Capítulo #7

1903 Words
Aunque Sofía suspiró más tranquila al saber que estaría bien descansada para ese día, James y Daniel se mantuvieron tensos al saber que el mismo día del examen era el eclipse lunar, siempre se alejaban de los humanos para no lastimarlos, pero para Daniel era doloroso tener que dejar a Sandra. ― ¿Dan, James?, ¿qué pasa? ―Pregunta Jesús al momento de notar cómo es que James y Daniel estaban tensos. James fue el primero de dejar de estar tenso al momento de escuchar la pregunta de Jesús aunque Daniel no dejó de estar tenso, rápidamente se volteó a mirar a Sandra con una pequeña cara de pena, lo cual Sandra supo a qué se refería con solo notar la mirada de su amada. ― ¿Otra vez no podrás estar conmigo en este eclipse lunar, verdad? ―Comenta Sandra haciendo un tierno puchero hacia Daniel mientras lo mira con ojos llorosos, el Fernández menor solamente suspira pesadamente mientras niega con su cabeza.― No es justo, Dan, yo también soy tu familia, aunque no estemos casados todavía. ―Dice Sandra mientras observa a Daniel, siempre que había eclipse de Luna, Daniel protegía le mentía a Sandra para protegerla. ― Oye, ¿qué pasa? ―Comenta James dejando de prestarle atención a la pareja para prestarle atención a Sofía, quien se había vuelto a sentar, observando a la pareja un poco preocupada. ― Siempre que hay eclipse lunar, Daniel tiene que hacer un viaje a Mazatlán para pasar tiempo con su familia, dice que es por qué es un tipo de ritual que hacen cuando hay eclipse lunar, aunque Sandra tiene razón, puede que no estén casados todavía, pero son familia, ¿por qué? ―Comenta Sofía de manera tranquila, observando a James. ― No, no por nada, yo también tendré que hacer un viaje ese día, pero yo voy para Ciudad de México. Pensé que mi familia era la única que hacía eso los eclipses lunares. ―Comenta James de manera un poco nerviosa mientras pasa una mano por su cuello, no sabía cómo iba a reaccionar Sofía ante su mentira pero tenía que hacerlo, aunque no eran más que amigos en ese momento. ― Pero, tú en cambio, no tienes novia a la que tienes que excluir de las cosas que hace tu familia, en cambio él hace que me sienta mal. ―Comenta Sandra viendo a James y luego a Daniel, mostrando molestia en su rostro al ver este último para levantarse del asiento y salir de la biblioteca. Sofía y Clara no lo dudaron dos veces y fueron detrás de Sandra, dejando solos a los chicos, dejando un poco incómodo a James al momento de ver cómo es que Sandra sale, si en algún momento llegaba a tener una relación con Sofía, esperaba tener su comprensión. ― ¿Por qué no le dices la verdad, Dan? ―Comenta James, no había problemas de que hablará de esto con Daniel estando Isaías y Jesús, ellos sabían bastante como para entender la situación. ― Por las mismas razones por las que tú no le has dicho tus sentimientos a Sofía, ¿quizás? ―Comenta un irritado Daniel mientras se toma la cabeza, de no haber sido por Sofía, quizás le hubiera hecho daño a Sandra, en las últimas dos semanas había estado tan distraído como para darse cuenta de que estaban cerca de un eclipse lunar. ― Hey, cálmate un poco, yo en cambio, no he tenido la oportunidad de hablar con ella, además sabes perfectamente a lo que conlleva tener que decirle mis sentimientos. ―Comenta James mientras mira a Daniel, tratando de no molestarse con su comentario, no era fácil hablar con Sofía sobre sus sentimientos por qué implicaba más que solo decirle sus sentimientos. ― También sabes perfectamente que tienes que hacerlo tú, de no ser así, sabes lo que... ―Dice Daniel, aunque no termina de hablar cuando siente un aroma peculiar en el aire, cubriendo rápidamente su boca para evitar que sus colmillos fueran a verse, acción que imitó James. ― ¿Es él, verdad? ―Comenta Isaías al momento de ver la reacción de Daniel y James, aunque tanto él como Jesús no fueran vampiros, sabían de quién estaba hablando por los recuerdos de su vida pasada. Los hermanos Fernández asintieron, mientras respiraban para calmar sus instintos y que sus colmillos se redujeran de nuevo, no entendían ― ¿Qué está haciendo aquí? ―Comenta James apartando su mano de su rostro, tratando de controlar sus emociones, en ese momento, Xavier apareció en la puerta de la biblioteca, acercándose a donde estaba James con los chicos. ― Espero tengas buenos motivos para traer a William Fernández aquí. ―Comenta Xavier de manera fría mientras observa a James con indiferencia, quizás era la primera o segunda vez que miraba al mencionado pero, no le agradaba el cómo ese joven estuviera cerca suyo. James solo pone en blanco sus ojos y no retiene sus colmillos, mostrándole estos a Xavier.― ¿Por qué yo traería aquí a ese tipo? ―Comenta James mientras le muestra los colmillos a Xavier, sin importarle si alguien los ve, a pesar de que habían estado conviviendo, no podían verse sin amenazarse mutuamente, obviamente en silencio cuando estaba Sofía para evitar malos entendidos con la Sofía. ― No lo sé, quizás por qué él es un vampiro con mayor edad que tú, te juro que si le hace algo a Sofía, te voy a matar y lo voy a disfrutar. ―Comenta Xavier con una sonrisa fría mientras mira a James, era algo que realmente estaba esperando, pero prefería esperar al momento adecuado. Algo que molestaba demasiado a James, aparte de verle la estúpida cara a Xavier, según él, era que creyeran que William era más grande que él, cuando en realidad eran de la misma edad cronológica. ― No es mayor que yo, y si fuera así, yo no lo hubiera traído aquí. ―Comenta James de manera fría mientras mira a Xavier, estaba dispuesto a pelear con él pero tenía que contenerse por qué había gente a su alrededor. Antes de que Xavier pudiera decir algo, por las bocinas de toda la universidad se empezó a escuchar un anuncio. “A todos los alumnos, maestros y personal, nos vemos en el auditorio en diez minutos, tenemos un anuncio que realizar.” Esa voz era la de la subdirectora, lo que significaba que era demasiado importante como para interrumpir todo lo que se estaba haciendo en el momento. Antes de que Xavier se apartará por completo, James lo mira una última vez y sonríe con burla.― Espero que sea el anuncio sobre tu despedida. ―Comenta James antes de chocar su hombro con el de Xavier, siendo seguido por unos temerosos Daniel, Isaías y Jesús, quienes le tenían miedo a Xavier. Después de unos minutos llegaron al auditorio, buscando a las chicas y al momento de encontrarlas se acercaron a sentarse junto con ellas, Daniel a un lado de Sandra mientras James se sentaba a un lado de Sofía y como Víctor estaba a un lado de Clara, Isaías y Jesús se sentaron del otro lado. Aunque Clara estaba feliz de que Víctor estuviera sentado con ellos, muchos estaban impresionados de que Víctor Gutiérrez estuviera sentado con el grupo de Sofía Gutiérrez, ya que era una parte esencial del equipo de fútbol y normalmente se sienta con los miembros del equipo. Sofía y Víctor habían hablado unos días antes y habían quedado en que se iban a empezar a sentar juntos por qué era el momento de demostrar que eran hermanos, debido a un par de rumores que empezaron a correr por ahí. Sofía le había mencionado a Víctor que si quería comentar a los miembros del equipo de fútbol la situación con sus novias que podía hacerlo. Víctor le había comentado que lo pensaría, su hermana le había demostrado que podía hacer las cosas por sí misma, a pesar de tener la misma edad, no podía evitar sentirla como un bebé. Había mucho ruido en el auditorio, muchos hablaban de lo que podía ser el anuncio mientras que otros hablaban de lo guapo que era un chico que pasaba por los pasillos durante la mañana y muchos otros hablaban que posiblemente el anuncio sería por el baile que hacían todos los años para celebrar el fin de curso. Al momento en el que el director, la subdirectora y un joven desconocido realmente guapo aparecieron frente a todo el auditorio, la habitación quedó en total silencio, muchas de las chicas e incluso maestras se quedaron maravilladas con la belleza del joven. ― Buenos días a todos, disculpen de antemano que haya tenido que sacarlos de sus actividades; cómo ustedes sabrán ya, nuestra psicóloga, la señorita Hana Fernández, tuvo un pequeño adelanto en su parto, por lo que estará de vacaciones hasta nuevo aviso. ―Dijo el director antes de ceder el micrófono a la subdirectora. ― Hasta que la señorita Fernández vuelva, su lugar será ocupado por el joven William Fernández, alguien que a pesar de haberse graduado hace poco, da buenos resultados en cuánto a psicología. ―Continua la subdirectora mientras señala al chico detrás de ella y del director.― Joven Fernández, ¿quiere dar unas palabras a los muchachos? ―Dice la subdirectora mientras ofrece el micrófono. El joven toma el micrófono mientras le sonríe a la directora.― Muchas gracias, señora Durán, primeramente quiero agradecerles a ustedes la oportunidad de trabajar con sus alumnos. ―Dice con una sonrisa mientras, aparentemente, sigue mirando a los alumnos, aunque en realidad, tiene su vista fija en un grupo en particular.― Queridos alumnos, si quieren, me pueden ver como un profesor, pero yo seré su amigo y para demostrarles esto que les digo, he pedido permiso a las autoridades para hacer una pequeña fiesta este viernes en el gimnasio. ―Comenta William con una sonrisa dulce en el rostro, sonrisa que solamente James y Daniel sabían que escondía algo oscuro por debajo de su supuesta dulzura. Todos los estudiantes empiezan a vitorear ante las palabras de William, tal vez no era el anuncio que esperaban sobre el baile de fin de curso, pero era una gran noticia que fueran a hacer una fiesta el viernes después de exámenes. Unas horas después… William estaba en su oficina ordenando sus cosas mientras tararea una canción y no fue hasta que escuchó la puerta abrirse de golpe que se detuvo. ― ¿Qué estás haciendo aquí? ―Comenta fríamente James Fernández al momento de entrar en la pequeña oficina junto a Daniel, ambos chicos conocían bastante bien a William como para no alarmarse que estuviera en aquella institución. ― Yo también me alegro de verlos. ―Comenta William con calma en su voz mientras se sienta en su silla con una sonrisa que disfrazaba todas sus emociones, estaba consciente de ambos jóvenes podían ver a través de sus ojos pero no le importaba fingir inocencia. ― No estamos para juegos, Fernández. ―Dice un Daniel con furia mientras observa a William sin inmutarse, estaba dispuesto a sacarle la cabeza en ese mismo instante. ― ¿Desde cuándo nos tratamos por el apellido?, según yo, no hemos dejado de ser hermanos. ―Comenta William con una sonrisa totalmente burlona mientras mira a sus hermanos menores, le parecía divertida la situación.
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