Eso hicimos y al dejarlo acostado, acompañé a Julián a la puerta: -Discúlpame, Ana, ¿Puedo hablar contigo antes de irme?- No tengo por qué escuchar más vulgaridades. -Te prometo que seré respetuoso, solo quiero explicarte el por qué de mi llamada- No necesitas explicarme nada. -Claro que sí, fui un patán y no acostumbro a comportarme así… yo nunca había visto a Juan borracho, es otro: divertido, pícaro y sobre todo le gusta presumirte, bueno, todo lo que hablamos anoche él mismo te lo contó, pero hoy al medio día, se me ocurrió invitarlo a almorzar y ya borracho, él mismo me dijo que te llamara y te dijera lo que te dije, perdóname, yo realmente creí que estabas interesada en mí- Y ¿Tú crees que esa es la forma de conquistar a una mujer? -No, claro que no, pero Juan me insistía que a ti te

