Fernando Olvidé todo mi alrededor por completo. No presté atención a lo que dijo Nerea o a lo que pretendía, puesto que avancé tan rápido como pude para atrapar a mi morena en brazos. La estreché contra mi cuerpo y alcé del suelo como si me fuera imposible creerlo. Me sorprendió ser testigo de como se lanzaba a mí y recibía mis muestras de amor con la misma intensidad. Por lo general no era tan amorosa o siempre era yo quien daba el primer beso, abrazo o gesto de cariño. –Quisiera preguntar qué haces aquí, pero estoy tan contento de tenerte conmigo ahora mismo que me vale poco. –Me aseguraron una cita contigo. –bromeó y supe que era mi día de suerte al encontrarla de tan buen humor– Así que me prometí no perdermela por nada del mundo. –Muy graciosa señora Villa. Y le palmeé el trase

