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Blurb

Sergio y Morena

Sergio es un medico que esta en una relacion toxica de hace mas de cinco años, en secreto esta enamorado de la cajera del supermercado el cual va todos los dias a comprar cualquier cosa pasando por su caja para verla ya que ellas es menor que él y no se anima a acercarse.

Morena es una cajera del supermercado donde su hermano es gerente y estudia medicina por obligacion de su padre que es el director del hospital donde hace las pasantias, ella esta enamorada del hombre que todos los dias pasa por su caja y no le dirige ni una palabras mas que "Efectivo"..

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Capítulo 1
Morena. Por Dios santo que estoy nerviosa, pero es el punto de nerviosismo en que llegas a temblar, lo veo pasar como todos los días a está hora, no tengo idea de que hace de su vida, si esta casado, si trabaja, si estudia, o cómo se llama; solo sé que viene a comprar todos los días sin faltar a las doce del mediodía, es una tortura para mi porque no tengo ni una pizca de agallas como para preguntar como se llama, simplemente me quedo como tonta temblando y mirándolo para después intercambiar dos o tres palabras y ya, nada más. Paso las cosas del cliente por la caja con mis manos temblando, no miro hacia la fila porque si ya formó y lo veo no voy a poder seguir pasando nada. —¿Le ayudo señora?. —le digo a la anciana que esta con sus tres cosas que no puede guardar en su bolso. —Por favor joven. —me paro y le ayudo a meter todo al carro—. Estas manos viejas ya son inútiles. —No pasa nada yo la ayudo cada vez que venga. —Gracias querida. —Listo. —le ajusto el cierre y la miro sonriendo—. Quedó todo bien acomodadito. —Muchas gracias, muy amable. —No hay problema. —vuelvo a mi silla así sigo cobrando—. Que tenga lindo día. —Igualmente. —me siento y ahí está, parado con sus ojos turquesa que pone a mi corazón a latir a mil por minuto. —¿Efectivo o tarjeta?. —siempre la misma pregunta. —Efectivo. —y siempre la misma respuesta, paso sus tres cosas y con una sonrisa le digo el precio mirándolo lo más que puedo para al menos disfrutar de la vista—. Acá esta. —Bien. —le doy el vuelto y nuestros dedos se rozan pero saca la mano enseguida—. Que tengas lindo día. —Gracias. —intento de no mirarlo cuando se va y sigo atendiendo. —¿Efectivo o tarjeta?. Todos los días es lo mismo, las mismas preguntas, las mismas respuestas y las mismas miradas, con sus ojos me dice que soy simplemente la cajera del supermercado en donde compra su comida nada más, y eso me duele, duele de verdad porque me siento tan inferior que llega a doler y en las noches lloro recodando que estoy enamora de un hombre que solo me ha dicho las mismas tres palabras por un año entero sin indicios de nada más, porque llevo meses viéndolo venir y siempre por mi caja en donde es la más rápida por llevar pocos artículos y siempre lleva cosas del día, como sal, caldos, debes en cuando una bebida, pan, queso, o calculo yo que lo que le falta en su casa, o tal vez lo que su mujer le va solicitando para no venir ella por las cosas, ¡Ay Dios!, eso me hace sentir aún más mal, imaginarme que su mujer con los hijos lo esperan en la casa me enferma, porque esos hombres están en dos estados, uno, casado con hijos, dos, soltero por mujeriego donde saben enteramente que son atractivos. Cuando al fin termina mi horario de trabajo me voy al baño a cambiarme de ropa y a buscar mi mochila al casillero porque debo ir al colegio. —Ese bombón no falta un día. —No. —miro a mi amiga Lucia negando donde también le parece atractivo—. No falta nunca en venir y llevarse algo. —Siempre pasa por tu caja. —es una tortura que pase por mi caja a diario sólo que no se lo he dicho—. Que suerte que tienes porque puedes verlo de cerca. —Suerte de que sea la caja rápida, eso es todo. —Pero igualmente tienes suerte, en la mía son todos viejos y embarazadas. —¿Y por ahí quien te dice un viejo se enamoré y te proponga irte con él y te mantenga?. —Desearía que eso pasara pero que ese bombón de dos metros me lo proponga. —A mi también. —digo en susurro, ya que sé que si nos pone a las dos juntas ella va a ganar donde es delgada y hermosa—. Me voy a la facu... Nos vemos en la casa. —Dale. —vivimos juntas en un departamento de alumnos, ella estudia economía y ciencias sociales y yo medicina, salgo del súpermercado y me esta esperando Luka. —Hola amor. —Hola mi vida. —nos damos un beso en la mejilla y salimos de la mano como si fuéramos pareja aunque de lejos se nota que no somos pareja—. ¿Cómo te fue en la nueva guía?. —Ahí... Me vas a tener que explicar loca. —suspiro donde si se le dificulta es que esta súper difícil—. No entiendo mucho. —Si, no hay problema, pero primero déjame revisar todo y hacer las cosas a ver si las entiendo bien y ahí te explico. —Con tal de que me lo expliques no importa que te tardes. Luka es de esos hombres que los ves a una cuadra y ya sabes que es gay, es súper afeminado, su piel impecable, no digo que los heterosexuales no puedan tener una buena piel sino que él se hace tratamientos faciales y la ropa es súper ajustada, hasta a veces aparece con las uñas decoradas; lo conocí en mi primer año de facultad y ya llevamos tres lindos años de amistad incondicional, lo chistoso es que cuando lo conocí se hizo el galán conmigo como que me tiraba los perros, pero mi respuesta fue, "eres gay", nada mas, él abrió gigantes los ojos y se fue, luego lo vi y lo abracé diciéndole que contaba con todo mi apoyo y así es, le ayudé a que le diga a los padres y ellos solo dijeron que estaban esperando a que él lo confirmará, que ya lo sabían de hace años pero querían la confianza de contarlo, eso me hizo revolver todo ya que si hubieran sido mis papás hubiera sido todo diferente, mi mamá hubiera llorado diciendo que hizo mal para tener un hijo desviado y mi papá que ya no tiene hijo, eso fue lo que escuché cuando mi hermana les dijo que era lesbiana, para ellos ella no existe solo por tener gustos sexuales diferentes a nosotros. En la facu nos encontramos con otros chicos con los cuales formamos un grupo de estudio muy lindo en donde nos apoyamos entre todos y terminamos juntos todo lo que nos queda, en dos semanas comienzan las practicas en la guardia del hospital, estoy nerviosa aunque ya hemos tenido muchos ensayos y muestras pero es diferente a estar con la persona afectada cara a cara, ya fui a practicas el año pasado pero solo fueron cosas fáciles y prácticamente curaciones, ahora es más complejo todo. —More... Mira esta cuenta, ¿Qué dices?. —Que no entiendo porque miercales tienen que haber cuentas de este tipo. —odio las matemáticas pero aunque no me lo crea se me dan muy bien, yo creo que es donde sé que debo sacarlas o no apruebo, entonces le meto todo lo que puedo—. Acá... Es negativo y esta raíz no se puede pasar. —Mierda. —la corrige de inmediato así no se le olvida como se hace—. Listo... Ahora si. —Lu... ¿Vamos por una pizza? Me dio hambre y ya no quiero estar más acá. —Dale. —nos despedimos de todos sin decir a donde vamos y salimos—. ¿Vamos al que esta cerca de tu casa?. —Sipi... Son ricas ahí. —Llenas de grasa. —dice haciendo cara de asco aunque se come todo, no sé que se queja. —Mas rica todavía. —me da un golpe con su cadera y más me río—. Me gusta la de atún que venden ahí... Y tal vez unas empanaditas ¿Qué dices?. —Pero de carne no de atún... Me tienes re podrido con tu atún. —¿Sabias que mi mamá no nos dejaba comer atún? "La casa apesta con esa porquería". —imito su voz cuando le pedía por favor que quería comer atún o cualquier pescado—. Pero cuando lo probé... Aaaaaggggg fue la gloria amigo. —Si, lo que digas. —¿No me vas a decir que no pasa eso cuando a un nene no lo dejan comer golosinas?. —muevo las manos como una loca—. Ósea... Se vuelven locos y si les gusta quieren más y no quieren nada de comida sólo golosinas. —¿Eso les pasó con tus hermanos?. —Exacto. —miro mi mano así voy enumerando las cosas—. Yo el atún, Mai con la manteca, Migue con la sal y Marcos con el queso común... Años comimos queso descremado y es una cagada... Waaagggg que recuerdo el sabor y me da asco. —Lo probé una vez y tienes razón... Nos va a seguir toda la vida ese sabor inmundo. —nos atacamos de risa por su dramatismo. ***** Sergio. —¿La viste?. —Si. —¿Y?. —aprieto la lapicera con fuerza. —Esta cada día mas linda. —¿Por qué no le hablas?. —me acomodo el guardapolvo sacudiéndolo que parece lo voy a rasgas, y voy a la guardia. —Es una nena Rodrigo. —Nena bien desarrollada. —lo miro parando la caminata y riendo alza las manos—. Vamos Ser... Que le entrarías a esa nena como loco. —Carajo. —vuelvo a caminar así empiezo el trabajo—. Tengo treinta años ¿y ella? A los sumo veinte. —Pero encárala... Sácate las ganas y listo. —Si claro. —le doy un golpe a la pared sin dejar de caminar—. Justo estaba pensando en eso estúpido. —Bueno... Ya que estas tan así, en la noche vamos a ir todos a bailar, estaría para que vengas y te agarres a alguna, hacen días que estas amargado y necesitas sacar eso ¿O me equivoco?. —Lo voy a pensar. Mierda que ya me siento un enfermo psicópata, hace casi un año estoy trabajando acá, necesito tener en mi currículum que trabajé en área publica para poder ir al hospital del ejercito con buenas referencias y así poder estar cerca de mi familia, y cerca de un año fue cuando fui por primera vez al súper que esta cerca del hospital por pura casualidad y ahí la vi, su cuerpo redondeado ayudando a guardar las cosas, atendiendo siempre con una sonrisa y totalmente amable, con sus labios voluptuosos ideales para besar, pero ese mismo día me di cuenta que estaba fantaseando con solo una nena que la veía por primera vez y menos de diez minutos, estaba de novio y no voy a negar que cuando vi a mi cajera no pude hacer nada para sacarla de mi cabeza haciendo que las cosas con Nanci no funcionen mas, después de eso duramos menos de un mes, pero aún así debes en cuando nos vemos ya que en el sexo nos llevamos bien, ella sabe lo que me gusta y como me gusta, pero no hay nada mas, se viste y se va sin que me pregunte nada de porque solo le pido sexo y nada mas. —Bien. —lo miro por el espejo que me habla—. Olvídala por esta noche... Solo esta noche no la pienses Sergio. —Ya estoy. —Rodrigo se acomoda el pelo sin parar, creo que tiene una obsesión con el pelo porque se lo vive arrenglando—. Vamos. —Si. —llegamos al boliche y es un mundo de gente, me siento un pelín fuera de lugar al ver muchos adolescentes—. Voy por algo para tomar. —Dale. —me quedo en la barra mirando a la nada ya que todas se me hace que son la cajera hasta que se acerca un morocha muy linda. —Hola. —la miro con una sonrisa—. ¿Estas solo?. —Ahora no. —muerde sus labios sonriendo. —¿Vamos a bailar?. —¿Por qué no?. —de la mano me lleva hacia la pista y ahí comenzamos a movernos. —Esta bien buena. —me grita Rodri en el oído—. Invíta a tu casa. —Si. —la miro y ni empedo la llevo a mi casa, soy boludo pero no tanto—. ¿Te gustaría ir a otro lado?. —Ya sé donde. Vamos al motel que hay en la esquina y si que necesitaba ponerla, es un infierno de mujer, me dejó moverla a mi antojo y sin quejas, lo mejor es que ni siquiera la tuve que encarar o dar muchas vueltas para venir, ella fue la que todo lo propuso, y me gusta eso porque por ser hombre no quiere decir que debo ser siempre yo el que vaya al frente porque a veces también me da vergüenza como cualquier persona normal. ................ Pasa una semana de ese encuentro y ya la abstinencia me esta pasando factura, voy a tener que escribirle a Nanci para que en la noche vaya a mi casa, me encuentro en una etapa de mucho deseo s****l y no tengo novia, solo a Nanci que quiero llamarla cada vez menos o esto después no vamos a saber como frenarlo. Llego al trabajo sin ganas de nada, no me acosté tarde pero con la ronda de buena cogida quedé echo pelota, hasta creo que me contracture porque me mata el dolor de cuello que tengo. Mi jefe me manda a llamar y voy pensando en que mierda quiere ahora, seguro algo en donde me va a joder la vida y no voy a poder negarme donde necesito sus referencias para irme. —Sergio. —me apunta la silla frente a él—. ¿Cómo estas?. —¿Bien y usted?. —me siento mirándolo a los ojos. —Te llamo porque eres el mejor medico con el que contamos en este hospital y no creas que te adulo por estar frente a mi. —dejo que siga sin interrumpir—. Y queremos que entrenes a los ingresantes, el lunes vienen y necesito que los guíes ¿podrás entrenarlos? Un buen maestro crea mejores sucesores. —¿Cuántos son?. —ya hice este trabajo y me gusta. —Van a ser cerca de quince. —Quiero a Rodrigo, Mónica y Clara... Va a ser a mi manera y forma, no quiero opiniones ni sugerencias de nadie y eso lo incluye a usted también. —Me parece perfecto. ¿Solo con esos tres vas a estar bien?. —Perfecto... Son con los que trabajo de maravilla. —Bien... Son todos tuyos, el lunes vienen a primera hora. —Bien, nos vemos. —salgo de ahí y los voy a buscar a los que solicité llevándolos a mi oficina—. La cosa es así... Ustedes son con los que mejor trabajo y los quiero convocar para que me ayuden con los estudiantes que vienen en una semana. —las chicas alzan las cejas sorprendidas—. Ustedes chicas son las mejores enfermeras con las que me he topado y ya se los he dicho muchas veces. —Si. —las dos se sonrojan. —¿Aceptan hacer esto conmigo?. —Por supuesto. —dicen los tres. —A nosotras como enfermeras nos posiciona en un mejor puesto dentro del hospital. —Es verdad, me apunto totalmente. —Bien, hay que armar un programa y actividades para no matarlos de una ya que es un año avanzado, quiero que estén seguros a la hora de atender a alguien. ¿Propuestas?. Pasamos gran parte de la hora armando un buen programa para ellos y que estén seguros, me considero una persona calmada y que acepta errores, muchas veces vienen muy nerviosos creyendo que tienen que saber todo cuando no es así, aunque me digo que los demás médicos generan eso y no entiendo el porque, se les sube el ego tan alto que se creen que son seres intocables y que nacieron sabiendo cosa que no es así, llevo siendo medico casi seis años y aún sigo estudiando y voy a seguir estudiando por el resto de mi carrera, es algo que no termina nunca como las enfermedades nuevas o nuevos síntomas. .................... Necesito hacer un puto pedido no esta mierda de ir comprando todo por separado, pero es la única forma de verla y escuchar su voz, le voy a pedir a Nanci que me haga las compras cuando pueda, no le va a agradar nada aunque lo va a terminar haciendo porque sabe que trabajo muchas horas y le digo que no puedo por falta de tiempo. Desde lejos la miro, me hago como que estoy mirando unos libros pero a ella le doy toda mi atención, que mujer mas hermosa, a veces me digo que es producto de mi imaginación porque es como la mujer ideal para mi, la que siempre imaginé, cuando siento que la gente se da cuenta que estoy hace mas de media hora con el mismo libro abierto en el mismo lugar y sin moverme voy a su caja a pasar lo que vine a comprar, tengo que mirar el carro para saber que es lo que llevo, llega mi turno y logro verla más de cerca. —Buenos días. —sonríe y siento mis pelotas en la garganta por ese simple acto—. ¿Efectivo o tarjeta?. —siempre la misma pregunta. —Efectivo. —y siempre la misma respuesta. —80 con 79. —le doy un billete de cien—. ¿Desea donar 21 centavos?. —Si claro. —cuando pasan estas cosas me encanta ya que puedo mirarla unos minutos mas. —Hay un sorteo. —me tiende unas tarjetitas, miro hacia atrás y soy el único en la caja. —¿De qué?. —mi voz sale dura y ella deja de sonreír. —Es de una orden de compras... Tiene que poner sus datos y ahí esta la urna. —¿Tienes lapicera?. —Si. —me hago a un lado cerca de ella cuando viene una chica a su caja, paga rápido y después de informarle del sorteo se va. —Que rico perfume. —lo sin darme cuenta, aún inclinado la miro de lado que esta roja—. ¿Es tuyo?. —Creo que si. —aspiro cerca de ella y sonrío. —Es tuyo y te queda espectacular. —me sonríe y me cubro la polla dura con la bolsa, le devuelvo la lapicera así me voy enseguida—. Gracias. —De nada... Que tengas lindo día. . . 1° Insegura "letras rojas" 2° Insegura "letras azules" 3° Tentación. 4° Inesperado. 5° Inocencia. 6° Lecciones. 7° Aprendiendo. 8° Confiando. 9° Miradas.■ 10° Mi Rebelde. 11° Indomable. 12° Antu. 13° Arreglado. 14° Mestizo. 15° El Indio.

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