Al día siguiente…
Después del caos de la noche anterior, Sofía estaba en su habitación, acostada en su cama y observando el techo, no sabía por qué, pero el cuello le picaba demasiado, la marca del hechizo que había utilizado el aliado de William se había quedado adherido a su piel pero ella todavía no se había dado cuenta.
No fue hasta que el ruido de la puerta abrirse que hizo que saliera del trance en el que la tenía el techo, levantándose de la cama de golpe y dando un pequeño suspiro de alivio al ver a James entrando a su habitación.
― Me asustaste, James. ―Sofía murmura mientras pone una mano en su pecho.
― Lo lamento… Víctor me dijo que podía entrar sin problemas… ―Dice James mientras sale de la habitación y cierra la puerta, tocándola segundos después.
El gesto hizo que una pequeña risa se escapará de los labios de Sofía, no esperaba que James hiciera eso después de haber entrado a su habitación sin haber tocado antes la puerta.
― Puedes entrar… ―Dice Sofía con un tono dulce y tierno al parar de reír ante el gesto de James.
― ¿Cómo te sientes? ―Pregunta James mientras entra a la habitación y le sonríe a Sofía.
James estaba preocupado por Sofía, tenía que revelarle todo ahora o no habría posibilidad de que pudiera recuperarla después, aunque no estaba seguro de que era una buena idea, Clara y Víctor le dijeron que era necesario si Sofía tenía que estar a salvo.
― Me siento… normal pero, no sé por qué me siento rara, como si algo no estuviera bien conmigo. ―Murmura Sofía mientras se toca el cuello con cuidado, tocando la marca que estaba en su cuello.
James al notar cómo es que Sofía toca la marca en su cuello, suspira suavemente mientras se acerca a ella y se pone de rodillas enfrente de ella, tomando con cuidado las manos ajenas.
― Sofía… necesito hablar contigo, te tengo que contar algo muy importante y necesito que creas que es verdad, ¿puedes prometer que me vas a escuchar y qué me creerás? ―Murmura James mientras mira las manos de él y las de Sofía tomadas, encajando perfectamente.
― James… tú cuéntame lo que quieras, siempre te creeré, aunque sea lo más absurdo del mundo. ―Sofía separó delicadamente las manos de ella de las manos de James, tomando las mejillas ajenas y haciéndolo que la vea, sintiendo la frialdad del cuerpo de James por primera vez.
James tomó una bocanada de aire antes de hablar, separando con cuidado las manos de Sofía de sus mejillas y volviendo a tomarlas entre sus manos.
― Soy un vampiro… Soy uno de los guardianes de la reina vampiro, asesinada hace casi un siglo y tú eres su reencarnación más reciente, en tu reencarnación pasada no pude salvarte de William, quien también es un vampiro, te tuve que matar para protegerte, en tu reencarnación antes de esa, William nos traicionó, realizó una revuelta contra ti y no pude salvarte… ―Pequeños sollozos salían de los labios de James mientras explicaba.
Sofía, al momento de escuchar las palabras de James, procesa un poco la situación que le dice James y sin dudarlo, abraza a James, cerrando sus ojos mientras cierra sus ojos.
― ¿Por qué no me lo habías dicho? ―Murmura Sofía mientras se apega a James, poniendo su cabeza contra el pecho de James, cerrando sus ojos.
― No quería ponerte en peligro… Que tú supieras que eres la reencarnación de la reina vampiro te pondría en peligro. ―Las manos de James subieron al cabello de Sofía, empezando a acariciarle suavemente las hebras.
― Gracias, gracias por cuidarme. ―La voz de Sofía sale con timidez mientras se aferra a James.
― Yo siempre lo haré, por qué te amo. ―James levanta la cabeza de Sofía y la besa con ternura e inocencia.
Sofía, aturdida por el beso, observa a James sorprendida mientras corresponde el beso, cerrando sus ojos y disfrutando el beso.
― Sofía, me tengo que ir… lo haré para protegerte, pero volveré si necesitas algo. ―Los ojos de James tenían lágrimas pero estaban determinados a cuidar a Sofía.
Sofía observa a James con lágrimas en los ojos, aferrándose a la manga de la camiseta ajena.
― No me dejes, James… tengo miedo de que te olvides de mí… ―Sofía solloza suavemente mientras se aferra a James.
― No me olvidaré de ti… nunca lo haré… pero prométeme que seguirás con tu vida, que no estarás estancada. Qué seguirás con tu vida y te defenderás de las idiotas de Gabriela y sus amigas, que no dejarás que te pisoteen. ―James besa la frente de Sofía, a la vez que esta asiente suavemente.
James vuelve a besar a Sofía en los labios, después en la frente para dejarle sola en la habitación e ir a donde Víctor.
― Ya me tengo que ir… Ya sabes lo que tienes que hacer, la marca en su cuello desapareció, lo cual es buena señal. ―Víctor asiente suavemente ante las palabras de James sin girarse a verlo, dejando que se vaya.
Después de unos minutos, fue a la habitación de su hermana y la vio dormida, haciéndolo suspirar para extraer los recuerdos de su hermana y modificar los últimos recuerdos, cumpliendo el deseo de James de que Sofía pensará que se habían peleado, regresando los recuerdos y saliendo de la habitación unos minutos después.
Dos semanas después…
El plan de James de hacer que Sofía creyera que se habían peleado, había funcionado, Sofía había vuelto a su rutina normal antes de que James apareciera en su vida, Sofía no recordaba la conversación que había tenido con James.
Desde que James se fue, Sofía empezó a cambiar sus actitudes hacia Gabriela, volviéndose más fuerte y poniendo en su lugar algunas veces a Gabriela, aunque muy dentro de Sofía, había algo que no la dejaba en paz.
En estos días, Sofía estaba buscando algo que ponerse para asistir a clases, hasta que Víctor entró a la habitación con cajas, las cuales puso en la cama y abrió, dejando ver prendas de ropa.
― Estas cajas me las dio la señora Ramírez, la vecina de abajo, dice que su hija no quiso estas prendas y, que aunque sabe que no son prendas que tú sueles usar, que espera que te gusten… ―Víctor saca una blusa de color rojo brillante, corta de la parte del estomago y de manga corta.― Yo te recomiendo que veas y si hay algo que te gusta, que le des una oportunidad, no tienes que mantener siempre el mismo estilo. ―Dice Víctor mientras vuelve a dejar la blusa en la caja y sale de la habitación.
La mirada de Sofía estaba observando las prendas que Víctor le había llevado, tomando algunas prendas y mirándolas atentamente, para sonreír suavemente.
Unos minutos después, Sofía bajó con la blusa roja brillante, un pantalón n***o con cadenas, maquillaje con tonalidades rojas y negras y unos pendientes negros en sus orejas, el cabello liso en una coleta alta.
― Wow… ¿Quién eres y qué le hiciste a mi hermanita? ―Las palabras de Víctor salieron sorprendidas mientras observa a Sofía muy sorprendido por el cambio de estilo en su hermana.
― Tu hermanita quiso cambiar de estilo hoy… ―Sofía toma la mejilla de Víctor entre sus dedos pulgar e índice mientras la aprieta un poco, saliendo después del edificio con una suave sonrisa en su rostro.
Víctor sonríe ante las palabras de Sofía y la sigue, poniendo sus manos dentro de los bolsillos de su chaqueta, estaba cumpliendo con la promesa de James de mantener a salvo a Sofía.
Al llegar a la universidad, todos los alumnos se quedaron viendo a Sofía, impresionados del cambio de imagen tan radical que la chica gótica de la universidad había tomado.
Los murmullos que decían los alumnos ya habían llegado a los oídos de Gabriela, esperando a Sofía al lado de su casillero, que casualmente estaba al lado del casillero de Gabriela, el cual estaba abierto.
― No importa la ropa que te pongas… no importa lo tanto que cambies físicamente, seguirás siendo una chica emo y la rara de la universidad, no vas a durar mucho con este nuevo estilo… ―Dice Gabriela mientras se pone enfrente de Sofía, impidiéndole el acceso a su casillero.
― Ah, ¿con qué te sientes celosa? ―Murmura Sofía mientras cierra de manera brusca el casillero de Gabriela, asustando a Gabriela y a su grupo de amigas, los ojos azules de Sofía teniendo un pequeño destello en rojo.― ¿Sientes celos por qué nadie te está prestando atención a ti? ―Dice Sofía fríamente mientras se acerca peligrosamente a las chicas.― ¿Saben?, inventen todos los rumores que quieran de mí, ya no importa, pero a partir de hoy, créanme que les voy a hacer la vida imposible… ―Dice fríamente mientras las aleja y toma unas cosas de sus casilleros y se va a su asiento.
Las miradas de todos los alumnos en el salón estaban sobre Sofía, algunos chicos estaban hablando de lo hermosa que se veía Sofía en ropas distintas a las habituales ropas oscuras que estaban acostumbrados a verla.
― ¡Se pueden callar!, son unos putos hipócritas, ¿no podían ver lo hermosa que se veía con su ropa y su estilo habitual y ahora que ha cambiado si lo ´pueden ver?, son unos hipócritas. ―Murmura fríamente Clara, cuando los murmullos se escucharon más fuertes no dudó defender a su cuñada.
― Gracias, Clara… ―Murmura Sofía con una dulce sonrisa en su rostro, sin duda la autentica personalidad de la hermana menor de Víctor seguía intacta.
― No es nada… y aunque me cueste aceptarlo, los idiotas tienen razón… te ves aún más hermosa en un conjunto distinto a lo habitual. ―Una sonrisa se asoma en los labios de Clara.
― ¿Tienes algún plan para vengarte de Gabriela y su grupo? ―Comenta Sandra mientras observa de reojo al grupo de amigas, todavía un poco aturdida por lo que había sucedido.
― Tengo un plan pero todavía no lo vamos a hacer… quiero que crean que están a salvo de momento… ―Murmura Sofía seriamente, cerrando sus ojos un poco mientras sonríe divertida.
― Jam- ―Clara no pudo terminar lo que estaba diciendo por qué fue interrumpida.
― No quiero escuchar nada de ese idiota… ―Murmura fríamente mientras cierra sus ojos molesta, habían pasado semanas de la “discusión” que había tenido con James y él se había ido, sin siquiera disculparse con ella.
Sandra y Clara se miraron confundidas ante las palabras de Sofía, aunque Clara sabía que era por el bien de Sofía, estaba preocupada por el impacto de los recuerdos modificados podían tener en Sofía.
― Clara… necesito hablar contigo… ―Comenta Víctor entrando al salón de golpe mientras observa a su novia, no había tenido tiempo de hablar con Clara después del caos de la fiesta que William había organizado y necesitaba hablar con ella y explicarles unas cosas.
Clara asiente suavemente ante las palabras de Víctor, levantándose y caminando detrás de Víctor, saliendo del salón de clases.
― Tu hermano ha estado muy raro últimamente… Clara no ha comentado que hayan tenido citas o algo parecido desde que se fue ya sabes quién. ―Dice Sandra mientras observa a Sofía.
― También debe de ser por qué entramos al mes que casi no le gusta… ―Comenta Sofía mientras no despega la vista de la pareja hasta que estos desaparecen de su vista por la puerta.