Iré por el

2289 Words
ASHER TRES MESES DESPUES… –Realmente desearía que lo reconsideraras– dice Weston, frunciendo el ceño. Dominic me observa, frunciendo el ceño, desde un lado de nuestro desgastado sofá de la sala. Se paran encima de mi como si esto fuera una intervención, y supongo que en cierto modo lo es. Quieren que continúe con mi MBA mientras aún tenga la oportunidad de terminarlo de una vez por todas. Yo, sin embargo, estoy completamente en desacuerdo. –Escuchen, sé que quieren que sea noble y justo en mi afán por besar al todopoderoso y rico imbécil, pero no lo voy a hacer– cruzo los brazos y me reclino en el sofá. Después de que Mila rompiera antes de Navidad, prácticamente había abandonado formalmente mis cursos. Y seguro que tampoco había pagado la matricula del último semestre. Pero como son buenos hermanos, les importa la creciente cantidad de tiempo que paso paseando por mi habitación y elaborando estrategias comerciales. –No tenemos suficiente dinero para que los tres terminemos nuestras carreras– continuó. –Honestamente, obtuve lo que necesito del programa. Ya no puedo concentrarme en las teorías absurdas. Solo necesito lanzarme de cabeza a nuestro negocio. Estoy listo– Concentrarme en cualquier cosa que no sea un progreso procesable es una amenaza. Una posibilidad de que caiga por la pendiente engrasada de la autocompasión hacia el pozo del anhelo que aún burbujea dentro de mí. Cualquier paso en falso es una oportunidad para volver a perder la cabeza por completo con Mila. He pasado los últimos meses en una agonía insoportable, recordando y repasando cada palabra que habíamos compartido en el último mes de nuestra relación. Recordando la alegría pura en su rostro la noche en que le pedí que se casara conmigo, y luego analizando cada segundo después de eso, tratando de averiguar que le había hecho cambiar de opinión. Su padre ejerce un poder inmenso, pero no controla sus emociones. Puede que Mila haya sido coaccionada, pero había tomado la decisión por sí misma. –Piénsalo de esta manera– dice Weston, pasándose la mano por su espeso cabello oscuro. –Somos un equipo. Un trío. Y todos necesitamos tener nuestros malditos MBA– –Ya terminé de jugar su juego– digo, apoyando los pies en la mesa de café. –Dos de cada tres con MBA no está mal, caballero. Ahora pueden tomarlo o dejarlo, y convencerlos de que lo acepten. Necesito ser nuestro vendedor, y podría hacer este trabajo sin siquiera mi licenciatura– Dominic me mira por encima de sus gafas redondas. –Vas a ser nuestro hombre clave para cada transacción comercial… ¿Y quieres entrar ahí sin tu maldito MBA? – –Si– resoplo. –Iré a terminarlo algún día si quieres. ¿pero por ahora? necesitamos sacar estes negocio adelante. No tenemos el dinero para que Dominic y yo caminemos en mayo ahora que estás fueran, Weston. Yo seré el sacrificio virgen aquí– Weston resopla. –Si. Virgen como un palo– Me aclaro la garganta. Había tarado alrededor de un mes en hacerme ilusiones de finalmente morir, entonces recurrí a la única salida que conocía: coños infinitos. Durante tres semanas me volví loco, follando por la mayor parte del Bajo Manhattan una vez que realmente me di cuenta de que Mila se había ido para siempre. Tres meses después, el dolor aún no ha disminuido. Solo se ha extendido a nuevos extremos. Como la hiedra venenosa, extendiéndose silenciosa y territorialmente, advirtiendo a cualquier humano que se atreva a cruzarse su camino. Y está retorciendo en nuevas formas. Empujándome a situaciones aterradoras. Provocando nuevos tipos de pensamientos. Rompiendo barreras que antes consideraba infranqueables. ¿Y por lo enojado que todavía estoy, lo herido y desconsolado que estoy? No puedo decir que la rechazaría si aparece en mi puerta mañana. Como dijo Mila una vez: “No se vuelve más fácil, simplemente te acostumbras” No estoy seguro de si alguna vez me acostumbraré a esto. Estoy tan malditamente mal. Toda la situación apesta a mierda. nunca antes había estado tan confundido, ni siquiera después de entrar en el sistema de acogida y luchar por un hogar junto a Dominic, llorando la perdida de nuestras hermanas menores. Lo que sucedió con Mila es una nueva profundidad de perdida, algo que nunca antes había sentido y que no quiero volver a sentir nunca más. –No sé qué quieren que diga– continúo, pasándome las manos por la cara. –He querido dejarlo durante dos semestres. Y ahora, financieramente, uno de nosotros tiene que abandonar. Nos vamos a recuperar nuestros dividendos hasta el trimestre posterior a la graduación, así que estoy dispuesto a hacerlo. y mientras tanto, he estado trabajando de sol a sol para que nuestras cosas avancen en la dirección correcta. Te lo prometo. Con MBA o sin él, estos cabrones no sabrán que les pasó. ¿Y de verdad? Quiero mostrarles lo que un chico de Kentucky puede hacer sin un MBA– Una sonrisa tira de los labios de Weston. –¿Sabes? Lo que da miedo es que incluso cuando tienes ideas descabelladas y completamente ridículas, sigo creyéndote– –Entonces, estoy haciendo mi trabajo– Dominic se quita las gafas y pasa un momento limpiándolas con el dobladillo de su camisa. Cuando se las vuelve a poner, se inclina tan cerca que puedo ver las motas amarillas en sus ojos verdes. –¿De verdad quieres hacerlo así? – –Si– La mandíbula de Dominic se flexiona. –Bien. Pero no tienes mi permiso para arruinarlo. Hey demasiado en juego. No solo estamos tratando de pagar la escuela y salir de deudas. Esto es por Jessy y Kate– Evocar los nombres de nuestras hermanas menores es un gesto aleccionador. Aparto la mirada, estudiando la constelación de luces de la cuidad visibles fura de nuestra ventana del quinto piso. El silencio palpita entre nosotros, la energía oscila entre tensa y sombría. –¿Crees que no lo sé? – finalmente me obligo a decir. –Por supuesto que creo que lo sabes– dice Dominic, más suave esta vez. –Pero lo que digo es que tenemos que darlo todo en este negocio. Tiene que funcionar. Y por lo que veo, solo tenemos una oportunidad– –Lo que sea que hagamos para establecernos– dice Weston. –Se convertirá en parte de nuestra reputación. Tenemos que actuar con cuidado. Pero tenemos que actuar con decisión– –Tengo decisión. Y tengo mis botas de goma, así que puedo actuar con cuidado ante cualquier mierda que la gente decida lanzamos. Demonios, entre esas dos cosas y tres cuartos de una licenciatura de la Escuela de Negocios de Columbia, creo que estoy listo como lo estaré alguna vez para dirigir la empresa como director ejecutivo. Un trozo de papel de la universidad no va a cambiar mucho. Los tres podemos cambiar el mundo– Dominic asiente, finalmente cediendo. Camina lentamente por la sala, con los brazos cruzados. –Cambiaremos el mundo– promete. –Siempre y cuando tengamos la mente lúcida. Concentrados. Y podemos mantenernos del foco de atención– añade Weston. –Toda publicidad es buena publicidad– digo. –Seguro que llegáremos a los tabloides una vez que seamos lo suficientemente ricos. Es solo cuestión de tiempo– –Bien. Foco limitado entonces– concede Weston. –Al menos minimiza el foco de atención para actividades no comerciales– –Esa es una buena distinción– señala Dominic. –Porque el algoritmo que ideé va a llamar la atención. No vamos a poder pasar desapercibidos, así que tenemos que estar limpios– Cuando Dominic habla así de lo que ha tramado mientras programa, le creo. El hombre es un genio. Puede hackear cualquier ordenador e incluso había accedido a los archivos del pentágono una vez por diversión en la universidad. El algoritmo que ha creado se convertirá en la base de nuestro enfoque de gestión patrimonial. En otras palabras, es lo que nos convertirá en la Creme de la creme de las finanzas. –Estoy bien con eso– Aprieto las rodillas cada centímetro de mi arrastrándome por el deseo de poner en marcha este negocio. Cada paso más cerca éxito equivale a más distancia entre el recuerdo de Mila y yo. Mi objetivo es erradicarla completamente de mis pensamientos despiertos. A este ritmo, podría tomar una década en llegar allí. –Mantendré mis aventuras de una noche en un rugido sordo. Y ni siquiera tenemos que preocuparnos por ustedes dos en este departamento– –¿Oh, ¿no? – Weston levanta una ceja. –Actúas como si se nos hubieran caído las pollas– –Porque si se cayeron– extiendo la mano para golpear a Weston en la entrepierna, pero el me atrapa el puño. Tuvimos una breve batalla de fuerza antes de ceder. –Conseguimos lo que necesitamos– dice Dominic. –¿Qué es que, un coño de bolsillo? – bromeo. Los labios de Dominic se afinan. –Solo porque no presumo de mi polla como tu últimamente no significa que no me divierta– –Amigo, si no presumo de mi polla, me volveré loco– le digo con seriedad. La tristeza se apodera de mí de nuevo, un doloroso estrangulamiento. –Necesito mi mecanismo de defensa– –Déjalo tenerlo– reprende Weston a Dominic. –Al menos no son drogas o alcohol– –Alcohol en ocasiones– aclaro. La verdad es que había estado bebiendo muchas más cervezas y whisky que nunca. Pero algunas noches, era la única manera de detener los pensamientos sobre Mila. El sexo apaga mi cerebro en las noches en los que los recuerdos son más fuertes. El alcohol adormece el dolor cuando siento que me ahogo en lo mucho que todavía la amo. Y en el fondo, no estoy seguro de que ese sentimiento realmente se vaya. Se que el tiempo cura todas las heridas, pero esta es una herida profunda que había cortado en un lugar que tal vez nunca se recupere. –La cuestión es que estoy listo para apostar todo en esto. Ahora. porque la alternativa no es bonita. Estoy harto de estar corto de efectivo y esperar a que los dividendos lleguen a la cuenta bancaria. Ya no tener que pagar comida china con criptomonedas porque nuestros activos están atados hasta cualquier fecha futura aleatoria. Quiero que tengamos un maldito pent-house con vistas y tanto dinero que estemos donando a organizaciones benéficas semanalmente. Nadie tendrá miedo a invertir con nosotros, porque Hamilton Enterprises se convertirá en el nombre de la riqueza. Es una maldita promesa– –Dios, me encanta cuando te vas por las ramas– dice Weston con una sonrisa. –Y con este algoritmo, vamos a hacer lo correcto por Jessy y Kate. No bromeaba cuando dije que estos ricos imbéciles no sabrán que les pasó. Estaremos invirtiendo su propio dinero en las comunidades que necesitan más apoyo– –¿No sería divertido investigar personalmente a cada cliente, averiguar su punto débil y poner dinero ahí? – dice Dominic, con un brillo maligno iluminando sus ojos. –Oh, me gusta cuando te pones diabólico– digo. –Algo para pensar– dice Dominic encogiéndose de hombros. –Si tenemos la mano de obra, podríamos averiguar donde alimentamos sus inversiones extra– inversiones extra es nuestro termino interno. Significaba los descremados porcentajes que planeamos tomar, no como nuestra tarifa de servicio, sino como nuestra tarifa de caridad, integrados en el esquema de inversión para que nuestros clientes no tengan ni idea de que están aportando dinero silenciosamente a servicios sociales y organizaciones benéficas. Es una zona gris moral y en la que nos complace entrar. Después de todo, Weston invertirá el dinero tan bien que nuestros clientes no tendrán motivos para quejarse. No se perderán nada. Y nosotros estaríamos tomando lo que parece una tarifa de servicio. Todos ganan. –Sabes que estoy dispuesto a ello– digo. –Y estaría encantado si pudiéramos conseguir a Conrad Cargill como cliente en el futuro y enviar una parte aún mayor de sus ganancias directamente al sistema de acogida de Kentucky. Dominic ríe disimuladamente. –Si, buena suerte pillándolo– –Hablo en serio– digo. –Se lo que haces– responde Weston, mirándome con severidad. –Pero no estamos buscando a Papá imbécil, ¿de acuerdo? Él no es nuestro objetivo– Me aclaro la garganta para evitar responder como realmente quiero. Conrad Cargill es mi objetivo. ¿Cómo podría no serlo? Me había meado encima desde el primer día. Me ignoro de todas las maneras posibles. Me hablo con condescendencia a la cara. Impidió que su hija me viera. Y sin duda una lista completa de cosas aún peores que desconozco. Todavía. Porque sabré de ellas. No. Conrad Cargill no es solo un objetivo, él y todo su viscoso imperio son el objetivo. No me conformo con dejar que me aplaste hasta el olvido. Conrad Cargill tiene practicas desagradables, y no permitiré que dicten mi futuro. De hecho, fue precisamente porque quería declararse dueño de mi destino que mi motivación se había convertido en una daga. Le había prometido que pondría mi negocio en marcha para demostrar mi Valia y mantener a su hija. Ahora esa promesa se ha convertido en una amenaza. Necesita desear con todas sus fuerzas que no cumpla mi palabra. Porque una vez que mi negocio catapultado a la estratosfera, iré por él. Por todos ellos. No sé cómo, pero me aseguraré de obtener lo que quiero de la familia Cargill. Venganza. Porque no hay nada mejor que el dulce sabor de la venganza …
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD