Pero que cuquita más rica, pareces una niña, ven para acá, perrita, que quiero chuparte esa panochita quinceañera. -Sí, papi, ay, chúpamela rico… así, papito… méteme la lengüita… que rico… suavecito, papi… no seas tan brusco… así… lame mi clítoris- Yo nunca hablaba cuando lo hacíamos, pero esta vez quería motivarlo, le podría decir cualquier grosería que seguro mañana, no se recordaría, así que sacaría la puta que llevo dentro y dirías las peores porquerías que se me pasaran por la cabeza, el brandy estaba haciendo su efecto. Voltéate, cosita, que te quiero meter la lengua en el culo… que ricas nalgas tienes… ábretelas para mí. -Ay, papito, que rico siento… así, papi… méteme toda tu lengüita en mi culito… ay, que rico siento tu dedo en mi cuquita… ay, papito… ya me metiste otro dedo en mi

