Aquel día por la tarde, recibió otra llamada esperada. La mejor amiga puta del mundo quería hablar con ella y Nara estaba impaciente por escuchar lo que tenía que decir. ¿Se acordaría de algo? Las lagunas mentales provocadas por alcohol eran el pan de cada día de Isela, pero era inefable que no recordara haber besado a Juan y suponiendo que lo hubiese olvidado, por muy ebria que estuviera, su código de amiga debió haberle advertido sobre besar al novio de su mejor amiga. Aún sin sentido común, cualquiera lo sabría. – ¿Bueno? – ¡Nara! –Isela sonaba un poco sobresaltada –. No creí que contestaras…Mira, hay algo un poco extraño que debo decirte, pero debe ser personalmente, esperaba que pudieras recibirme. ¿Querría hablar sobre la noche anterior? Esperaba que sí, nunca vi

