Sofía No sabía quién era esa tal Nerea, mucho menos qué era lo que tenía que ver con Fernando. Sin embargo, si era una amenaza, no iba a dudar en buscar incluso debajo de las piedras. La movilidad de Matteo llegó por él, así que me encargué de embarcarlo a salvo y darle las últimas instrucciones para su seguridad mientras Fernando terminaba de bañarse. Había estado a punto de decirle sobre el secreto que tanto guardé y por poco me llevó a separarme de él, pero no había podido. ¿Cómo iba a darle una noticia como esa sabiendo que le esperaban varios días de encierro en soledad? Su desesperación, sumada a la noticia de que nunca podría ser padre de un hijo biológico lo destruiría. –Me asusta cuando te quedas así, pensando demasiado. La repentina aparición del mencionado me sobresaltó.

