Me sentía asqueada, los hombres eran todos unos animales, mi marido y sus amigos solo querían cogerme y Gitano era igual que ellos, de pronto me llama el portero: Seño, le trajeron esto. -¿Quién?- Un niño, dijo que era para Ana. Era un ramo de rosas blancas y una caja de chocolates, dentro de la caja venía un papel: Gracias por complacerme y ponerte la ropa que te regalé ayer, te ves preciosa, Ana, con respecto al segundo regalo, creo que fui inoportuno, discúlpame, que estas rosas alegren tu mañana y los bombones endulcen tu día. Te beso la boca. Gitano. Por lo menos se había dado cuenta de su metida de pata, pero ¿Quién sería Gitano? Tiene que ser alguien muy cercano porque sabe mucho de mí, creo que debe ser Julián, pero realmente podría ser cualquiera de los tres, hasta pensé que podrí

