas llegó con un anillo y me propuso matrimonio formalmente delante de todos. Vi a Rose y Amy sonreír emocionadas. Había llegado a pensar que, tal vez, ellas pensarían que intentaba aprovecharme, pero eso no pasó, ellas me felicitaron contentas. Podía notar su sinceridad. Así que respiré aliviada.
Hater me miraba desde un rincón sin expresión alguna. ¡Dios! era mi muerte, definitivamente lo era. La vi irse corriendo, no se quedó ni porque su padre estaba.
— ¿Han visto a Hater? — preguntó Nicholas después de un rato.
—La vi irse a su habitación— respondió Rose.
Puso cara de preocupado y se disculpó conmigo para ir con ella.
Solo asentí y me quedé con Rose y Amy hablando de cualquier cosa, aunque mi mente estaba pensando en lo que le diría Nicholas a Hater. En realidad, ni siquiera sabía qué pensar de ello porque ¿qué sabía yo de Nicholas? Tenía que ser sincera y admitir que no sabía absolutamente nada de él y que me confundía un noventa por ciento de las veces.
Se hizo tarde y Nicholas no bajó hasta pasadas dos horas, me había quedado sola en el enorme salón una hora después, cuando todos se fueron acostar.
Nicholas se acercó al sofá y se sentó a mi lado —Perdóname Summer, Hater quería que me quedara hasta que se durmiera.
—No te preocupes— dije restándole importancia — ¿Ella está bien?
Se encogió de hombros y suspiró —No lo sé la verdad, no me dijo mucho ¿puedes intentar hablar con ella mañana después del colegio? Ama los parques de diversiones, estuve pensando que tú y ella merecen tiempo lejos de esta casa.
Intenté no parecer aterrada, juro que lo intenté, pero él me miró con el ceño fruncido.
— ¿Por qué siento que hay algo que no me estás diciendo?
— ¿A qué te refieres? — pregunté tratando de hacerme la desentendida —En cuanto a lo otro, me encantaría ir con ella a un parque de diversiones.
Negó y tomó mi mano depositando un beso en ella —Son tonterías mías seguro. Gracias por hacer esto por ella.
Esa misma noche, Nicholas me entregó un contrato, el cual firmé sin mirar.
—Por favor, léelo— dijo negando sonriente, cuando ya lo había firmado. Insistió tanto, que lo tomé y lo leí por encima. Una cláusula en específico llamó mi atención:
“El matrimonio, no podrá romperse hasta pasados los diez años, desde el día de la unión civil”
Sonreí a modo de burla porque ¿quién demonios iba a querer divorciarse? Estaba segura de que yo no. Me tomé un par de minutos más haciendo como si lo leía, cuando en realidad, estaba perdida en mis pensamientos, imaginando mi futuro con Nicholas ¡j***r! iba a ser la señora Magnus.
—Ya lo firmé y estoy de acuerdo— dije devolviéndole el contrato.
Negó sonriente —Qué voy a hacer contigo Summer.
Me encogí de hombros —Y lo que falta, no me pienso divorciar nunca.
Rodeó el escritorio y devoró mi boca —Creo que tú y yo estamos haciendo todo al revés.
—No me molesta en lo absoluto— dije volviéndolo a besar.
Cortó el beso y pegó su frente a la mía —Algo tuve que hacer en esta vida para merecerte.
Que dijera eso, me había encantado, el me veía de una manera que ni yo me podía ver y no lo sé, eso me había encantado.
La ida al parque de diversiones fue un desastre total. Literalmente, tuve que obligarla a bajarse del auto y lo hizo solamente, porque quería subir a los juegos, pero ninguno era apto para su edad y su tamaño, así que se enojó aún más y quien pagó los platos rotos fui yo. Volví a casa con palomitas y gaseosa hasta en las orejas, con raspones por una caída, gracias a un empujón que me había dado Hater y estaba cansadísima. Al parecer a ella, todas las maldades que me había hecho la habían agotado porque se quedó dormida apenas llegamos. Así que me pude encerrar en mi habitación a terminar de morir.
Sentí a alguien metiéndose en mi casa y me desperté un poco confundida. Era Nicholas.
—Shhhh sigue durmiendo, es solo que no te vi hoy y quería abrazarte un rato.
Sonreí apenas con los ojos medio abiertos y me acurruqué en su pecho. El olor de su perfume invadió mis fosas nasales, el olía delicioso todo el tiempo.
La mañana siguiente, Nicholas me llevó a conocer a los abuelos maternos de Hater, según entendí, eso habían pedido. Estaba un poco nerviosa de que no les agradara ni un poquito y se lo hice saber a Nicholas.
—Te adorarán, estoy segurísimo de ello.
— ¿Lo crees?
—Si— dijo besando mi frente.
Cuando entramos a la casa, lo hicimos tomados de la mano, la mujer quien supuse era la abuela de Hater, me miró con recelo y frunció el ceño apenas vio nuestras manos tomadas.
Definitivamente entrar tomados de la mano, había sido una terrible idea. Presentía que ella me odiaría y me trataría mal, pero sucedió todo lo contrario, Ava Collins y Andrew Collins, se portaron maravilloso conmigo, ambos fueron muy lindos.
—Sabía que escogerías a una buena mujer Nicholas— dijo Ava dirigiéndose a Nicholas sonriente.
Así que sí, estaba aprobada por los dos.
—Espero que le den muchos hermanitos a mi nieta, no cometan el mismo error que nosotros y, además, esa niña está muy sola— Apenas dijo eso, Nicholas se tensó y apretó mi mano.
Juro que yo no solía preguntar nada de la vida privada de nadie porque no me gustaba meterme en la vida de los demás, pero había un millón de preguntas que quería hacerle a Nicholas sobre ella, sobre su muerte, no lo sé, me sentí curiosa. Así que apenas subimos al auto le pregunté cómo había muerto.
—Mia Collins era su nombre. Murió en el parto, te lo dije.
Negué —No me lo dijiste, solo mencionaste algo y eso fue todo.
Suspiró —Hater no lo sabe y no quiero que lo sepa nunca. Le dije que ella murió un par de días después. No quiero que ella se culpe.
Me dio un poco de pena eso, así que solo asentí y me quedé en silencio el resto del camino.
Cuando estábamos llegando a invierno, el volvió hablar — ¿Algo más que quieras preguntar antes que lleguemos a casa?
— ¿Cómo estas con todo eso que pasó? Me refiero ahora y todo este tiempo.
—No quiero hablar de eso Summer.
—Lo siento— dije muy bajo.
Los días siguientes pasaron volando, fueron días muy raros. Después de ese día en el auto, Nicholas estuvo extraño y Hater no me dirigía la palabra, ni siquiera me quería ver, así que cuando yo la iba a levantar, ella ya estaba en la cocina desayunando, así estuvo evitándome. Con todo lo de la boda, Nicholas y yo nos vimos poco, menos la noche anterior a nuestra cena de ensayo, fue a buscarme a mi habitación y dimos un paseo tomados de la mano. Fue algo muy íntimo. Al día siguiente, se despidió de mí con un beso en los labios, delante de todos.
—Tengo que cerrar unos negocios y vuelvo una hora antes de la cena. No te preocupes, estaré aquí— dijo despidiéndose. Pero eso no pasó, se acercaba la hora y él no llegaba. Me estaba muriendo de los nervios.
Llegó faltando 30 jodidos minutos y llegó un poco tomado, esa noche fue nuestra primera discusión, o bueno la primera vez que le grité enojada mientras el asentía y me pedía perdón.
Se dio una ducha rápida y salió radiante con su traje, creo que verlo así, había quitado todo mi enojo. Estaba guapísimo.
—Aún estamos a tiempo— dijo tomando mi mano — ¿Dónde está Hater? — preguntó antes de subir al auto.
—Se fue antes con Rose y Amy
—Hablé con ella esta mañana, se supone que tenía que llegar contigo.
Suspiré frustrada —creo que esto no le ha sentado bien, ni siquiera quiere verme
—Lo sé, hablé con ella, pero no funcionó. Dale tiempo.
Apenas entramos al restaurante, todas las miradas de los invitados se posaron en nosotros, me sentí muy incómoda y tonta — ¿qué estás esperando Summer? eres la novia, obvio que serás el centro de atención— me repetí un millón de veces.
Nicholas me presentó a un posible nuevo socio, pero no lo sé, este hombre tenía algo que no me agradaba. Ni siquiera su sonrisa me gustó y yo que era fan de ellas, me dio un poco de miedo, debo confesar. Su nombre era Damián Taylor.
—Perdón por robártelo hoy y hacer que llegara tarde y un poco ebrio.
—Vaya, con que había estado con el— Pensé y sonreí restándole importancia —No te preocupes, lo importante es que llegó.
Alguien llamó a Nicholas y yo me quedé con Damián. Para ser sincera, esperaba que alguien más se uniera a nosotros, porque él tenía algo que me hacía repelerlo. Era extraño porque yo no era así. Pero es que no se, él también me veía de una manera que no me gustaba. Por fortuna, Amy pasó a decirme algo y tomé de excusa probar algo de un plato. Pensé que me libraría de él, pero eso no pasó, en cambio nos siguió ¡Carajo! Estuvimos unos quince minutos ahí y cuando ya no pude buscar una excusa más, salimos de la cocina. El primero en mirarnos fue Nicholas. Estaba serio. Emprendí camino hacía donde él estaba y Damián no me siguió. Apenas llegué al lado de Nicholas, le di un beso en los labios.
— ¿Dónde estabas? — preguntó en mi oreja.
—En la cocina viendo unas cosas con Amy.
Asintió y no dijo nada más, pero estuvo serio el resto de la noche. Lo perdí de vista unas horas después, mientras yo hablaba con los abuelos de Hater. Cuando lo volví a ver, estaba furioso. No entendía qué demonios le pasaba.