Capitulo Treinta y Uno - Acepto. – fueron palabras de ella antes de que comenzará la última “batalla”. Las piernas ya no le daban, su cuerpo estaba completamente agotado, pero aún así debía ser sincera consigo misma al admitirse que seguía allí porque adoraba estar con él. Santino había logrado que pudiera encontrarse en el sexo y descubrir cual era su límite y es que ese era el asunto, ¡No conocía límites a su lado! No importa que no le admita, porque ambos sabían que era capaz de hacer lo que le pidiera, pero lo que ella desconocía es que él también estaba en las mismas condiciones. Para Rivas todo parecía ser un sueño, el volver a sentir su cuerpo sudado bajo el suyo, besar sus labios después de cuatro años, el poder sentir las profundidades de su cuerpo hasta tocar la fibra más ínt

