Capítulo Veintitrés. Está bien, no iba a negar que nunca se imagino una Abril como la que tenía en frente, como la que lo había follado como nunca antes, como ninguna otra mujer, de echo hasta controlo sus orgasmos, pero eso no significaba que era un “amo” claro que no. Él ¿sumiso? Esa mujer estaba loca, pero ella hablaba enserio. Jodidamente enserio. - Te propongo algo mejor. – ella levanto una ceja ¿ahora que pretendía? - el mejor de cinco. - ¿qué? Ella frunció el ceño, él salió desde adentro de su cuerpo y le explicó. – cinco encuentros donde cada uno podrá optar el rol que desee el otro. – ella elevó una ceja ¿estaba entendiendo bien? – tanto tu como yo llevaremos el control de dos de esos cinco, en lo que serás mi esclava en mis encuentros y yo seré tu esclavo en los t

