Hambrienta de familiaridad

3267 Words
MILA Sostenlo. Sostenlo…sostenlo. La voz brillante y alentadora de mi instructora privada de pilates Jazz, es lo único que rompe la quemadura de mis abdominales. “Jazz” no es solo un nombre peculiar; es necesario para esta mierda agotadora. Ella necesita animarme, o nunca lo lograré. Hago una mueca, todo mi cuerpo tiembla mientras lucho por mantener la posición de pica durante lo que parece un centésimo de minuto consecutivo. –¡Lo estás haciendo muy bien!¡Lo conseguiste Mila! ¡Wow! – me da una palmada en los bíceps, que también tiemblan. –¡Mira tú alineación! Esto es increíble– –Hnnnggh! Intento responder, pero el ardor lo hace imposible. Todo lo que puedo ver es el reloj parpadeante detrás de ella. Diez segundos restantes. Lo que equivale a una eternidad en la tierra del pilates. –¡Casi lo logras! ¡Casi lo logras! – Mis piernas comenzaron a caer en la marca de los cinco segundos. –¡No! ¡Aguanta! – Enderezo mi postura y un par de segundos después, el tiempo se acaba. Me desplomo sobre la colchoneta como un globo desinflado. –Uf, chica. Me hizo arder solo de verte– Jazz se ríe entre dientes mientras camina por mi sala, recogiendo el equipo. Había llamado a una sesión de emergencia hoy y había venido directamente a mi apartamento desde el edificio Hamilton lista para sudar el dolor. Necesitaba algún tipo de liberación después de ese tenso cara a cara con Asher en su oficina. Si no iba a follarme, que hubiera sido la mejor rutina para disolver toda esta tensión que llevaba en mi cuerpo, entonces tenía que hacer ejercicio masoquista. –Gracias por esto– digo, señalando débilmente mi cuerpo inerte y los accesorios que tiene en sus brazos. –Lo necesitaba– –Sin dudar. O en tu caso, mucho sudor– Jazz se ríe. Su cuerpo perfectamente tonificado y bronceado brilla bajo la luz del sol de la tarde que entra a través de la pared de ventanas en mi sala de techo alto. Sus abdominales marcados me guiñen el ojo cuando se agacha para recoger el rodillo de espuma. Siempre viene con los sujetadores deportivos más bonitos y los leggins más elegantes. Probablemente es una ley que los instructores de pilates a domicilio representen su fuerza física durante las horas de trabajo. –¿Crees que algún día tendré un abdomen marcado como el tuyo? – Me obligo a sentarme, pellizcando la barriga que aparece. –Solo si tú lo quieres– me guiñe un ojo. –¿Qué es lo que quieres? – La pregunta me cae más pesada de lo que probablemente pretendía. Suspiro, mi mirada se desvía hacia las ventanas. Las copas de los arces al otro lado de la calle, en Central Park, se mueven suavemente fuera de mi ventana. Lo primero que me pasa por la mente es vergonzosamente inalcanzable. Quiero salir de aquí y quiero a Asher Hamilton. Pero no. necesito ser más realista. Solo estamos hablando de abdómenes marcados. –Creo que quiero que vuelvas mañana– digo con una risa mientras me ofrece una mano. Me pongo de pie de un salto y cojo mi botella de agua de la mesa de centro. –Hay algunas cosas que quiero mantener fuera de mi mente. Y esto es justo lo que necesito– Jazz ríe- –Es difícil pensar en lo que te molesta cuando estás haciendo plancha durante una hora– Mientras repasamos posibles horarios para encontrarnos al día siguiente, mi puerta principal hace clic y se abre lentamente. A través del arco, veo a Dustin pavonearse hacia el pasillo principal, con el rostro parcialmente oculto por un enorme ramo de rosas blancas. –¿Dónde está mi hermosa esposa? – grita, con un ligero eco en su voz. Suspiro, evitando la mirada de Jazz. Se exactamente dónde estamos. Solo está dando un espectáculo al visitante. –Estamos aquí– Los pasos de Dustin se arrastran por el suelo de madera mientras se dirige hacia nosotros. Su sonrisa es de oreja a oreja mientras me entrega el ramo, como si fuera la primera vez que un hombre en la historia haya pensado así. –Estas son para ti– –Gracias– las recibo, ofreciéndole mi mejilla para un beso rápido. mientras llevo las flores a la cocina para un jarrón, oigo a Dustin charlando con Jazz. –Hola, Jazz. Cuanto tiempo sin verte– Jazz ríe. –Podrías decir eso– La interacción me parece extraña, ya que Jazz había dejado de venir a la casa de piedra rojiza del Upper West Side después de que me mudé. A menos que el también haya empezado a tomar clases con ella, lo cual parece poco probable. Pero incluso la más mínima especulación sobre donde podrían haberse encontrado me hace sentir un peso en el interior. No puedo obligarme a que me importe. Percibo el olor de las rosas mientras las coloco en un jarrón de cristal. El aroma siempre me recuerda a casa. mejor dicho, la casa de mis padres, que ya no siento ni remotamente cerca de la mía. El aroma de las rosas se había grabado en mi subconsciente desde hace mucho tiempo como un presagio de la ansiedad que provocan las exigencias y expectativas de mis padres. Y aunque Dustin probablemente no lo sabe, es apropiado que me traiga rosas mientras espero que mantenga nuestra fachada feliz. –¡Te veo mañana, Mila! – Jazz asoma la cabeza en la cocina justo cuando pongo el jarrón en medio de la mesa del comedor. –Genial. Gracias por el entrenamiento asesino– La saludamos y ella se dirige a la puerta principal. Dustin aparece en la cocina un momento después. –Se ven geniales– Su sonrisa dura un segundo antes de desvanecerse. –¿Así que tomaste el resto del día para una clase de ejercicio? – –Me tomé la tarde libre– le recuerdo. –Tiempo personal– –No has revisado tus correos electrónicos, ¿verdad? – Mete las manos en los bolsillos, las llaves tintineando mientras comienza a caminar lentamente hacia mí. –No. Puede que me siente más tarde y me ponga al día– Suspiro, presionando una palma contra mi frente. El sudor todavía cubre mi piel, pero no hay manera de que me dé una ducha mientras el este aquí. no quiero ninguna oportunidad que haga una insinuación romántica. Chasquea la lengua, deteniéndose en el comedor. –Bueno, lo leerás más tarde entonces. Qué lástima que la oferta de Hamilton fue rechazada– Frunzo el ceño. –¿Qué? – –Si. ¿puedes creerlo? Alguien realmente superó la oferta. Asiente, su mirada recorriendo mi rostro, como si me estuviera analizando en busca de información. –Todavía tenemos que celebrar la votación, pero sabes que la junta tendrá las manos atadas. Tienen que optar por la oferta más alta– Abro la boca para protestar, pero no hay nada que pueda decir para discutir. Dustin tiene razón. Y esto no tiene ningún sentido. –Esto es imposible– balbuceo. –¿Cuál fue la nueva oferta? – –Dos punto siete millones por encima del precio de venta– Parece demasiado conveniente, lo suficientemente por encima del precio de venta para superar el precio de Asher y evitar la venta a los Hamilton- –¿Sabemos quién hizo la oferta? – –Esta todo en el correo electrónico– Suspiro. –Genial. Bueno, agradezco la actualización– Resopla. –¿Por qué estás tan enojada? Pensé que te emocionaría que estuviéramos sacando aún más dinero de ese edificio. ¿No era ese el objetivo? ¿Adulando a los Hamilton para conseguir más dinero? Lo hicimos, y ahora alguien quiere pagar más. Este es dinero en nuestro bolsillo, ¿recuerdas? – –Tienes razón– digo rotundamente. El dinero en nuestro bolsillo colectivo no es un incentivo, ya que iba a la empresa. Aun así, cada vez que menciona que el dinero es “nuestro”, significa que en realidad es suyo. Por eso empecé a desenredar nuestras finanzas en secreto. Necesito dinero propio, dinero que él no notará si lo uso, lo vendo o lo adquiero. –Solo estoy ansiosa por que esto se haga– –Se hará en el mismo plazo que estaba programado antes– dice Dustin, con su tono de obviedad. –¿Por qué te importa tanto a quién se lo venda? – Se que no debo continuar con esta conversación. –No me importa– –Bien– Se pasa la lengua por el interior de la mejilla. –Es obvio– El mismo dolor aparece en mis entrañas, el pulso lento que sirve de señal de advertencia. –¿Alguna otra noticia? – –No, solo pensé en pasarme de camino a casa a visitar a mi esposa– dice mirándome fijamente con una mirada de desaprobación. –¿Qué tal si te cambias y vamos a cenar? Hacer la ronda. Mostrar nuestra cara– Me desanimo un poco. Es lo último que quiero hacer. –Dustin, estoy cansada. Solo quiero estar sola esta noche– Asiente como si hubiera estado esperando esa respuesta. –Si. Por supuesto. Porque siempre quieres estar sola– No tengo respuesta para eso. solo es parcialmente cierto. Quiero estar sola mucho más de lo que quiero pasar tiempo con él. En mi propia compañía, al menos, es tolerable. –Demasiado cansada. Necesitas estar sola– marca cada excusa con sus dedos. –Absolutamente nunca estás de humor– –Dustin– comienzo –Premio para la esposa del año aquí mismo, amigos– Me señala como si tuviéramos público para que el actúe. –Y encima de todo eso, dice querer tener hijos, pero no se ha embarazado en cinco años, ¡a pesar de que no tiene ningún problema! Es increíble como todos esos médicos dicen que estás perfectamente bien, pero aún así no puedes concebir. Debes ser la única mujer en Estados Unidos que literalmente no puede tener un hijo. La cosa más fácil del mundo– Bajo la mirada hacia la mesa, repentinamente tan cansada que podría haberme desplomado. Los niños habían estado sobre la mesa desde el principio de nuestra relación. Había admitido estúpidamente, que los quería. Pero la verdad es que nunca los quise con él. Me había esforzado mucho para asegurarme de nunca tener hijos suyos. He estado tomando anticonceptivos en silencio desde aproximadamente el segundo año de nuestro matrimonio. Al principio, ingenuamente pensé que un hijo podría ayudar a que nuestro acuerdo se sintiera más como una familia y menos como un acuerdo comercial con algún que otro interludio romántico. Nuestro matrimonio había nacido de un deseo muy real de dos familias que producir más poder y capitalizar dos industrias diferentes, y ahora tanto Dustin como yo estamos atrapados entre las duras expectativas de un acuerdo comercial y las suaves caricias de una relación romántica. Nunca habría elegido a Dustin para mí, pero desde que me lo impusieron, hice un valiente intento por cultivar algo de esos sentimientos tiernos y dulces por el al principio. Ocho años después, puedo decir que esos intereses fracasaron. No albergo nada tierno ni dulce para él. Pero sus expectativas y objetivos para nuestro matrimonio existen más allá de las dimensiones regulares de la normalidad marital. Quiere la familia perfecta. Quiere la esposa magnate de los negocios y la amante con la que pasar el tiempo sexy, en sus términos. Quiere que yo sea todo para él sin nada de sí mismo. Dustin se volvería loco si supiera que estoy tomando anticonceptivos; está entusiasmado con tener hijos para continuar con el imperio. Pero no puedo soportar la posibilidad de estar atada a él para siempre de esa manera. Quiero hijos, pero no los suyos. Solo hay un hombre con el que consideraría tener hijos, pero me ha prohibido volver a poner un pie en sus propiedades. –Aunque tal vez sea una bendición disfrazada, ¿verdad? No estoy segura de como crees que serías una buena madre cuando siempre quieres estar sola– continúa Dustin. La alarma de mi teléfono suena desde la sala, devolviéndome al presente. Cuando Dustin sigue con sus diatribas, es fácil para mi hundirme en un espacio disociativo. Significa que tengo mucho trabajo que hacer. –Serías un padre tan bueno, con la forma en que apoyas a tu cónyuge– murmuro, rozándolo al pasar mientras me dirijo a mi teléfono. –Solo puedo imaginar las cosas dulces que les dirías a nuestros hijos– –Eres una verdadera ganadora– continúa desde la cocina mientras me apresuro a apagar la alarma. Línea directa de suicidio en 30 minutos. Borro el recordatorio de la pantalla y apago la alarma. Mis horas semanales de voluntariado en la línea directa de suicidio es lo único que no me perdía. Y otra cosa que nunca le contaría a Dustin. –Escucha, será mejor que te vayas– digo, forzando el temblor de mi voz. –Tengo una cita próximamente y…– –Y necesitas estar sola– dice con sarcasmo. –Entiendo. Supongo que te veré en la oficina entonces, ¿eh? – Camina hacia la puerta principal, sus pasos fuertes y decididos. Un momento después, la puerta principal se abre y se cierra. Silencio. Se me escapa un suspiro tembloroso y me hundo en el suelo junto al sofá. Gracias a Dios que se ha ido. Entierro la cara entre las manos por un momento, disfrutando de la cálida de la luz del sol que entra por la pared de ventanas. La aparición de rosas casi siempre significa que algo está a punto de salir mal. De la misma manera que los dolores de cabeza. preceden y una tormenta. Odio como mis ansiedades siempre demuestran su razón. Recuerdo el correo electrónico que Dustin había mencionado y me pongo de pie apresuradamente, dirigiéndome a mi portátil en el dormitorio. Me queda media hora para que comience mi turno de hora en la línea directa. Es un compromiso del que nunca he vacilado, no desde que tomé la decisión de hacer todo lo posible para honrar a mi hermano. Es una forma de vivir en el recuerdo de la perdida de mi hermano mayor Tom por suicidio. Se quito la vida en mi último año de secundaria, cuando era estudiante de segundo año de universidad y estaba en camino de convertirse en la persona en la que yo me he convertido. En parte, había elegido este camino, Cargill Realty, Dustin y todo lo que él quería que hiciera. Porque sabía que cumpliría con los deberes que se esperaban de él. Mi familia me había prohibido reconocer públicamente su suicidio. Nadie podía. El anuncio oficial lo había calificado como un accidente de cocina. Había visto de primera mano cómo Tom estrangulaba ciertas partes de sí mismo en un intento de ajustarse a lo que nuestro padre, nuestro mundo, le exigía. Tom había abandonado su verdadero amor, la actuación teatral, después de que mi padre descubrió que Tommy iba a protagonizar una pequeña obra de teatro artística en Chelsea. No pasó mucho tiempo después para que la salud mental de Tom comenzara a asumir el papel para el que mi padre lo había preparado, más rápido se hundía en el abismo de su depresión. Y yo simplemente vi como todo sucedía como una joven de diecisiete años, demasiado confundida para averiguar cómo ayudar a mi hermano a escapar. Y ahora aquí estoy yo, igualmente atrapada y buscando a tientas una salida. Pero no puedo hablar de ella con nadie. Si se descubriera la verdadera razón de la muerte de Tom, resultaría en un exilio total y la ruina financiera. ¿Y que soy yo sino una muñequita dócil? Puede que tenga sangre Cargill corriendo por mis venas, pero no tengo el equipo legal necesario para enfrentar a mi padre. El dormitorio principal del condominio está decorado de forma sencilla, una habitación de uso general para cualquiera que usa el espacio. Dustin y yo habíamos comprado el condominio como un lugar para alojar invitado. Alojamiento de emergencia para la familia. Nunca tuvo la intención de convertirse en mi hogar. Aunque las decoraciones espartanas y los tonos neutros no son mis favoritos, no tengo planes de mejorar el lugar. Mi plan de escape no es sólido, pero sé que no puedo continuar aquí. Después de todo, Dustin tiene llaves y le encanta entrar sin más cuando le apetece. No puedo vivir con ese tipo de acceso. Apenas soporto verlo en la sala de juntas en las reuniones programadas. Enciendo mi portátil, que descansa sobre el edredón color canela de la cama tamaño King, y luego navego rápidamente a mi correo electrónico, viendo un montón de mensajes nuevos. Paso por alto toda la correspondencia de Cargill y me dirijo directamente al más reciente, un correo electrónico de Hamilton Wealth Management. Estamos extremadamente decepcionados al saber la decisión de la junta de rechazar nuestra oferta. El edificio de la décima Avenida en Chelsea se adapta realmente a nuestras necesidades, y nos comprometemos a compartir nuestra visión con ustedes para que comprendan mejor el uso previsto. Por favor, consulte la invitación adjunta, para que su empresa pueda conocer mejor nuestra misión y visión. Firmado, los hermanos Hamilton. mi corazón se acelera al releer el correo electrónico y luego abrir al archivo adjunto. ESTA CORDIALMENTE INVITADO…, dice la parte superior de la invitación en una fuente cursiva formal. Debajo, se detallan los detalles de una próxima recaudación de fondos. Los hermanos Hamilton organizaran una gala de recaudación de fondos este fin de semana para su organización benéfica, Adoptando un Futuro. Se ofrecerá cena, bebidas y entretenimiento en vivo. Los hermanos intentan convencer a la junta. Bien por ustedes, chicos. Puede que no ayude, especialmente si la otra oferta es realmente mucho más alta. Pero hay tiempo hasta la votación final. Tengo información que podría ayudar a los hermanos a hacer una contraoferta efectiva. Y tal vez yo también podría formar parte del futuro del edificio. Por mucho que intente ignorarlo, el edificio me llama. No quiero quitarles la oportunidad a los hermanos, ¿Pero podríamos trabajar juntos? De esa manera podría ver mis propias ideas cobrar vida sin provocar la ira de mis padres. Algo que apunte a la prevención del suicidio, sin necesidad de incluir el nombre Cargill, sin necesidad de incluir el nombre Cargill en el comunicado de prensa. Como esta recaudación de fondos no se realiza en la propiedad Hamilton, y me han extendido una invitación formal, me siento segura de que puedo asistir. Tambien estaría cumpliendo con las exigencias de Asher. Todos ganan. Ya puedo imaginar la expresión de enojo en el rostro de Asher cuando se lo señale. Y absolutamente planeo hacerlo. Planeo en convertirme en el enlace de negociación no oficial. Excepto que no estaré negociando por el mejor interés de Cargill Realty. No, esto es estrictamente por razones personales. Y más allá de eso, quiero cualquier excusa para acercarme a Asher de nuevo. Incluso si todo lo que haga es actuar molesto e ignorarme. Las caricias de calidez que sentí de él y sus hermanos fueron más que reconfortantes que cualquier cosa que hubiera experimentado en años. Estoy hambrienta de familiaridad. De gente genuina. Mi ecosistema en Manhattan se está volviendo más escaso y menos nutritivo con el paso del tiempo. Algo que tiene que cambiar. Y la única manera de avanzar que tiene sentido es acercarme a los Hamilton.
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