Capítulo Veintisiete. En el tiempo en el que Santino vivió en Buenos Aires y durante todos los años en los que mantuvo su estilo de vida s****l jamás había llevado a una mujer a su casa, a excepción de Abril. Ella nunca supo que aquella vez donde le hizo creer que ese sitió donde la llevó no era otro más que un departamento con juegos para utilizar con sus esclavas era su casa. Él la quería tanto que no conocía aún las formas para que ella lo pueda saber porque según había leído en internet que lo que a todas las mujeres les gusta es que sean románticos y lejos estaba de serlo. Cursi le parecía la idea de hacer un camino de pétalos de rosas, con un espacio repleto de velas para una ambientación digna de película de amor; no, claro que no. Para Rivas no había manera de demostrarle su inte

